Por Victor Anibal Reynoso Villafaña
En una noche como esta, sábado 3 de Julio de 1982, se produjo la muerte trágica del Presidente ANTONIO GUZMÁN; 44 años después, la mayoría de personas entienden y creen que fue un Suicidio. Entre esas personas de esa creencia está quien fuera testigo presencial de ocasión en esa noche
y fiel colaborador del Presidente-Agricultor, el veterinario Ramón Oscar López, quien era Encargado de sus haciendas, especialmente de la Finca de Bobita en Nagua. Guzmán, en un hecho inusual para un día sábado (se veían los lunes) había llamado a ese empleado para que se vieran en la casa presidencial de Juan Dolio. Este acudió en la tarde noche de ese día 3 de julio a la cita; entre conversaciones banales o triviales, transcurrieron las horas; y, a eso de las 8 de la noche, el Presidente le dice que lo acompañe a Santo Domingo en la limosina presidencial; la Primera Dama, doña Renee le espetó que debía permitirle a Ramón Oscar que se fuera en su camioneta porque así no tendría que regresar a Juan Dolio porque su destino esa noche era llegar a su casa en Santiago de los Caballeros. Pero el Presidente se opuso y subió a su Colaborador a su lado en el asiento trasero de ese confortable vehículo (no había Jeepetas).Llegaron a la
residencia presidencial en la avenida Bolívar. Allí el invitado se sentó en una
sala de visitas y el Presidente subió a sus habitaciones privadas en el segundo
nivel; varios minutos después apareció por las escaleras exhibiendo una pistola
en sus manos, en forma inofensiva y le preguntó al fiel Colaborador, ¿“te
gusta?”, a lo cual respondió: “es bien bonita, pero ya usted me regaló un
Magnum 357”. El presidente le ripostó:
“es tuya, la usé cuando era Ministro de Agricultura en el Gobierno de Bosch en
1963”.
Minutos
después se escucha el timbrazo que indicaba la salida de los escoltas y de la
caravana presidencial; cuando van cruzando el Puente Duarte, Guzmán pregunta
que para dónde van; el jefe de los Escoltas, le contesta: “a Juan Dolio,
Señor”. “Noo, yo tengo que ir al Palacio Nacional”. Es entonces cuando terminan de cruzar el
Puente Duarte, la caravana presidencial gira bruscamente en “U” y toma la ruta
hacia el Palacio Nacional.
Avanza la
noche. Este testigo asegura que en el
trayecto ordenó que llamaran por “la radio”
(no había celulares) al Secretario de las Fuerzas Armadas Teniente
General Mario Imbert MacGregor. Este contestó que se encontraba en Jarabacoa
cazando patos, pero que enviaría al coronel Braulio Álvarez Sánchez, su
asistente de confianza porque ya a esa hora no podía mover ningún helicóptero
para regresar a La Capital.
Llegaron al
Palacio a las 10 de la noche, subieron por ascensor y el Presidente le preguntó
a Ramón Oscar que dónde estaba el revólver (uno que usaba Guzmán); Ramón le
dijo quedó en el carro presidencial al lado de su asiento. “Puedo bajar a
buscárselo”; “no te preocupes, ordenaré que me lo suban”.
Allí ya estaba
el coronel Braulio. Ellos conversaron en privado; y, el Presidente sale de su
Despacho a despedir al coronel; dice los presentes que entrará al baño que está
en el salón de barbería; allí dura minutos eternos; en eso llama doña Renee
para preguntar porqué se demoran tanto que los estaban esperando para cenar; le
contestan que ya José María Hernández, Secretario Administrativo de la
Presidencia y Yerno del Presidente, había llegado y se integró. Esto porque
también él salió para indagar por qué el Presidente estaba en el Palacio a esas
horas de un sábado por la noche porque eso era muy inusual en él.
El Yerno le
toca la puerta y le preguntó: “Don Antonio, necesita ayuda?”, “Ya voy”
contestó…el yerno ordena que se toque timbre de salida y va él mismo a ocupar
su vehículo junto a Ramón Oscar; y ahí…Sonó un Disparo que rompió con el
silencio sepulcral de ese lugar en esa noche. Uno solo…
Todos corren
hacia el salón de la barbería pero se encuentran con la puerta cerrada por
dentro; un teniente rompe de un culatazo
un cristal en el centro de la puerta; mete su mano y manipula el seguro que
permite abrir la puerta; la escena es dantesca: el Presidente está tirado en el
asiento de barbero bañado en un charco de sangre, envuelto en convulsiones; el
revólver está en el piso. Los militares se lo echan al hombro y lo bajan hasta
la limosina que ya estaba encendida a la puerta para salida que ya se había
ordenado minutos antes del tiro. Nada de ambulancia: allí mismo lo subieron en
el vehículo presidencial; le acompañaron varios militares, entre ellos el
teniente que había roto el cristal. Este testificó luego que de camino al
Hospital Militar Dr. Enrique Ligout Ceara (antiguo Marión), el Presidente
titiritaba (temblaba) en las convulsiones y se escuchaba un sonido chocante,
aterrador y descubrieron que eran las prótesis dentales que usaba; se las
sacaron y desapareció ese terrorífico sonido. En 12 minutos llegaron al
referido Hospital en donde ya estaba montado el más grande operativo de
recepción de emergencias médicas que se haya conocido en este País después de
la muerte de Trujillo.
