El cantante, compositor y pianista puso a bailar a miles en un fiestón que terminó a las 4:00 de la madrugada.
Shawell Peña/Anibelca Martínez/El Nacional
Quedó demostrado una vez más que el merengue no es simplemente género para los dominicanos: es una forma de sentir, de celebrar, de recordar y hasta de contar nuestra propia historia.
Porque, en República Dominicana, puede faltar casi cualquier cosa en una
celebración, pero difícilmente falta el merengue.
Esto fue confirmado anoche, en un evento memorable que se convirtió en
algo más que un concierto; se trató de una verdadera avalancha musical de puro
merengue, con el que el uno de los grandes nombres de nuestra música, el
maestro Ramón Orlando celebró sus 50 años de trayectoria artística.
La fiesta no fue pequeña, fue grande, ¡bastante grande!, y nadie quiso quedarse fuera. Desde las 4 de la tarde, miles de personas comenzaron apostarse dentro y fuera del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, para acceder al estadio Olímpico Félix Sánchez, y ser testigos de un recorrido por una vida dedicada a la música y, de manera muy especial, de ese merengue que ha acompañado a varias generaciones de dominicanos.
Miles de dominicanos abarrotaron el Estadio Olímpico Félix Sánchez en el
concierto del 50 aniversario de trayectoria de Ramón Orlando.
Miles de dominicanos abarrotaron el Estadio Olímpico Félix Sánchez en el concierto del 50 aniversario de trayectoria de Ramón Orlando.Fuente externa
Las 8:00 de la noche marcaba el reloj, la emoción del público que
accedía al espacio dictaba el ritmo de la velada, pero cuando las agujas se
situaron en las 8:08, y las luces se apagaron, el bullicio se convirtió en
gritos ensordecedores.
En las pantallas gigantes se reproducía un resumen de la carrera de
Ramón Orlando Valoy, mucho más que de un cantante y pianista.
El músico, compositor, arreglista y creador, que ha dejado una huella
profunda en el merengue, salió enérgico, vestido de blanco de cabeza a pies a
ritmo de “Weo”.
Valoy no dejó que la energía bajara e inmediatamente continuó con dos
clásicos inolvidables de su repertorio “No hay nadie más y “Tú, mujer”.
Elvis Crespo y Ramón Orlando
El primer invitado de la noche fue el puertorriqueño Elvis Crespo,
seguido de Feni Ortiz, Carlos David, Fernando Villalona, Sergio Vargas y Eddy
Herrera, quienes abrazaron al artista.
La nostalgia se esparció entre el público, que estuvo ante el maestro
que ha construido una trayectoria de cinco décadas en la música, con un
repertorio de más de 200 temas y 19 producciones discográficas, parte de una
historia que ha quedado marcada en el merengue.
El también maestro Juan Luis Guerra despertó una de las muchas ovaciones
que se vivieron durante la noche.
"Las avispas" y "La bilirrubina" fueron las
canciones interpretadas por el cantautor dominicano, quien felicitó a Ramón
Orlando por sus cinco décadas de trayectoria, fundiéndose posteriormente en un
abrazo.
Al bajar de tarima, Guerra escribió en su cuenta de Instagram:
"¡Que alegría abrazar a estos hermanos que tanto admiro! ¡¡Felicidades
querido Ramon!! ¡¡Honor a quien honor merece!!".
“Gotas de pena”, “Silencio, tú y yo”, “Hay algo en ella”, “No voy a volver a llorar”, “Mira mis ojos”, “El virao”, entre otras decenas de canciones, fueron interpretadas, coreadas, bailadas, y disfrutadas de principio a fin por cada adolescente, joven y adulto mayor que se encontraba en el lugar.
Homenajes
Las emociones no se detuvieron, la música también se convirtió en un
vehículo para recordar y rendir homenaje a figuras del merengue que ya no
están, pero que su legado permanece vigente en las canciones que dejaron en la
tierra tras su partida.
Precisamente, uno de los momentos más emotivos de la noche llegó con un
segmento dedicado a recordar a destacados intérpretes fallecidos, en el que sus
temas volvieron a sonar sobre el escenario como una forma de mantener viva su
memoria y el aporte que hicieron a la música dominicana.
El homenaje comenzó con “Esto se encendió", de Diomedes Núñez,
interpretada por Silvio Mora. Luego, Danny Matías tomó el escenario para cantar
“Quiero saber de ti”, de su hermano Raphy Matías, en uno de los momentos de
mayor carga sentimental de la noche.
La jornada continuó con “El gatico”, de Félix Cumbé, interpretada por
Javier Villaman; “¿Qué pasará?”, de Beny Sadel, en la voz de Rusbelt; y “Si tú
no estás”, de Cherito, interpretada por Adriana Green.
El recorrido por el legado de estas figuras también incluyó “Tus besos”,
de Henry Hierro, interpretada por su hermano Willie Hierro, y “Amor divino”, de
Alex Bueno, a cargo de Ray Polanco.
