A Leonel Fernández
le faltó voluntad política para aplicar el 4% del PIB a la Educación y permitió que
la enseñanza pública cayera a uno de los tres últimos lugares en el mundo
De Acento.com.do
SANTO DOMINGO, República Dominicana.- El ex presidente de la República y quien fuera
el candidato presidencial derrotado en las elecciones de mayo, Hipólito Mejía,
denunció que nunca antes en la historia del país un gobierno había sido tan
descarado en el manejo de los recursos públicos como lo ha sido el de Leonel
Fernández que concluye.
En una alocución al país, Mejía dijo que renovaba su
compromiso de encabezar la lucha desde la oposición para defender las
instituciones democráticas y para hacer valer las conquistas que ha tenido el
pueblo dominicano desde la caída de la dictadura.
“El gobierno que termina deja a nuestra sociedad sumida en
un profundo deterioro económico, moral e institucional, producto del ejercicio
irresponsable del presidente Leonel Fernández y de la complicidad con que
permitió que la corrupción infectara todos los niveles de su gobierno”, DIJO
Mejía al iniciar su discurso.
“Nunca antes en la vida democrática de nuestra nación, un
gobierno había sido tan descarado en el uso de los recursos públicos, para el
beneficio particular de funcionarios y dirigentes del partido gobernante”,
expresó.
En su mayor parte el discurso del ingeniero Mejía estuvo
dedicado a cuestionar la gestión de gobierno de Leonel Fernández, a presentar
cifras de lo que él llamó descalabra de todos los sectores, incluyendo la
educación, la electricidad, el sector agropecuario, el control de los
organismos del Estado, entre otras muchas deficiencias.
Al final del discurso se refirió a su posición sobre el
gobierno de Danilo Medina, que se instalará el jueves 16 de agosto.
“Quiero expresarle con toda claridad al presidente Danilo
Medina que la actitud que asumiremos frente a su gobierno, dependerá más que de
las palabras, de los hechos de su gestión”.
Dijo estar consciente que el país no resiste que el nuevo
gobierno continúe la carrera irresponsable de gastos extravagantes, propios de
las administraciones del PLD.
“Es tiempo de austeridad. Y voy a decirlo bien claro:
nosotros no apoyaremos ninguna reforma tributaria que perjudique a la
población, ni a los sectores productivos”, declaró Mejía.
Dijo a Danilo Medina que el PRD siempre estará dispuesto a
ofrecerle su concurso en aquellas acciones dirigidas a beneficiar a las grandes
mayorías.
A continuación el
discurso de Hipólito Mejía:
Pueblo dominicano:
A pocos días de la juramentación del nuevo gobierno, me
dirijo al país para reiterar el compromiso, que anunciamos el 22 de mayo, de
que trabajaremos junto al pueblo para hacer realidad sus aspiraciones por
mejores condiciones de vida y por el rescate y fortalecimiento de las
instituciones democráticas de la nación.
En ocasión de finalizar el mandato del actual gobierno y
el ascenso al poder de un nuevo presidente, fruto de un proceso electoral
altamente cuestionable, le hablo al país, en nombre de más de dos millones de
dominicanos y dominicanas, que votaron a favor de nosotros y de las propuestas
que hicimos a nombre del Partido Revolucionario Dominicano y los partidos
aliados.
Permítanme expresarles una vez más mi gratitud a las
mujeres, hombres y jóvenes, dentro y fuera del país, que desafiaron la feroz
campaña de mentiras y diatribas financiada con recursos del Estado y
respaldaron con entusiasmo y valentía la esperanza de cambio que representaba
nuestra candidatura.
El gobierno que termina deja a nuestra sociedad sumida en
un profundo deterioro económico, moral e institucional, producto del ejercicio
irresponsable del presidente Leonel Fernández y de la complicidad con que
permitió que la corrupción infectara todos los niveles de su gobierno.
Nunca antes en la vida democrática de nuestra nación, un
gobierno había sido tan descarado en el uso de los recursos públicos, para el
beneficio particular de funcionarios y dirigentes del partido gobernante.
Tampoco ningún gobierno había mantenido la masiva y
costosa campaña mediática, que durante estos ocho años ha sostenido Leonel
Fernández, tratando de vender la imagen de un presidente que trabaja a favor
del bien común.
Se ha pretendido convencer al pueblo de que su legado lo
convierte en un Mesías, que busca perpetuarse en la dirección del Estado como
garante de la tierra prometida.
