Viceministra de la Juventud, Esthetany Holguín, insta a graduandos de la UAPA a liderar con empatía y aprendizaje continuo frente a los retos de la Inteligencia Artificial

domingo, 14 de junio de 2026

Publicado por prensalibrenagua.blogspot.com


Nagua, República Dominicana, 13 junio 2026. – Durante la celebración de la Septuagésima Séptima Graduación Ordinaria de la Universidad Abierta para Adultos (UAPA), la invitada de honor y oradora principal, Mtra. Esthetany Holguín, dictó el discurso central en el que convocó a los nuevos profesionales a asumir un compromiso permanente con la educación continua, la ética y la sensibilidad humana para responder a las demandas de un mercado laboral transformado por la tecnología.

Holguín, quien se desempeña como Viceministra Administrativa del Ministerio de la Juventud y es además facilitadora de la UAPA, destacó que el país ya no solo requiere de títulos académicos o dominio técnico, sino de ciudadanos capaces de adaptarse y reinventarse constantemente.

"La inteligencia artificial, la digitalización y los cambios tecnológicos acelerados están redefiniendo el futuro. El profesional exitoso ya no será solamente quien más conocimientos acumule, sino quien tenga la capacidad de seguir aprendiendo, desaprender y actualizarse", afirmó la funcionaria y académica.

Un modelo educativo vanguardista con rostro humano

En su intervención, la viceministra valoró el impacto histórico de la UAPA en la educación superior dominicana, señalando que la institución logró democratizar el acceso al conocimiento mediante un modelo flexible e híbrido que hoy es referente global.

Inclusión social: Resaltó el valor del modelo de la UAPA, el cual permite a los adultos superarse sin abandonar sus responsabilidades laborales y familiares.

Habilidades del futuro: Enfatizó que las sociedades modernas y sectores sensibles como la salud, la educación y el servicio público necesitan profesionales con alta inteligencia emocional, pensamiento crítico y empatía.

Resiliencia y superación desde la experiencia propia

En un momento emotivo del discurso, la Mtra. Holguín compartió su testimonio personal como profesional de la enfermería y docente, recordando las largas jornadas de trabajo y el sacrificio que implica estudiar y superarse en la República Dominicana.

"Sé lo que significa estudiar después de una jornada agotadora. Por eso hoy les hablo como alguien que conoce desde la experiencia el sacrificio que implica llegar hasta aquí. Al mirarles, no veo solamente profesionales; veo historias de esfuerzo y resiliencia", expresó conmovida.

Al cierre de su alocución, la funcionaria exhortó a los egresados a no ver el título universitario como un punto final, sino como el inicio de una evolución constante, invitándolos a ejercer sus respectivas carreras con un alto sentido de responsabilidad social. "El verdadero éxito no depende de los cargos o ingresos, sino del impacto positivo que dejamos en la vida de las personas", concluyó.

 

Aquí discurso completo

DISCURSO CENTRAL SEPTUAGÉSIMA SÉPTIMA GRADUACIÓN ORDINARIA  UAPA

Por la Mtra. Esthetany Holguín, Viceministra Administrativa del Ministerio de la Juventud y facilitadora de la UAPA.

Distinguidas autoridades académicas y administrativas de nuestra querida Universidad Abierta para Adultos, UAPA: Honorables miembros del Consejo Académico, estimados facilitadores; invitados especiales, familiares y amigos de nuestros graduandos y, de manera muy especial, queridos graduandos:

Muy buenos días.

Con profundo honor y gratitud me dirijo a ustedes en esta Septuagésima Séptima Graduación Ordinaria de nuestra UAPA, una institución que ha marcado un antes y un después en la educación superior dominicana, al democratizar el acceso al conocimiento y abrir oportunidades reales de crecimiento para miles de personas.

Hoy celebramos logros individuales, familiares y colectivos. Celebramos metas alcanzadas, sueños cumplidos y años de esfuerzo que hoy encuentran recompensa en este importante acto académico.

Pero también debemos reconocer que esta graduación ocurre en un momento trascendental para la educación, para el mercado laboral y para la sociedad dominicana.

Vivimos tiempos de transformación profunda.

La inteligencia artificial, la digitalización, los cambios tecnológicos acelerados, las nuevas dinámicas del trabajo, los desafíos de salud mental y la necesidad de profesionales cada vez más humanos y preparados están redefiniendo el futuro de nuestras profesiones y de nuestras universidades.

Y frente a ese panorama, hay una pregunta fundamental que debemos hacernos:

¿Qué tipo de profesionales necesita hoy la República Dominicana?

La respuesta no está solamente en los títulos académicos o en el dominio técnico. El país necesita profesionales capaces de adaptarse, aprender continuamente, innovar y, sobre todo, actuar con ética y sensibilidad humana.

Hoy más que nunca, el conocimiento evoluciona rápidamente. Lo que aprendemos hoy probablemente será transformado en pocos años. Por eso, la educación ya no puede verse como una etapa limitada de la vida, sino como un proceso permanente.

Y precisamente ahí radica una de las mayores fortalezas de la UAPA.

La Universidad Abierta para Adultos comprendió hace mucho tiempo algo que hoy el mundo reconoce como esencial: la educación debe ser flexible, accesible, centrada en las personas y adaptada a las realidades de quienes estudian.