El momento alcanzó una especial dimensión con “De color de rosa”, de
Rubby Pérez, interpretada por su hija Zulinka, quien llevó al escenario una
canción que se convirtió en un recuerdo del legado de su padre y en un tributo
a su trayectoria.
Cuando se acercaba a la medianoche, el evento mantenía su ritmo y el
público continuaba entregado a una jornada marcada por el merengue, y en ese
momento subieron al escenario Los Hermanos Rosario, quienes fueron recibidos
con la energía característica de sus presentaciones.
Posteriormente se unió a ellos, Rafely Rosario, quien tomó el relevo en
la tarima para interpretar “La camisa negra”.
Kinito Méndez, José Peña Suazo, Ramón Orlando y Pochy Familia. Duanny
Núñez
Más adelante, José Peña Suazo, Kinito Méndez y Pochy Familia mantuvieron
el ambiente festivo con canciones conocidas y reconocidas de su vasto
repertorio.
Padre e hijo
Como era de esperarse, en este festejo no podía faltar el patriarca,
Cuco Valoy. "Como el primer guandul" salió al escenario el gran
maestro a ritmo de salsa, específicamente con "Rompa fila" acompañado
en el piano por su hijo Ramón Orlando, quien lo miraba con orgullo, amor y una
gran sonrisa.
A pesar de haber pasado los años, demostró que su voz y sus pasos de baile siguen intactos.
Posteriormente a su primera interpretación, expresó que se hizo
"justicia" y destacó las cualidades como artista y persona de su
hijo.
"Gracias por apoyarlo. Es un premio para su padre que hoy celebre
50 años de trayectoria", manifestó.
Posteriormente, Ramón Orlando, expresó "Papá, gracias a Dios por
haberme hecho su hijo, sin usted yo no hubiese sido nada" expresó.
Del merengue a la salsa
La salsa también tuvo su espacio con una participación de reconocidas
figuras del género quienes mantuvieron el sabor y el ritmo de la velada.
El segmento inició con un popurrí a cargo de Jura Valoy, John Salgado y
Menteabierta, quienes pusieron al público a bailar con una selección de éxitos
del género.
La jornada continuó con Michel El Buenón, quien interpretó “Cuando los
sapos bailen flamenco” y “Mi primavera”, seguido de Sexappeal, que llevó al
escenario “Esta noche” y “Mal o bien”.
Más adelante, José Alberto “El Canario” hizo lo propio con “Amada mía” y
“Bailemos otra vez”, mientras Cuco Valoy interpretó “Pasito colombiano”.
El segmento contó además con la participación de músicos y figuras
vinculadas al género, entre ellos Henry García, Sergio George y Juliana, como
parte de la celebración musical preparada para acompañar a Ramón Orlando.
El toque urbano llegó con Mozart La Para, quien puso a cantar y bailar a
los asistentes con temas como “Bye Bye”, “Levánte” y “Lo Montro”, recibidos con
entusiasmo por parte del público, quienes a pesar de las horas que habían
pasado seguían con el mismo ánimo.
La energía se mantuvo con la participación de Chimbala, quien sumó sus
canciones a una celebración que tuvo como denominador común la diversidad
musical y el encuentro entre diferentes generaciones de artistas.
Romanticismo
En este viaje por el tiempo, por las añoranzas que despiertan las
composiciones de Ramón Orlando, no podían faltar sus boleros.
El repertorio romántico reunió a Maridalia Hernández, Pavel Núñez,
Melina León, Martha Heredia, Mery Eme, Nathalie Hazim y Stefany Constanza.
Temas como “Balada de amor”, “No me importa”, “Para quererte”, “Rondando
tu esquina”, “Cuando una mujer”, “Quiéreme ahora”, “Este amor”, “Te juro que te
quiero” y “Será hoy”.
El propio Ramón Orlando volvió a tomar el micrófono para interpretar “Amándote como te amo” y “Nupcias”, antes de dar paso a “Creíste”, “Tonto corazón” y “Que venga”, acompañado por mariachis.
Tras esta parte suave, el espectáculo cambió de ritmo para rendir
homenaje a la música típica. El Prodigio subió a escena para interpretar “Qué
mujer, que tá apreta”. Posteriormente, continuó con “La Morena”, interpretada
por Krispy, Robert Liriano y El Blachy con su famoso tema “Hola perdida”.
El reloj marcaba las 4 de la mañana. Ocho horas sobre un escenario
podrían parecer demasiado tiempo, pero resultan insuficientes cuando se intenta
contar 50 años de música, de canciones y de una vida entregada al arte.
Al final, el público salió agotado, pero de tanto disfrutar de un viaje
por los recuerdos, a través de esas canciones que forman parte de ellos, de
quienes crecieron escuchando las composiciones, los arreglos y las
interpretaciones del maestro de la música Ramón Orlando.






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