La construcción del Malecón de Nagua representa, sin duda alguna, la transformación urbana más significativa de la provincia María Trinidad Sánchez en las últimas décadas. No se trata simplemente de asfalto y concreto a orillas del Atlántico; es la consolidación de un sueño colectivo que redefine nuestra identidad y proyecta a Nagua hacia un futuro de progreso económico y turístico.
Desde el punto
de vista de la comunicación institucional, esta obra es un mensaje claro de
atención a una demanda histórica. Durante años, la vulnerabilidad de nuestra
costa ante el embate del mar fue una preocupación constante. Hoy, la
infraestructura no solo funcionara como una barrera de protección esencial,
sino también como un espacio de convivencia armoniosa.
El impacto de este proyecto se siente ya en diversos niveles, en lo económico, atrae inversiones y fomenta el comercio local, dinamizando la economía de la zona, en lo social, se convertirá en el principal canal de esparcimiento para las familias, promoviendo la salud y el bienestar a través del contacto con el entorno natural.
Mientras en lo
cultural, reforzará nuestro orgullo como "Ciudad de Dios", ofreciendo
una vitrina moderna para nuestras tradiciones y eventos.
Sin embargo, el éxito total de esta obra no depende solo de su finalización física. Cuando esta obra se termine y sea entregada a la población, vamos a requerir que nosotros, los ciudadanos, asumamos un compromiso con su cuidado y mantenimiento. La comunicación entre las autoridades y la comunidad debe ser constante para garantizar que este espacio se mantenga limpio, seguro y digno de lo que nuestra provincia merece, fíjense que estamos diciendo esto con mucha anticipación.
Nagua ya no
solo mira al mar con respeto por su fuerza, sino con esperanza por las
oportunidades que este nuevo horizonte nos brinda. El malecón de Nagua reflejará
el rostro de una comunidad que avanza con paso firme hacia la modernidad.
La terminación del malecón de Nagua está proyectada como el catalizador principal para transformar la provincia de María Trinidad Sánchez en un destino turístico de primer nivel en el Nordeste.
Diversificación
de la Oferta Turística, la obra no es solo una avenida, sino un complejo
recreativo que incluye:
Marina y
Helipuerto: Permitirá la llegada de yates privados y transporte aéreo, elevando
el perfil del visitante que recibe la ciudad.
Anfiteatro y
Áreas de Eventos: Facilitará la realización de festivales culturales (como el
Festival del Coco) y espectáculos que atraerán flujo de turistas internos y
externos.
Paseos Marítimos y Ciclovía: Con más de 3.5 km de extensión, ofrecerá espacios para el ocio que actualmente la ciudad no posee de forma estructurada.
Desarrollo
Inmobiliario y Plusvalía
Aumento de
Valor: Se espera que los terrenos colindantes incrementen significativamente su
valor, incentivando la construcción de nuevos hoteles, restaurantes y complejos
de apartamentos turísticos.
Nuevas Playas:
Los trabajos de ingeniería (como la colocación de geo-tubos) están permitiendo
ganar espacio al mar y crear nuevas áreas de playa aptas para el disfrute de
los visitantes.
Conectividad Regional
Circuito del
Nordeste: El malecón funcionará como una vía de circunvalación que conectará de
manera más fluida a Nagua con otros polos turísticos como Cabrera y Río San
Juan, integrando a la provincia en un corredor turístico más sólido.
Protección y
Estabilidad Económica
Seguridad para
la Inversión: Al actuar como un muro de contención contra el mar y fenómenos
naturales, el malecón brinda la seguridad necesaria para que grandes inversores
decidan establecer negocios turísticos permanentes en la costa sin el riesgo
constante de inundaciones.
El presidente
ha solicitado que la obra esté finalizada para el año 2026, reconociendo que
cada día de retraso es tiempo perdido para el despegue económico de la zona.

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