Por José Armando Toribio
Santiago de los Caballeros-El daño ambiental en República Dominicana surge de decisiones humanas donde los intereses económicos se imponen al bienestar colectivo y debilitan la protección de los recursos naturales.
La falta de
controles y estudios técnicos permite acciones que dejan ecosistemas
vulnerables y exponen a las comunidades a mayores riesgos ambientales.
Las
depredaciones de bosques, ríos y montañas alteran la biodiversidad, erosionan
suelos y rompen el equilibrio natural en distintas zonas del país.
La tala
indiscriminada y la ocupación de áreas frágiles transforman paisajes naturales
en territorios degradados con consecuencias duraderas.
La extracción
de materiales de construcción sin regulación contamina aguas, deteriora suelos
y afecta la salud de poblaciones cercanas.
Las carreteras
e infraestructuras sin planificación ambiental provocan deslizamientos, pérdida
de vegetación y fragmentación de hábitats.
Las
urbanizaciones sin ordenamiento territorial reducen la capacidad de los suelos
para filtrar agua, aumentan inundaciones y amenazan fuentes hídricas.
Este modelo
generará escasez de agua e impactos sociales y económicos por lo que proteger
el medio ambiente es esencial para un desarrollo sostenible.

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