J.C. Malone
Entender lo que ocurre en Minnesota demanda retornar al gobierno de Joe Biden, y sus fronteras abiertas. Muchos salieron desde Ecuador, eran millones cuando llegaron a la frontera México-estadounidense en “caravanas de migrantes”.
Comían,
dormían, satisfacían necesidades fisiológicas, y tenían transporte de un lado a
otro. No hay una cifra oficial, quizá entraron 14 millones, eso costó muchos
millones de dólares.
Donald Trump
prometió sacarlos, y lo eligieron presidente para que los saque. Las redadas
parecen exclusivamente contra latinos y son bien abusivas. Al mismo tiempo,
estropean la inversión millonaria de quienes financiaron las “caravanas”.
Ellos
financian estas protestas, no todos los manifestantes están pagados, siempre
hay tontos útiles, quienes los reclutan cobran. Tenemos enfrentamientos
políticos en las calles, económicos en los despachos.
Llevo 35 años
viviendo aquí, he visto muy poca “solidaridad” de los estadounidenses, blancos
y negros, con los inmigrantes. El estadounidense es individualista, cuando 10
amigos toman cervezas, no hay una cuenta, son 10 cuentas separadas, así son
“entre ellos”. Si no le pagan una cerveza a un amigo, no “ofrendarán sus vidas”
por desconocidos.
En Minnesota
investigan fraudes colosales, conectados al estamento político. Ellos prefieren
presentar a un gobierno asesinando civiles y multitudes protestando contra “la
represión”, que ver a sus políticos corruptos presos.
De Minnesota
sale la vieja técnica del golpe de Estado. “Normalizaron” obstruir, enfrentar y
atacar a la policía migratoria, las multitudes “demandan” incumplir las leyes.
Protestas
callejeras, varios muertos aumentan la indignación popular, encendiendo más
protestas; Ucrania en el 2014, ahora en Irán.
En
Minneapolis, en 17 días, mataron a dos blancos, Renee Nicole Good el día 7 y
Alex Pretti el 24 de enero. En mayo del 2020, mataron a un negro, George Floyd,
desatando “protestas y saqueos espontáneos” a nivel nacional. Ahí salió
perdiendo Trump, Biden ganó las elecciones cinco meses después.
En la
depravada devaluación humana del racismo, una poeta blanca, lesbiana, y madre
(Good) y un enfermero blanco (Pretti) valen mucho más que un expresidiario
negro (Floyd).
Antes de las
elecciones de noviembre, puede ocurrir algo impactante, en Minnesota acumulan
presión, planean una gran explosión.
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