El presidente electo
tiene ante sí la difícil tarea del armar un equipo que relance el gobierno de
su partido.
22 de mayo 2012.- La pregunta no está demás aunque
aparezca temprano, porque de eso se trata cuando se gana el poder. La diferencia
de un gobierno a otro, además de las ideas, la marca el equipo de hombres y
mujeres seleccionado para gobernar.
Ya la Junta Central Electoral (JCE) acaba de emitir el
último boletín y Medina es el presidente electo. Ahí están sus ideas programáticas
desparramadas durante todo el periodo electoral. Toda la mirada apunta ahora
hacia las decisiones del que a partir del 16 de agosto será el nuevo
gobernante.
Su entorno no deja de ser tumultuoso. Hay más aspirantes
que cargos. “No hay cama pa´tanta gente” reza la canción del Gran Combo, y es
verdad. Abundan los aspirantes internos
en el gobernante Partido de la Liberación Dominicana (PLD, incluso muchos de
los que han estado ocho años ordeñando la vaca, creen haber ganado méritos para
seguir pegados de la teta.
Los aliados, 14 pequeños partidos, están envalentonados,
porque en esta victoria electoral, de acuerdo a los escrutinios, han sido más
determinantes en la victoria del PLD, de pronto, el Partido Reformista Social
Cristiano (PRSC) por primera vez contabiliza sus votos al lado de su aliado, y
eso habrá de contar para reclamar una mayor cuota de poder.
Pero en la conquista del poder, no solo con votos se gana
méritos, y Medina sabe de eso, porque es un político de larga data, que ha
resistido al poder, que sabe de lealtades y deslealtades, incluso en el seno de
su propio partido, cuando tras ser artífice de las victoria de Leonel
Fernández, quedó aislado de la cúpula dirigencial desde el momento en que
desafió al gobernante para las elecciones del 2008.
Prácticamente aislado de los importantes figuras del
peledeismo, muchos beneficiarios de sus decisiones, Medina estructuró
estoicamente su fuerza interna en el PLD con los leales a su causa, que pagaron
su precio, hasta esperar la oportunidad que le ha llegado, ser electo
presidente de la República.
Con su fuerza bien estructurada, bloqueó toda posibilidad
que la parte oficial del PLD que representa el presidente Fernández desarrollar
una opción diferente a su candidatura, diluyó todos los ensayos y logró
imponerse en la convención. Luego, compacto sus posibilidades presidenciales al
negociar con los grupos internos en el PLD, incluso con el del mandatario que
facilita que hoy la vicepresidenta electora lo sea la Primera Dama, Margarita
Cedeño de Fernández.
Medina, sin discusión alguna, es el artífice de su propia
victoria y lograda la meta, se le impone ahora comenzar a tomar decisiones de
Estado. Sabe, porque lo dijo en campaña, que el país no anda bien, y que se
requieren medidas históricas para revertir el deterioro moral y relanzar la
economía nacional.
Pero esa tarea no podrá realizarla solo, pero obviamente
no podrá prescindir de la fuerza que representa el presidente Fernández, que
habrá de reclamar su cuota de poder a través de la vicepresidenta Cedeño de
Fernández . Pero también los aliados habrá de tener las suyas.
Ya sus primeras palabras apuntan al reconocimiento de que
requerirá de las mejores voluntades de su partido, sus aliados y el país en el
desafío que le representa gobernar un país marcado por la injusticia social,
inseguridad ciudadana, déficit presupuestario y precariedad en la mayoría de
los servicios.
La interrogante es ¿Con qué equipo gobernará Medina? Lo
menos que se espera es que caras nuevas vayan a los ministerios, porque una queja
muy acentuada entre los peledeístas que lo apoyan es que el actual mandatario
ha mantenido 8 años al mismo equipo de hombres y mujeres al frente de estos.
¿Quiénes podrían ser esas cara nuevas?. Aporte la suya.

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