Ese modelo educativo, que durante años muchos subestimaron, hoy se convierte en referencia en un mundo donde la virtualidad, el aprendizaje híbrido y la educación continua son cada vez más necesarios.

La UAPA entendió antes que muchos que el estudiante adulto también merece oportunidades, acompañamiento y espacios para crecer profesionalmente sin abandonar sus responsabilidades laborales y familiares, y eso tiene un enorme valor social.

Queridos graduandos:

Ustedes representan precisamente esa nueva realidad educativa. Son hombres y mujeres que decidieron continuar preparándose aun cuando la vida ya les había asignado múltiples responsabilidades.

Muchos de ustedes estudiaron mientras trabajaban. Mientras cuidaban hijos.

Mientras sostenían hogares.

Mientras enfrentaban dificultades económicas y emocionales. Y aun así no se rindieron.

Eso habla no solamente de capacidad académica, sino también de resiliencia, disciplina y propósito.

Como profesional de enfermería y como docente, he podido observar cómo el mundo actual exige mucho más que competencias técnicas. Hoy necesitamos profesionales capaces de comunicarse, trabajar en equipo, manejar emociones, resolver problemas y actuar con empatía.

Las sociedades modernas necesitan personas preparadas intelectualmente, pero también humanamente.

Y eso es especialmente importante en áreas tan sensibles como la salud, la educación y el servicio público.

Hace poco leía un análisis sobre las principales habilidades que demandarán los empleos del futuro en América Latina y el Caribe. Entre ellas aparecían la capacidad de adaptación, el pensamiento crítico, la inteligencia emocional y el aprendizaje continuo.

Eso significa que el profesional exitoso ya no será solamente quien más conocimientos acumule, sino quien tenga la capacidad de seguir aprendiendo, desaprender y reinventarse constantemente.

Por eso hoy esta graduación no representa un final, representa el inicio de un compromiso permanente con el crecimiento y la actualización profesional.

Yo lo entiendo muy bien porque también me tocó construir mi camino paso a paso. Inicié trabajando en el área de enfermería mientras continuaba mis estudios profesionales. Sé lo que significa estudiar después de una jornada agotadora, cumplir responsabilidades y aun así seguir apostando por el crecimiento personal.

Por eso hoy les hablo no solo como Viceministra Administrativa del Ministerio de la Juventud o como facilitadora de su Alma Mater, sino como alguien que conoce desde la experiencia el sacrificio que implica llegar hasta aquí.

Y debo decir con orgullo que ser facilitadora de esta universidad ha sido una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida profesional, porque aquí no solamente formamos profesionales, sino que también acompañamos procesos de transformación humana y vemos personas descubrir capacidades que quizás ni ellas mismas sabían que tenían.

Eso es educación con sentido humano. Queridos graduandos:

La República Dominicana   necesita profesionales comprometidos con       la construcción de una mejor sociedad.

Necesita jóvenes y adultos preparados para enfrentar los desafíos de este tiempo con responsabilidad, ética y vocación de servicio.

Necesita personas capaces de innovar, emprender y liderar, pero también capaces de actuar con sensibilidad frente a las necesidades de los demás.

Nunca olviden que el verdadero éxito profesional no depende únicamente de los cargos que alcancemos o de los ingresos que obtengamos.

El verdadero éxito también se mide por el impacto positivo que dejamos en la vida de las personas.

En la enfermería aprendí que servir transforma. En la docencia confirmé que educar transforma.

Y en el servicio público he comprendido que cuando trabajamos con propósito, podemos contribuir verdaderamente al desarrollo de nuestro país.

No permitan que este título sea el punto final de su formación. Continúen preparándose.

Continúen creciendo.

Continúen aprendiendo.

El mundo seguirá cambiando y ustedes deben estar preparados para evolucionar con él.

La educación continua ya no es un privilegio; es una necesidad para quienes desean mantenerse relevantes, competitivos y útiles a la sociedad.

Y aunque hoy reciben un diploma universitario, jamás permitan que envejezca su capacidad de soñar, de crear y de superarse.

Habrá retos.

Habrá momentos difíciles. Habrá incertidumbre.

Pero recuerden algo importante: ustedes ya demostraron que son capaces de vencer obstáculos.

Hoy, al mirarles, no veo solamente profesionales. Veo historias de esfuerzo.

Veo sacrificios convertidos en logros.

Veo familias orgullosas.

Veo ciudadanos preparados para aportar al desarrollo de nuestro país. Y eso merece admiración.

Hoy egresan de una universidad que ha dejado una huella significativa en la educación dominicana. Una universidad que creyó en ustedes y que continuará formando generaciones capaces de transformar realidades desde el conocimiento y los valores.

Siéntanse orgullosos de ser parte de la UAPA.

Salgan al mundo con humildad, pero también con seguridad. Defiendan sus sueños, honren a sus familias y ejerzan sus profesiones con ética, humanidad y compromiso social.

Que nunca les falte la fe para continuar, la pasión para servir y la voluntad para seguir creciendo.

Muchísimas felicidades.

Y que Dios bendiga sus vidas, sus familias y cada paso que den a partir de hoy. Muchas gracias.


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