Por
Horacio Nolasco
Los peloteros dominicanos
Albert Pujols y Robinson Canó han estado caminando por un sendero que se
bifurca, con lo bueno para el intermedista y la parte negativa para el
inicialista de los Angelinos.
Empecemos con Robinson Canó. Canó fue duramente criticado
el año pasado por su arranque tan lento y su voluminoso contrato de 240
millones con los Marineros de Seattlle. Sus críticos tuvieron toda la razón,
pues el petromacorisano apenas produjo dos jonrones con 16 remolcadas en los dos primeros meses de temporada, terminando la
primera parte de la estación 2015 con
unos números mediocres para un jugador de su envergadura (.251-6-30).
Las cosas empezaron a
cambiar para Canó cuando los Marineros contrataron a final de junio a Edgar Martínez
como coach de bateo. Edgar fue un jugador franquicia y el segundo mejor
bateador designado de la historia detrás de David Ortiz.
Martínez trabajó con el
criollo, hizo los ajustes necesarios, que no son tantos cuando se tiene un
jugador del talento de Canó, notándose los resultados y finalizando como uno de los mejores bateadores de las
Mayores desde el 1 de julio (.341-17-55) y disparó 11 de sus 21 jonrones
en su casa, el Safeco Field, una sabana
convertida en play.
Robinson Canó ha arrancado
a todo tren en lo que respecta a sus registros de poder en el 2016. Es colíder
en jonrones en la Americana (6), segundo en remolcadas (14) e incluyendo
jugadores con más de 50 turnos, séptimo en sluggin (.590) y noveno en OPS
(.904).
El sendero transitado por
Pujols es muy parecido al del 2015 para el inicialista de los Angelinos. El año
pasado arrancó lento (.208-3-9, en el mes de abril), mas para el 21 de junio
era el líder de jonrones en la Americana (21 cuadrangulares), totalizando
.303-13-26 ese mes y finalizó la
temporada con 40 tetrabases, su mayor cantidad desde el 2010.
Este abril ha sido
terrible para el inicialista dominicano (.148-2-10, .224 SLG, .262 OPS), peor
aun en los últimos siete partidos, apenas ha conectado tres hits, dos
jonrones, en 27 turnos (.111, .200 OBP),
unos registros que ponen a muchos a pensar en un declive total.
Estamos claro que los
magníficos años de Pujos quedaron en San Luis, incluso su última estación con
promedio sobre .300 se remonta al 2010, sin embargo entendemos que si está
saludable va a rebotar de este mal inicio y terminará con unos buenos
registros, sobretodo en jonrones.
Así va abril para Canó y
Pujols, por caminos diferentes.
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