Pero la herencia que Leonel Fernández deja al país, es muy
distinta al paraíso que dibuja la engañosa y delirante maquinaria de propaganda
que le acompaña y que ha costado a la sociedad más de 48 mil millones de pesos
durante los 8 años de gobierno peledeista.
Lo cierto y doloroso es que durante el gobierno que
finaliza, no se ha resuelto ni un solo de los problemas estructurales de
nuestro país, a pesar de ser el gobierno que más recursos económicos ha
manejado en toda la historia de la República.
Al contrario, una buena parte de esos problemas se han
agudizado y podrían agravarse si permitimos que el país continúe el rumbo que
lleva.
A Leonel Fernández le faltó voluntad política para aplicar
el 4% del PIB a la Educación
y permitió que la enseñanza pública cayera a uno de los tres últimos lugares en
el mundo, según el informe del Foro Económico Mundial del 2011.
El desempleo fue otro de los renglones que aumentó durante
el gobierno que concluye, lo que se tradujo en un mayor nivel de pobreza para
el pueblo dominicano. Sólo en las zonas francas textiles se perdieron más de 90
mil empleos.
Según afirma el Foro Económico Mundial la competitividad
del país cayó del lugar 64 al 110 de un total de 142 países evaluados.
Esto ha repercutido en el estancamiento de nuestras
exportaciones y en el aumento desmesurado de las importaciones, que ya
sobrepasan los 18 mil millones de dólares.
Como señalan los empresarios, el fracaso del gobierno en
el manejo del sistema eléctrico es una de las principales causas de la baja
competitividad de los sectores productivos.
El gobierno del PLD deja una deuda con los generadores
superior a los 800 millones de dólares y una carga al Estado que supera los mil
millones de dólares anuales de subsidio, aunque la tarifa fue aumentada en más
de un 33 porciento.
Ahora los apagones son más frecuentes e interminables y
los dominicanos pagamos la energía eléctrica más cara de la región.
El endeudamiento público, que alcanza niveles
verdaderamente alarmantes, también es parte fundamental del legado funesto que
nos deja Leonel Fernández.
Su gobierno deja una deuda pública superior a los 25 mil
millones de dólares, equivalente a la astronómica suma de 980 mil millones de
pesos, monto que representa más de dos veces el presupuesto anual de la Nación.
Ese monto es tres veces la deuda acumulada por el país
desde su fundación en 1844, hasta el año 2004.
Lo peor de todo, es que esos recursos no fueron invertidos
en la educación ni en la infraestructura productiva del país, sino que fueron
usados para financiar los caprichos del Presidente de la República , sin tener en
cuenta las necesidades de la gente y sus comunidades.
Una parte sustancial de esos recursos ha ido a parar a los
bolsillos de muchos de los funcionarios del gobierno y dirigentes del PLD, como
se demostró con el caso de los 130 millones de dólares del préstamo con la Sun Land , sin que nadie
haya sido sometido a la acción de la justicia.
Indigna saber que el
pueblo tendrá que pagar esas deudas.
Con justa razón, la organización Transparencia
Internacional sitúa a la República Dominicana como uno de los tres países
más corruptos del mundo. Ese también es un legado, pero un legado funesto de
Leonel Fernández.
Donde el Presidente Fernández deja su estampa más triste,
es en la creciente e irritante desigualdad social que padece la sociedad
dominicana.
Es un hecho comprobado y a la vista de todos, que la
desigualdad y la exclusión social, se han agudizado en estos últimos ocho años.
En efecto, en el 2011 el 20% más rico de la población
concentraba el 56% del ingreso nacional, mientras que el 20% más pobre apenas
recibía el 4%.
La periodista de investigación, Minerva Isa, en una
publicación reciente señala que en nuestro país sólo el 6% de la población
disfruta de un bienestar económico similar al de los países desarrollados, mientras
el resto de la población vive en condiciones de precariedad similar a las de
los países más pobres del hemisferio.
También, la prestigiosa Corporación Latino Barómetro
indica que el 34% de la juventud dominicana ni estudia ni trabaja, cuando este
mismo parámetro es de 15% en Sudamérica.
La situación que evidencian estos indicadores pone de
manifiesto la obligación ineludible del próximo gobierno de enfrentar con
políticas públicas acertadas, el drama de la desigualdad que constituye una
amenaza para la paz social.
El estado de inseguridad que se vive en todo el país es
otra de las calamidades que nos deja el Presidente Leonel Fernández.
Esto lo comprueba el informe del Foro Económico Mundial
que califica a República Dominicana como el país de América Latina que ha
experimentado el mayor aumento en el crimen y la inseguridad ciudadana.
