Joseph Contreras, lanzador del equipo de Brasil, durante la acción del partido contra Estados Unidos. Getty Images/ AFP
Contreras
cuenta con la distinción de ser el jugador más joven dentro de cualquier roster
del evento mundialista y a eso se le suma que cursa su último año dentro de la
Blessed Trinity Catholic High School, una escuela secundaria ubicada en el
estado de Georgia.
Por Josué
Batista Ramírez
Santo Domingo, RD.- Joseph Contreras tiene 17 años de edad y es hijo de José Ariel Contreras, exlanzador cubano que jugó por 11 temporadas en Grandes Ligas.
Sin embargo,
ya no solo será conocido por eso. Un enfrentamiento con Aaron Judge en el
Clásico Mundial de Béisbol 2026 lo catapultó a llevarse la atención y ser
recordado por los seguidores del juego.
Contreras
cuenta con la distinción de ser el jugador más joven dentro de cualquier roster
del evento mundialista y a eso se le suma que todavía realiza sus estudios
dentro de la Blessed Trinity Catholic High School, una escuela secundaria
ubicada en el estado de Georgia, Estados Unidos.
Además, se
encuentra en la posición número 47 del listado de prospectos disponibles para
el Draft 2026 de Las Mayores.
El momento que
él protagonizó y sorprendió al mundo beisbolero ocurrió en el Daikin Park de
Houston, el lugar donde su padre se coronó campeón de la Serie Mundial con
Medias Blancas de Chicago en 2005, dos años antes de su nacimiento.
El
enfrentamiento
Contreras se
subió al montículo en la parte alta de la segunda entrada del partido entre
Brasil y Estados Unidos del Clásico Mundial en reemplazo de Bo Takahashi,
abridor de ese encuentro.
Enseguida
permitió un doble y después otorgó dos bases por bolas que impulsó a los
seguidores del juego a pensar en lo peor y más cuando el bateador que entró al
cajón de bateo con la oportunidad de llevar carreras al plato fue Aaron Judge.
Sin embargo,
el enfrentamiento fue llamativo e interesante: el primer pitcheo fue una recta
alta a 97 millas por hora que Judge abanicó, el segundo fue cambio de velocidad
que quebró demasiado hacia la anatomía de “el juez” y fue bola y el tercero un
sinker que conectó el jardinero, pero pagó el precio de batear para una doble
matanza (5-4-3) que acabó la parte alta de la entrada.
Por cierto, el
bate del outfielder se rompió durante esa oportunidad al bate.
En ese
partido, el novel lanzó una entrada y un tercio donde concedió tres bases por
bolas y permitió una carrera y dos hits. No obstante, su valentía y destreza
frente al conjunto norteamericano quedó marcada como una proeza dentro del
evento mundialista.

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