EN NAGUA: CENTRO DENTAL DR. RENE RAPOZO CABRERA

Desde la Grada, Parte 1

jueves, 31 de marzo de 2016

Publicado por prensalibrenagua.blogspot.com
Nagua, MTS 31/03/2016.- Me deleito al llegar al polideportivo, cuando tranquilamente hacemos las filas para comprar las boletas… y alguien instala un tema tratándolo brevemente hasta llegar nuestros respectivos turnos, algunos cortan de repente el dialogo y continúan caminando hasta entrar al interior del lugar deportivo; pero otros se detienen hasta que llega el turno del quién conversa con él.
Es grandioso ver dos equipos de baloncesto compitiendo en el polideportivo de Nagua, verlo desde mi asiento en la grada es lo que lo hace extraordinario y único, porque, mi vista recoge cada acción, cada reflejo, no sólo de los jugadores, sino de los demás espectadores, de los que me quedan al frete o en mis laterales. Los que me quedan detrás, tengo la oportunidad de observarlos con solo mover la cabeza y mi cuerpo hasta tener un ángulo favorable desde el espacio óptico.
Puedo ver cuando entra un amigo al polideportivo, qué se vende, qué compran los consumidores, si llegó quien va a narrar, si falta algún jugador del equipo que apoyo o de la competencia. Observo la expresión del que gana; pero, también, puedo ver la del que pierde… su dolor, su furia, su inconformidad… y muchas veces alcanzo a ver, aquellos que pierden con dignidad… es hermoso el abanico de expresiones y la infinidad de actitudes, sin dejar de observar y analizar nuestra cultura.

Desde mi asiento, situado en una zona que he establecido como referencia desde que se iniciaron estos juegos, puedo interiorizar los pensamientos, sentimientos, decisiones, expresiones verbales, expresiones corporales de los jugadores, managers, ayudantes y hasta de los presidentes de cada equipo… para esto necesitamos muchas experiencias y haber leído alrededor de 101 libros de psicología, 101 de sociología, 101 antropología y algunos, hasta, de psiquiatría… (Es una broma)… claro, sin dejar de mencionar la “percepción extrasensorial”: Cómo divisar cuándo un jugador está con “suerte” o cuándo un equipo “va a ganar”… cuándo un jugador “no tiene suerte” o cuándo un equipo “va a perder”… para poder entender todo lo que ocurre en un juego que camina contra el reloj y tener la capacidad de comprender que el juego de baloncesto no sólo lo determina el equipo de los cinco jugadores en la cancha y los que están en la banca.
Para comprender el baloncesto, debemos entender lo que es un equipo, quienes lo conforman, cuáles variables lo impactan y qué es un líder. No seré un Phil Jackson o un Peter Drucker para explicar brevemente estas interrogantes, pues soy un neófito que observa el comportamiento humano y trato de explicar sus resultados. Esta será un explicación tan sencilla que se darán cuenta de que siempre la han conocido, que ha estado con nosotros siempre.
Desde que entro al polideportivo, lo primero que observo es si han entrado muchas personas, eso si llego tarde… y la condición de los jugadores, cómo se sienten emocional y anímicamente, miro al mánager y su ayudante, al presidente del equipo… si han llegado muchas personas, determino sus procedencias o a quienes apoyan, todo esto bajo percepción, midiendo empíricamente…
Desde mi asiento puedo notar la capacidad de cada mánager: Su poder de razonamiento y la falta de control emocional… puedo ver hasta su nivel y cultura. Algunos son simples espectadores como yo o como los demás, que se emocionan cuando uno de sus jugadores produce un movimiento espectacular o encesta bolas a grandes distancias… o cuando hace un mate (donqueo) extraordinario o simplemente da un pase inteligente… ellos saltan como yo, agitan los brazos, y hasta expresan “malas palabras” … todo producto de la emoción… pero también puedo ver que producen estas reacciones cuando uno de sus jugadores comente un “error”, las maldiciones llueven… y su furia es tan fuerte que usan válvulas de escape cambiando el jugador, casi al momento de cometer el “error”… irrespetan y maldicen a los árbitros y técnicos de la mesa cuando insinúan faltas de éstos… parecen simples espectadores, que se creen estar en una grada virtual.
Pero, también, puedo alcanzar a ver la excepción, como en todo… managers… fríos, calculadores, que controlan sus emociones y fabrican estrategias y tácticas profesionales acordes a las normas, reglas y principios deportivos estandarizados y permitidos… transfiriéndose las emisiones a nosotros cuando sus resultados son exitosos y emocionantes. Ellos pueden comunicar a sus jugadores porque pueden ver lo que no alcanzan ver los demás… porque corrigen con altura, porque respetan a sus jugadores y éstos a ellos, porque transmiten confianzas… porque empoderan sus jugadores, porque unas palmadas estimulan o un choque de manos lo hacen sentirse grandes… sus decisiones se corresponden a realidades, analizadas y buscan la mejor solución a la situación… coordinan jugadas acorde al tiempo…
Los demás, cuando se agotan las “estrategias y tácticas” y el talento de la competencia se impone, entonces, acuden a estrategias anti-deportivas y a acciones meramente físicas y no a técnicas deportivas bajo estándares para sacar de circulación a la estrella que ha demostrado la capacidad de conjugar el tecnicismo con el arte, la condición física con la precisión, la escucha con la acción y la adrenalina con la razón… siendo capaz de transmitirnos magia, emoción, orgullo y respeto.
Cuando voy con mis hijos y mi esposa, la cosa se complica… ellos apoyan otros equipos y las contradicciones nos embargan… sin complicaciones… ellos ven los juegos con emoción pero controlado… y no dejan de reconocer las buenas jugadas de sus oponentes… y eso me llena de mucho orgullo… y los observo, veo la fidelidad, el apoyo público a sus equipos… y he comprendido que un equipo no sólo lo constituye los cinco jugadores en la cancha y los demás de la banca, es más que eso… un equipo es un conjunto de personas que coordinan esfuerzos, para lograr alcanzar objetivos y metas propuestas, basados en el trabajo eficaz del liderazgo común.
Entonces, trabajar en equipo debe ser una diversión asumiendo el resultado de las metas y lo objetivos como un compromiso de todos. Se requiere confianza en la capacidad de los jugadores y de los managers… todos deben comprometerse con los objetivos y las metas propuestas en la acción del juego… la comunicación debe ser espontanea, fluida y natural… la corrección de los errores debe ser expresada con respeto y que pueda enriquecer la unidad y la magia del equipo. Esto no significa que no podamos comprender y percibir cuándo un jugador tiene “su día”… entonces, como equipo, se debe de despojar del hábito individualista de creer en un resultado por el esfuerzo propio… y apoyar al jugador que tiene talentos especiales o tiene su “gran día”.
Después de observar a mi familia, he comprendido que un equipo de baloncesto está integrado por muchas personas: Los jugadores, el mánager y su ayudante, el presidente del equipo, los familiares, los fanáticos que elevan la descarga de adrenalina de los jugadores cuando aplauden, cuando silban o cuando “soplan trompetas”… y de pronto!... comprendo que somos parte de un equipo…!

Edwin González Lizardo

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