NEWTOWN, Connecticut, EE.UU.
AP. En medio de la
tragedia que viven las familias que perdieron a sus pequeños hijos, hermanos o
madres durante la matanza del viernes en una primaria de Connecticut , se escuchan
ahora los relatos sobre varios héroes, como varios empleados de la escuela
Sandy Hook que lograron evitar que la carnicería fuese peor mediante acciones
abnegadas, rápidas e ingeniosas. Algunos
de ellos dieron la vida en su sacrificio.
Hubo un empleado que usó el sistema de intercomunicación
para alertar a otros en la escuela que algo malo sucedía. Un guardián arriesgó
la vida al correr por los corredores advirtiendo del peligro.
Una asistente ocultó a 18 niños gateando por un depósito y
luego les dio papel y crayones para que se mantuvieran tranquilos y callados.
Mientras la comunidad está abrumada por el dolor, la superintendente del
distrito escolar, Janet Robinson, destacó “las increíbles acciones de heroísmo”
que “al final les salvaron la vida a muchos”. “Los maestros en realidad se
concentraron por completo en sus alumnos”, dijo Robinson el fin de semana a los
periodistas.
Después que el atacante Adam Lanza irrumpió por la puerta
y comenzó a disparar, la psicóloga de la escuela Mary Sherlach y la directora
Dawn Hochsprung corrieron hacia él, dijo Robinson. Hochsprung murió tratando de
embestir al pistolero, dijeron las autoridades.
Sherlach, de 56 años, quien hubiese tenido la tarea de
ayudar a los sobrevivientes a enfrentar la tragedia, murió haciendo lo que más
amaba en la vida, dijo su yerno Eric Schwartz.
“Mary sentía que realizaba trabajo divino al trabajar con
los niños”, destacó. Justamente en
octubre, Hochsprung había tuiteado una foto de un simulacro de evacuación en la
escuela con el mensaje “Seguridad primero”.
Victoria Soto, una maestra de 27 años, al parecer ocultó a algunos de
sus alumnos en un baño o en un closet y murió tratando de protegerlos de las
balas, dijo un primo de la joven, Jim Wiltsie, a la cadena ABC News.
Aquéllos que conocían a Soto dijeron que no les sorprendió
su acción heroica. “Si había una profesora que se preocupaba más por sus
alumnos que por ella misma era ella”, comentó John Harkins, el alcalde de
Stratford, el pueblo de Soto. “Eso habla por montañas de su carácter, su
compromiso y su dedicación”.
En otros casos, el personal salvó a los estudiantes y
logró escapar con vida. El maestro Theodore Varga dijo que cuando las balas
comenzaron a retumbar, un guardián corrió por toda la escuela avisando que se
pusieran a salvo. Al parecer el hombre sobrevivió. Todo el personal que murió
eran mujeres.
“Les dijo, muchachos íagáchense, ocúltense!”, relató
Varga. “Fue realmente un héroe”.
Alguien encendió el intercomunicador, alertando a todos que había un
ataque en la escuela.
Los maestros trancaron sus puertas y ordenaron a los niños
a que se acurrucaran en los rincones o que se ocultaran en closets.
En un salón, la maestra Kaitlin Roig parapetó a sus 15
estudiantes en un baño pequeño, trancó la puerta con un estante de libros y
puso el seguro. Les recomendó a los niños que se mantuvieran en silencio.
“Les dije: hay gente mala afuera ahora, pero
después van a llegar los buenos”, narró en el noticiero ABC News. Una
asistente, Maryann Jacob, trabajaba en la biblioteca con 18 alumnos de cuarto
grado cuando comenzaron los disparos.
Llevó a los niños a un salón en la biblioteca pero después
se dio cuenta que la puerta no tenía seguro. Los hizo ocultarse a lo largo del
salón en un espacio para almacenar cosas, cerró la puerta con seguro y la
afianzó con un estante de archivos.

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