“JUAN SOTO, EL NIÑO QUE SE ROBÓ LA LIGA Y EL CORO”

sábado, 20 de septiembre de 2025

Publicado por prensalibrenagua.blogspot.com


Jonrón 42 para Juan Soto y 34 bases robadas. Solo faltan seis para el 40-40.

Señores, apaguen la luz, cierren la puerta, pónganse el mangú a calentar, porque lo que voy a contar parece cuento de cutupla, pero es real como el concho a 35 pesos.

En Nueva York, un chamaquito de Herrera, que jugaba vitilla en la calle y le daba a las tapas de botella con más precisión que un francotirador de película de Netflix, se convirtió en el tercer jugador en la historia de la MLB en lograr la loquera de:

40 o más jonrones

30 o más bases robadas

100 o más impulsadas

100 o más anotadas

100 o más bases por bolas

Eso no se veía desde que el casabe era dos por uno: 1999. Y ahora Juan Soto se sienta en la misma mesa que Barry Bonds y Jeff Bagwell. ¡Un bacano sentado al lado de dos montros de la historia!

Pero oye la vaina: mientras el mundo celebra, el hombre dice:

“Eso ta’ heavy, pero no ganamos, así que poco importa”.

¡Loco! Eso es como tú comprarte unos Jordan retro y no querer salir a la calle porque no hay coro pa’ frontear.

Filosofía universal versión colmadón:

“El dinero compra el ron, pero no el coro.”

“La pobreza te enseña a soñar, pero la riqueza te enseña a gastar en pica pollo sin mirar la cuenta.”

“La fama te da cuartos, pero la humildad te da pana.”

Refranes remezclados versión MLB:

Camarón que se duerme, Soto le roba la base.

Árbol que crece torcido, se endereza con un jonrón de 450 pies.

El que madruga, no ve a Soto porque él está practicando desde anoche.

Teoría loca dominicana:

Dicen que Juan Soto no corre con piernas normales… ¡no, no, no! Él tiene los pies untados de aceite de castor, el mismo que usaban los motoconchos de los 90 pa’ que la pasola corriera sin humo.

Otros aseguran que cada vez que se roba una base, en Villa Juana se apaga un bombillo y se prende otro en Los Mina. Eso explicaría el apagón selectivo del otro día.

Y pa’ colmo, hay una cotorra de barrio que dice que la pampara de Soto está tan encendía, que cuando da un tablazo, el eco se escucha en el Malecón y hasta el Obelisco vibra.

Parábola beisbolera:

Había una vez un tiguerito que jugaba con un bate de escoba y una bola de media. Los vecinos decían:

—“Ese muchacho e’ un palomo, siempre jugando pelota en vez de estudiar.”

El niño respondió:

—“Tranquilo, que me comí lo libro de la paciencia. Un día mi nombre va a estar en luces.”

Hoy ese carajito se llama Juan Soto, y los que se burlaban… están en olla, viendo el juego desde un colmado con una jumbo prestada.

Jerga dominicana aplicada:

Cuando Soto conecta un HR: “¡Bárbaro, qué tablazo! Eso ta’ métrico pa’ los pitchers.”

Cuando se roba la base: “El tipo ta’ encendío, brisiao como motoconcho en hora pico.”

Cuando habla humilde después del juego: “Diantre, y yo aquí toy quillao porque no ganamos… ¡qué loco, ese tipo e’ un panita de verdad!”

Anécdota de conspiración colmadística:

En un colmado de Villa Consuelo, un viejito decía:

—“Soto no es humano, ése es un vacanyol disfrazado. Pa’ mí que lo fabricaron en un laboratorio con ADN de Sammy Sosa pre-blanqueamiento.”

Y otro le respondió:

—“Tumba eso, viejo, que tú ere’ bultero. Eso es talento, no ciencia ficción.”

Pero por dentro, todos sabían que había misterio.

Riqueza y pobreza versión MLB:

El pobre sueña con un guante nuevo, el rico compra 20 y los guarda pa’ que no se dañen.

El pobre juega con bola de trapo, el rico con Rawlings… pero el jonrón de Soto lo sienten igualito los dos.

“Más vale un HR de Soto en mano, que cien promesas de peloteros en ligas menores.”

Adivinanza:

Vuelo sin alas,

corro sin pies,

cuando me sueltan,

me persigue la gente a granel.

¿Qué soy?

Un jonrón de Soto.

Versículo bíblico que le cae como guante:

Proverbios 22:29

“¿Has visto a un hombre solícito en su trabajo? Delante de los reyes estará; no estará delante de los de baja condición.”

Así mismito, Soto está delante de los reyes del béisbol… ¡y pronto delante del MVP!

En conclusión, señores: Juan Soto es más que un pelotero; es un fenómeno dominicano, un mito viviente, un bacano universal.

Si tú no lo celebras… te solté en banda.


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