A veces me detengo a mirar cómo avanza mi país…
cómo crece mi
pueblo…
cómo los
sueños de muchos amigos se van cumpliendo.
Y lo curioso
es que muchas veces pasan frente a nuestros ojos y ni cuenta nos damos.
Hemos luchado
por alcanzar peldaños,
hemos orado,
Dios ha respondido…
y cuando
llegan las respuestas, ya aparecen nuevas metas, nuevas ambiciones, nuevos
sueños.
La vida pasa
demasiado rápido.
Por eso
también es necesario frenar un momento,
mirar lo que
somos,
agradecer lo
que hemos alcanzado
y sonreír al
ver las altas montañas que aún nos toca escalar.
Porque cada
paso, cada batalla y cada logro
también son
parte de la gracia de Dios en nuestras vidas.
WWL

No hay comentarios:
Publicar un comentario