El presidente del CIDI, embajador Sir Ronald Sanders, destacó la voluntad política del Gobierno dominicano y su capacidad para estructurar proyectos viables y atraer financiamiento internacional.
El director
ejecutivo del INAPA presentó los avances del país: 47 acueductos, 14
alcantarillados y un programa de saneamiento de US$970 millones.
Washington, D. C.— La República Dominicana fue reconocida ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) como referente regional en agua potable y saneamiento, durante una sesión extraordinaria del Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral (CIDI), en la que el director ejecutivo del Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (INAPA), Wellington Arnaud, presentó la transformación que desarrolla el país en ese sector.
Al encabezar
la sesión, el presidente del CIDI y representante permanente de Antigua y
Barbuda ante la OEA, embajador Sir Ronald Sanders, reconoció a la República
Dominicana por ser el primer Estado miembro en responder de manera concreta al
llamado del organismo para presentar iniciativas con problemas claramente
definidos, fuentes de financiamiento identificadas y modelos que puedan servir
de referencia para otros países.
“La República
Dominicana ha tomado esta propuesta y lo ha hecho primero, y eso merece ser
reconocido”, expresó Sanders, quien pidió un aplauso para el país por la
iniciativa presentada.
Tras la
exposición de Arnaud, el presidente del CIDI volvió a elogiar los avances
alcanzados y calificó como “muy impresionante” la transformación mostrada.
Destacó que el éxito del programa responde tanto a la voluntad política del
Gobierno dominicano como a la capacidad técnica del país para estructurar
proyectos viables y susceptibles de recibir el respaldo financiero del Banco
Interamericano de Desarrollo (BID).
Sanders
consideró que las lecciones compartidas por la República Dominicana constituyen
una referencia valiosa para América Latina y el Caribe, especialmente para los
pequeños Estados insulares que enfrentan limitaciones técnicas y financieras
para desarrollar proyectos de esta magnitud.
“Gracias
nuevamente por mostrarnos la manera en que lo han hecho. Ha sido muy
impresionante verlo”, manifestó.
Durante su
intervención, titulada “Agua, confianza y desarrollo: la transformación
dominicana que comienza donde casi nadie mira”, Arnaud afirmó que el país está
convirtiendo una deuda acumulada durante generaciones en una agenda de futuro.
El funcionario
informó que, bajo el liderazgo del presidente Luis Abinader, la actual gestión
ha entregado 47 acueductos, 14 alcantarillados y dos importantes obras de
drenaje pluvial, impactando a millones de dominicanos con mayor seguridad
hídrica y mejores condiciones sanitarias.
Saneamiento
Universal de Ciudades Costeras y Turísticas
“Convertimos
una necesidad postergada durante generaciones en prioridad nacional. Ese es el
compromiso de Estado trazado por el presidente Luis Abinader, que desde el
INAPA hemos convertido en ejecución, obras y resultados”, expresó.
Arnaud
presentó como uno de los principales avances el programa de Saneamiento
Universal de Ciudades Costeras y Turísticas, desarrollado con el respaldo del
Banco Interamericano de Desarrollo (BID), cuya inversión asciende a US$970
millones y beneficiará directamente a alrededor de un millón de personas.
El programa
comprende intervenciones en Boca Chica, Higüey, San Pedro de Macorís, La Romana
y Verón–Punta Cana. En este último destino está en marcha el proceso de
precalificación para desarrollar un proyecto integral de acueducto,
alcantarillado, tratamiento y reúso de aguas residuales, que contempla también
20 años de operación y mantenimiento.
Arnaud informó
que más de 20 interesados de distintos continentes participan en el proceso,
como resultado de la calidad técnica de la iniciativa, la credibilidad
alcanzada por el país y la alianza estratégica establecida con la OEA.
“Cuando un
proyecto es serio, la institución es creíble y los aliados ayudan a
comunicarlo, la confianza viaja”, sostuvo.
Arroyo Gurabo,
ejemplo de transformación integral
Durante su
exposición, Wellington Arnaud destacó la intervención del arroyo Gurabo, en
Santiago, como una demostración de que una obra de saneamiento puede producir
resultados ambientales, urbanos y sociales.
El proyecto
permitió acompañar a unas 1,900 familias, construir infraestructura sanitaria y
pluvial, recuperar espacios públicos y reducir en un 43 % la contaminación que
llegaba al río Yaque del Norte a través del arroyo.