Llegó vivo y
de inmediato lo llevaron al quirófano para justamente a las 12:30 de la
madrugada emitir el parte médico del Fallecimiento del Presidente.
Los civiles
como José María y Ramón Oscar se habían ido desde Palacio hacia Juan Dolio a
dar la mala noticia del disparo y para traer a La Capital (al Hospital) al
resto de la Familia Presidencial.
Anunciada
Oficialmente la Muerte del Presidente. A
la 1:30 de la madrugada llegaba al
Palacio Nacional el Vicepresidente de la República, Licdo. Jacobo
Majluta para ser juramentado por el Presidente de la Suprema Corte de Justicia,
Licdo. Néstor Contin Aybar, como nuevo Presidente de la República Dominicana
por el resto del periodo que le restaba a Guzmán (43 días); el rostro
compungido de Majluta nos dice que la solemnidad del momento también conllevaba
tristeza y duelo.
Recordar que
ese fue el año electoral en donde en
mayo 16 ya había ganado la Presidencia el Dr. Salvador Jorge Blanco y se estaba
en el periodo de transición hacia su juramentación el 16 de agosto.
Me corresponde
dar testimonios de que la mayor parte de estas informaciones fueron tomadas del
libro “Los Que Mataron a Antonio Guzmán” del periodista Carlos Cepeda. Edición
año 1989. Este escritor era amigo de la Familia Guzmán. Creyó al igual que
ellos en la teoría del SUICIDIO por el supuesto acoso de los que junto a Jorge
Blanco asumirían el Poder…SIN EMBARGO…
Mi Teoría es
que FUE UN IMPRUDENTE E IRRESPONSABLE ACCIDENTE. Veámos mis argumentos:
1. El
Presidente estuvo ambivalente desde el viernes 2 porque le había dicho al
Encargado de la Finca que el sábado 3 se pasarían el día en Bobita y que
preparara un sancocho, que llegaría en helicóptero;
2. El sábado 3, bien temprano llama y le ordena al Encargado
de la Finca que “tumbe” el sancocho y arranque pa’ Juan Dolio sin decirle para qué;
3. El Encargado
le dice que recuerde que es los lunes que ellos se reúnen; y que como cada sábado tenía
que ir a Bobita a pagarle a los trabajadores, como siempre lo había ordenado el patrón;
4. El Presidente
le dice que vaya y haga el pago, pero que lo espera en Juan Dolio;
5. El fiel
Colaborador cumplió, nunca le
dijo nada en mas de 5 horas juntos, que no fuera entregarle la pistola que ya
se describió más arriba;
6. El Presidente
tenía el brazo derecho roto y
enyesado, producto de una caída navegando
en la Fragata Mella;
7. Fuentes
confiables aseguran que el Presidente era asiduo bebedor de un ron criollo; y
que generalmente lo hacía en Juan
Dolio para montar a caballos (una de sus pasiones) en la arena de la playa
privada y vigilada;
8. O sea, se cree
que había tomado mucho
alcohol ese sábado; a tal
grado que hasta su seguridad y escoltas estaban dislocados, sólo obedeciendo las órdenes de su Presidente que, aunque evidentemente
descabelladas, había que
cumplirlas sin objeciones;
9. Después de un día
tomando, un señor de 71 años, a las 10 de la noche lo que quiere es su cama;
10. Por lo
inmediatamente anterior, al entrar al salón de barbería
del Palacio, vio el sillón; se acomodó y se durmió:
11. Al tocarle la
puerta se sorprendió, despertó exaltado y se le cayó el bendito revólver; el Diablo hizo que ese tiro pegara en la sien
derecha, aún teniendo el
brazo derecho lesionado;
12. Lo viví, fue un acontecimiento fatídico; fue mi primer voto; en Fantino la PN le prohibió presentarse en el Cine-Teatro KIOMY; era la campaña electoral de 1974, donde él era el candidato presidencial del Acuerdo de
Santiago; no se pudo en el 74, pero en el 1978 arrasó y entre Miguel Lorenzo y Juan Saldaña Polo hicieron que yo aceptara un nombramiento en el
Juzgado de Paz de Fantino en noviembre de 1978, con un salario recién aumentado a RD$100.00 mensuales; y,
13. Así que espero que me entiendan y puedan comprender que
el Presidente don Antonio Guzmán no tenía
razones para cometer suicidio: eso fue UN ACCIDENTE!!
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