Por Rosanna Salazar
La escala de valores morales y socio-políticos del Conejo Malo se ha ampliado a partir de la aplastante realidad que a muchos en vez de despertarlos los ha alienado y alineado (yo diría que a demasiados) y, que ha venido a imponer el nuevo estado nazi-fascista del gigante del Norte.
Y, como la
"bestia" lo ha rechazado e intentado humillar por ser latino, por
demás boricua, caribeño, antillano y mestizo, los acólitos de la depravación
personificada, del xenófobo selectivo,
de la aporofobia ensalzada, del clasismo y racismo enajenados, se congracian y
también discriminan a este por haber cantado lo cantado.
Niegan el
valor y la evolución hacia lo positivo, porque le otorgan una etiqueta
ideológica, como si tildar de izquierdista o revolucionario a alguien fuese una
mancha (ahora las palomas disparan a las escopetas). Ya lo hicieron con
Jesús... Los mismos que hoy señalan con el dedo a todos los que no comulgamos
con el odio, la exclusión, con la guerra, con el hambre, con la persecuciones
ni el acoso, ni las injusticias ni la inequidad, ni la pérdida de derechos.
No soy su
seguidora ni admiradora y nunca lo he sido ni lo seré, pero sé reconocer cuando
las personas se transforman hacia lo positivo, por hechos sociales que los
empujan a abrir los ojos (no como la gran manada, que se obstina en su ceguera
y pese a los avisos, sigue directo al despeñadero).
He reprochado
y criticado cientos de veces el gusto de mi hija y a mis estudiantes por este
fenómeno de "género musical" y he intentado hacerles ver qué es el
arte de la música y del buen canto y, por supuesto de la estética lírica (he
sido formada en el canto coral desde mi infancia, aparte de mis grados
académicos en Letras y Artes y, mis 35 de docencia en Español, Literatura y
Ciencias Sociales).
Ahora denigran a los premios y los desprecian,
de la misma manera como exaltaron a la María Cochina, cuando fue
"reconocida" y "premiada" como pacifista siendo una
terrorista de las ideas, de la dignidad y enemiga de su propia patria y de sus
conciudadanos. Por igual con aquel oprobioso e indigno "Concierto por la
Ayuda Humanitaria" donde se juntaron gente contra Venezuela y a favor del
"Juanito Alimaña" Guaidó... Y donde tristemente, estuvieran personas
de la talla de Juan Luis Guerra (el mejor exponente de la música dominicana y
quien renegara de su "Ojalá que llueva café", de su "Visa para
un sueño", y del Niágara en bicicleta" para posar junto a los fachos
que lo acompañaron vestidos con "camisas blancas", !qué casualidad
tan "ultra"!: -Bosé, Montaner, Juanes, Sanz- y declararse como lo que
ocultaban bajo su indudable arte. A eso se le llama "doble estándar".
Sesgo ideológico.
No debe
sorprendernos que aparezcan miles, quizás millones, que hoy quieran patear a
este hombre nuevo, que es Bad Bunny, porque se enfrenta al poder institucional
sin miedo ni poses y no se arrodilla al amo que tanto adoran los que hoy lo
despedazan. El mundos al revés nos gobierna, la gente arrodillada, los que se
hacen la víctima y autodenominan "exiliados", los cobardes, los que
aplauden a pedófilos, degenerados, asesinos, violadores, traficantes de
personas y de drogas, ladrones y chantajistas, invasores, metiches, mentirosos
y farsantes son los que hoy valen y quienes merecen ser reconocidos y
aplaudidos, según las nuevas reglas del poder mediático mundial y de este
enlodado mundillo de las redes.
Y, que quede
clarísimo: su música ni su canto ni sus letras han sido nunca de mi agrado,
pero al "César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios".
Solo con las
expresiones que produjo anoche, puede crear un nuevo himno latinoamericanista-
antillanista-humanista.
Mis respetos,
pésele a quien le pese, Conejo Malo, que ya no lo eres...

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