También citó
el caso de Guanuma–Los Botados, donde el INAPA recuperó una planta que llevaba
alrededor de 15 años abandonada. La intervención devolvió inicialmente el
servicio de agua a más de 15,000 personas y, posteriormente, permitió completar
un nuevo sistema que beneficia a más de 42,000 habitantes.
Agua como
garantía de desarrollo
El director
ejecutivo del INAPA explicó que el crecimiento económico, el turismo, las
exportaciones y la inversión extranjera requieren servicios públicos
confiables, por lo que el agua potable y el saneamiento deben ser entendidos
también como infraestructura productiva.
En ese
sentido, resaltó la creación del Gabinete del Sector Agua y la firma del Pacto
Dominicano por el Agua 2021–2036, construido con la participación de más de
1,000 personas y 500 organizaciones de todo el país.
“Ningún
destino turístico puede crecer comprometiendo sus acuíferos o sus playas, ni
una ciudad puede ser competitiva sin alcantarillado”, advirtió.
Lecciones
aprendidas durante la gestión
Al abordar las
lecciones aprendidas durante la ejecución de estos proyectos, Arnaud destacó la
necesidad de “planificar para transformar”, definir los problemas de manera
integral, conformar equipos adecuados y construir alianzas estratégicas.
Señaló que la
capacidad financiera, el conocimiento técnico, la experiencia territorial y la
comunicación producen mejores resultados cuando convergen en un propósito
común, acompañados de liderazgo, disciplina, seguimiento y transparencia.
Asimismo,
afirmó que la tecnología y los datos ayudan a comprender los problemas y tomar
mejores decisiones, pero nunca sustituyen la presencia, la cercanía ni la
escucha de las comunidades.
Sostuvo que la
función pública debe ejercerse con respeto, altura profesional, ética de
trabajo y sensibilidad humana, porque “ningún algoritmo sustituye la presencia,
ninguna plataforma reemplaza la cercanía ni la escucha, y ninguna cifra tiene
sentido si no mejora una vida concreta”
Arnaud
concluyó que la planificación, las alianzas internacionales, la capacidad
técnica y la cercanía con las comunidades han permitido convertir una deuda
histórica en una agenda de desarrollo, confianza y dignidad para la República
Dominicana.
Experiencia
dominicana como modelo regional
Por su parte,
la representante permanente de la República Dominicana ante la OEA, embajadora
Mayerlyn Cordero Díaz, destacó que la iniciativa presentada reúne elementos
esenciales de la cooperación multilateral: un Estado capaz de identificar sus
principales desafíos, el acompañamiento de la OEA y la participación de socios
estratégicos como el Banco Interamericano de Desarrollo.
Cordero Díaz
sostuvo que el programa de saneamiento de las zonas costeras resulta
fundamental para garantizar el derecho humano al agua potable y al saneamiento,
proteger la salud de dominicanos y turistas, preservar los ecosistemas marinos
y asegurar el desarrollo sostenible de áreas estratégicas para la industria
turística nacional.
La diplomática
indicó que el programa beneficiará a un millón de personas y contribuirá al
desarrollo sostenible de esas zonas durante los próximos 50 años. También
resaltó la creación del Gabinete del Sector Agua y la firma del Pacto
Dominicano por el Agua 2021–2036, que contempla 38 acciones dirigidas a
garantizar la seguridad hídrica del país.
“Aspiramos a
que esta experiencia dominicana sirva de inspiración para que otros Estados
miembros de la organización la consideren como una buena práctica y puedan
adaptarla y replicarla en aquellos países que enfrentan desafíos similares”,
manifestó.
La exposición
se llevó a cabo en el Salón Simón Bolívar, ubicado en el edificio principal de
la sede de la OEA, en Washington, D. C. La actividad contó con la presencia del
secretario general de la Organización de los Estados Americanos, Albert Ramdin;
del presidente del CIDI, embajador Sir Ronald Sanders; de la representante
permanente de la República Dominicana ante la OEA, embajadora Mayerlyn Cordero
Díaz; de Francisco González y otros representantes del Banco Interamericano de
Desarrollo; de Andrés Sánchez; así como de embajadores y de los diputados
Millys Martínez, Margarita Tejeda, Francisco Villegas y Ángela Péreze.
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