La tambora desde el inicio mismo del merengue es el motor
de arranque y el eje central de nuestro ritmo. Aún su nacimiento no está
claramente establecido ni tampoco su lugar de procedencia. Se cree venir de las
tribus de Bara, Madagascar, país del continente africano.
Aunque existen países como Somalia, Bangladesh, Irak,
donde se toca un instrumento con características exactamente igual a la tambora
nuestra, por lo que no se sabe con certeza en cuál de esos países fue realmente
su aparición
La Tambora que se toca en varios países sudamericanos,
Colombia, Venezuela, etc., tiene cierta semejanza a la nuestra.
En lo que sí estamos claro es en que solo los dominicanos
tocamos la tambora con ese patrón rítmico.
Desde el 1845-50 se conocen grupos de merengues típicos.
Primero con guitarras y luego el acordeón la sustituye. Dentro de esos grupos
han existido extraordinarios tamboreros que han pasado totalmente
desapercibidos por nuestra sociedad. Nombraremos algunos de los más notables
sin quitarle méritos a los no nombrados.
José Rodríguez “Flinche”, uno de los primeros tamboreros.
También dicen que fue el primero en tocarla con un solo palito. Cuentan las
leyendas que tocando una fiesta –con Ñico Lora para el presidente Ramón Cáceres-
se le cayó el palito de la mano izquierda y se las ingenió para seguir tocando.
A partir de ese momento se inicia el tocar la tambora con un solo palito en la
mano derecha.
Antonio Lora (Hermano de Ñico), al morir Flinche lo
sustituyó en el grupo de Ñico Lora, ambos hermanos.
Pancholo Esquea, tamborero por muchos años del Trío
Reynoso.
Ramón Tavares “Manón”, El Viejo Ca, tamborero de Francisco
Ulloa.
Domingo Peña Florián, “El Flaco”, tamborero de Tatico
Henríquez.
Papito El Flechú, también del Trío Reynoso.
Chiche Bello, tamborero de Alcedo Espinal, “Alcedito”.
Juan Roble “Purito”, tamborero del Cieguito de Nagua,
María Díaz, Millie Quezada.
Rodolfo de la Rosa, “Bocachula”, uno de los más grande
tamboreros de música típica de todos los tiempos. Trabajó muchos años con el
grandioso acordeonista y compositor Rafaelito Román.
Chichito Villa, tamborero de Guandulito por mucho tiempo,
y sobre la marcha aprendió a tocar el acordeón para convertirse en líder de su
propio Trío, (Trío Seibano) y buscó a Berardo Capellán, para que le tocara
tambora. Francisco Santana & Rufino, tamborero del Trío Seybano.
Media Libra, no pude conseguir su nombre, también con
Francisco Ulloa.
Milcíades Hernández, tocó con el Trío Reynoso. Su estrecha
y larga amistad con Pedro Reynoso le hizo pensar a la gente que eran hermanos y
le llamaban Milcíades Reynoso.
Federico Colón (Tapacán), tamborero por muchísimos años de
la orquesta Santa Cecilia dirigida por Luis Alberti.
Jesús Benítez (Cachú), tamborero de Rafael Solano por más
de 25 años.
Luis Quintero, tamborero de Antonio Morel y su Orquesta.
Juan Miró (Catarey Andújar), tamborero de diferentes
agrupaciones, y estudios de grabaciones.
Tito Andújar, tamborero hermano de Catarey.
José Cordero (El Venao), tamborero de Víctor Batista y la
Orquesta Estelar.
Juancito Trucupey, tamborero de muchos grupos de su época.
Rafael “Prima Dulce” Peguero, tamborero de Papa Molina y
la Orquesta San José.
Negro Maíza “Boca de Tiza”, diferentes grupos.
Rafael Bonilla “Chicho”, tamborero de nuestro querido
pueblo de Mao, muy admirado por el director de MEEC. Excelente, lleno de vida y
mucho coraje al tocar su instrumento, hacía juegos cuando estaba inspirado en
pasarse el palito de una mano a la otra sin interrumpir el patrón rítmico.
José Lucía, hijo de Prima Dulce, luego de tocar con muchos
grupos, finalmente abandona la tambora y se convierte en manager de Sergio
Vargas.
Juan de la Cruz “Chocolate”, tamborero de innumerables agrupaciones:
Johnny Ventura, Wilfrido Vargas, Juan Luis Guerra y responsable de más de un
75% de los merengues grabados desde la llamada época romántica del merengue.
Raymond Díaz (Chinito), tamborero de Millie y los Vecinos,
del grupo de Jazz de Mario Rivera, de Lidia de la Rosa. Excelente
Percusionista.
Los aquí mencionados son parte de los excelentes
tamboreros que hemos tenido a través de las diferentes épocas del merengue.
Mis excusas a todos aquellos no mencionados. La dificultad
de algún tipo de fuente informativa dificulta este tipo de trabajo.
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