La quiebra del sector agropecuario es otro de los mayores
fracasos que deja como herencia el gobierno saliente.
La falta de atención a la agricultura y el abandono de la
asistencia técnica y el financiamiento al pequeño productor, ha convertido al
campo dominicano en el escenario de mayor pobreza del país.
El gobierno de Leonel Fernández quebró a los productores
agropecuarios a quienes les adeuda la suma de 6 mil 617 millones de pesos.
Sólo a los arroceros, les adeuda mil 250 millones de pesos
por concepto de pignoración.
La producción de pollo, leche y cerdo está expuesta a un
peligroso descalabro, debido a la irresponsable importación de estos bienes,
permitida y estimulada por la administración saliente, así como por la falta de
una política de apoyo a la siembra de granos para la industria pecuaria.
El Presidente Leonel Fernández prefirió favorecer a un
pequeño grupo de privilegiados, a quienes las importaciones les generan
colosales comisiones, sin importarle que las mismas destruyan el aparato
productivo nacional.
Esta realidad se evidencia en el hecho de que en el año
2004 la importación de alimentos fue de 460 millones de dólares, mientras esas
mismas importaciones aumentaron a mil 200 millones de dólares en el 2011, para
un incremento de 257 porciento.
La privatización de las empresas públicas constituye otra
herencia dolorosa de las administraciones del Partido de la Liberación Dominicana.
Este proceso ha significado la pérdida de miles de
empleos, el abandono de importantes recursos productivos generadores de
riquezas y el creciente impacto fiscal, como ha sucedido con el sector
eléctrico.
Sólo con la destrucción de la industria azucarera estatal,
el país perdió más de 50 mil empleos directos y 150 mil indirectos. Esto ha
sumido en la pobreza a amplios segmentos
poblacionales que dependían de la industria cañera.
En el plano
institucional, la huella de Leonel Fernández no puede ser más siniestra.
En efecto, la concentración de todos los poderes públicos
que se ha agenciado el Presidente de la República , es una verdadera amenaza al equilibrio
y al control que requiere el buen funcionamiento de una genuina democracia
política y social, única garantía del ejercicio plural de los derechos y
deberes ciudadanos.
Hoy, las instituciones del sistema judicial son más
débiles porque están sujetas a la voluntad del Poder Ejecutivo. Hoy, no podemos
hablar de un verdadero Estado Social de Derecho.
Es penoso ver cómo la mayoría de los responsables de
aplicar la Constitución ,
los códigos y las leyes, las interpretan de acuerdo a las instrucciones y
conveniencia de aquel a quien consideran su dueño.
La degradación política promovida por Leonel Fernández
mediante el uso de los fondos públicos, para comprar conciencias, voluntades y
votos, es parte de la triste herencia que nos deja el gobierno que termina.
Es un hecho documentado que el gobierno del PLD, con el
silencio cómplice de la
Junta Central Electoral, utilizó más de 60 mil millones de
pesos de los fondos públicos, en el proceso electoral recién pasado, para
financiar toda clase de abusos y componendas, para impedir que la voluntad del
pueblo se hiciera realidad en las urnas.
Los señalamientos anteriores evidencian que el país tiene
retos tan cruciales, que para el gobierno enfrentarlos con éxito necesita, más
que nunca, de la concertación con las diferentes fuerzas políticas, económicas
y sociales.
Una concertación basada en el respeto a la vida interna de
las organizaciones, y un compromiso a partir de una agenda que contemple la
solución de los principales problemas de la nación.
Quiero expresarle con toda claridad al presidente Danilo
Medina que la actitud que asumiremos frente a su gobierno, dependerá más que de
las palabras, de los hechos de su gestión.
Estamos conscientes que el país no resiste que el nuevo
gobierno continúe la carrera irresponsable de gastos extravagantes, propios de
las administraciones del PLD.
Es tiempo de austeridad. Y voy a decirlo bien claro:
nosotros no apoyaremos ninguna reforma tributaria que perjudique a la
población, ni a los sectores productivos.
Nos mantendremos vigilantes para impedir que sea el pueblo
quien pague el desastre financiero creado por el gobierno saliente, que en lo
que va de año acumuló un déficit fiscal
de 78 mil 270 millones de pesos.
Nuestros economistas proyectan que para finales de
diciembre, este déficit se situará en
118 mil millones de pesos, lo que tendrá graves consecuencias para las
familias dominicanas.
El contacto directo que tuvimos con los sectores
nacionales, en busca de la
Presidencia de la República , lo retomaremos a partir de los
próximos días para trabajar junto a la sociedad organizada, y procurar que el
gobierno cumpla con su deber de solucionar los problemas que afectan a la
mayoría del pueblo.
Seremos porta-estandarte de las demandas de la sociedad.
Allí donde la gente lucha y se esfuerza por mejores condiciones de vida, allí
estaremos presentes.
El deber de cada perredeista, es trabajar para que el
Partido Revolucionario Dominicano siga siendo la voz fuerte, democrática y
comprometida con la libertad, la justicia social y el fortalecimiento de las
instituciones.
Los hombres y mujeres que amamos nuestro Partido no
permitiremos que la voz del PRD sea silenciada, como buscan aquellos que
pretenden sembrar la desesperanza y desmoralizar a nuestra organización para
ponerla al servicio de particulares intereses.
Ningún perredeista debe prestarse a hacer negocios con la
política y mucho menos a hacerle el juego al gobierno.
Somos conscientes, que sólo el trabajo, el apego a los
principios, la disciplina y el respeto a los méritos de los compañeros y
compañeras, garantizan la unidad y la fuerza que se necesita para alcanzar el
poder, y desde el poder construir la democracia social y establecer en el país
un verdadero Estado Social de Derecho.
Los perredeistas tenemos que fortalecer los organismos de
nuestro Partido y abrir la organización a todas las personas interesadas en
participar en política.
En el PRD no debe haber lugar para el autoritarismo, ni
para el irrespeto a los estatutos.
Con ese espíritu, debemos encaminarnos desde ya, hacia la
convención del año próximo, como mandan nuestros Estatutos.
Este será el mejor tributo que podemos rendir a la memoria
de nuestro líder de siempre José Francisco Peña Gómez.
La construcción de una verdadera democracia, es aún una
tarea pendiente en nuestra sociedad, a la cual quiero referirme.
En las elecciones pasadas, el gobierno cometió graves y
serias irregularidades que demuestran la fragilidad de nuestro sistema
político.
En ese proceso se vulneró el derecho fundamental de elegir
y ser elegido en condiciones de igualdad.
Nuestra sociedad no puede permitir que se repitan en unas
elecciones el abuso de poder, la compra de conciencias, la violación de los
derechos ciudadanos, la participación activa de militares, policías y miembros
del Ministerio Público, que todos vimos el pasado 20 de mayo.
Estamos decididos a impulsar acciones y políticas públicas
que fortalezcan el ejercicio democrático y contribuyan a erradicar, de una vez
y por siempre, esas malas prácticas.
Consecuentemente, invitamos a los partidos políticos, a
los movimientos sociales, a la sociedad civil y a los ciudadanos
independientes, a trabajar juntos por la aprobación de una Ley Electoral, así
como una Ley de Partidos Políticos y una Ley de Garantías Electorales que sean
fruto de la concertación.
Presidente Danilo Medina, tenemos un compromiso con el
país, por lo que siempre estaremos dispuestos a ofrecerle nuestro concurso en
aquellas acciones dirigidas a beneficiar a las grandes mayorías.
En ese sentido, el país espera que a partir del 16 de
agosto su gobierno impulse, entre otras,
las siguientes acciones:
Honrar el compromiso del 4% a la Educación , que firmamos
bajo los auspicios de la
Sociedad Civil.
Apoyar los sectores productivos, especialmente el sector
agropecuario, el industrial, el
turístico, las micro, pequeña y mediana empresas, la metalmecánica, la minería
y las exportaciones.
Ejecutar políticas que promuevan la generación de empleos,
especialmente, para los jóvenes y las mujeres, así como la reducción del alto
costo de la vida.
Sanear y consolidar el Sistema Dominicano de Seguridad
Social para que ninguna persona carezca de la justa protección del Estado.
Perseguir y castigar de manera eficiente la delincuencia,
el narcotráfico y la corrupción.
Garantizar la seguridad ciudadana.
Enfrentar el grave problema de la energía eléctrica.
Distribuir equitativamente la inversión pública con
criterios regionales y sectoriales.
Y, promover la aprobación de las leyes Electoral, de
Partidos Políticos y de Garantías Electorales.
Pueblo dominicano, estoy convencido que para superar los
grandes desafíos de nuestra sociedad, es imperativo que el nuevo gobierno sea
capaz de dar ejemplo de trabajo, austeridad, transparencia y comedimiento en la
conducción de los asuntos públicos.
Pido a Dios Todopoderoso que ilumine y bendiga a nuestro
pueblo.
Muchas gracias.

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