LA NOCHE FATAL: PRESIDENTE ANTONIO GUMZAN

lunes, 6 de julio de 2026

Publicado por prensalibrenagua.blogspot.com


Por Victor Anibal Reynoso Villafaña

En una noche como esta, sábado 3 de Julio de 1982, se produjo la muerte trágica del Presidente ANTONIO GUZMÁN; 44 años después, la mayoría de personas entienden y creen que fue un Suicidio. Entre esas personas de esa creencia está quien fuera testigo presencial de ocasión en esa noche

y fiel colaborador del Presidente-Agricultor, el veterinario Ramón Oscar López, quien era Encargado de sus haciendas, especialmente de la Finca de Bobita en Nagua.  Guzmán, en un hecho inusual para un día sábado (se veían los lunes) había llamado a ese empleado para que se vieran en la casa presidencial de Juan Dolio. Este acudió en la tarde noche de ese día 3 de julio a la cita; entre conversaciones banales o triviales, transcurrieron las horas; y, a eso de las 8 de la noche, el Presidente le dice que lo acompañe a Santo Domingo en la limosina presidencial; la Primera Dama, doña Renee le espetó que debía permitirle a Ramón Oscar que se fuera en su camioneta porque así no tendría que regresar a Juan Dolio porque su destino esa noche era llegar a su casa en Santiago de los Caballeros. Pero el Presidente se opuso y subió a su Colaborador a su lado en el asiento trasero de ese confortable vehículo (no había Jeepetas).

Llegaron a la residencia presidencial en la avenida Bolívar. Allí el invitado se sentó en una sala de visitas y el Presidente subió a sus habitaciones privadas en el segundo nivel; varios minutos después apareció por las escaleras exhibiendo una pistola en sus manos, en forma inofensiva y le preguntó al fiel Colaborador, ¿“te gusta?”, a lo cual respondió: “es bien bonita, pero ya usted me regaló un Magnum 357”.  El presidente le ripostó: “es tuya, la usé cuando era Ministro de Agricultura en el Gobierno de Bosch en 1963”.

Minutos después se escucha el timbrazo que indicaba la salida de los escoltas y de la caravana presidencial; cuando van cruzando el Puente Duarte, Guzmán pregunta que para dónde van; el jefe de los Escoltas, le contesta: “a Juan Dolio, Señor”. “Noo, yo tengo que ir al Palacio Nacional”.   Es entonces cuando terminan de cruzar el Puente Duarte, la caravana presidencial gira bruscamente en “U” y toma la ruta hacia el Palacio Nacional.

Avanza la noche.  Este testigo asegura que en el trayecto ordenó que llamaran por “la radio”  (no había celulares) al Secretario de las Fuerzas Armadas Teniente General Mario Imbert MacGregor. Este contestó que se encontraba en Jarabacoa cazando patos, pero que enviaría al coronel Braulio Álvarez Sánchez, su asistente de confianza porque ya a esa hora no podía mover ningún helicóptero para regresar a La Capital.

Llegaron al Palacio a las 10 de la noche, subieron por ascensor y el Presidente le preguntó a Ramón Oscar que dónde estaba el revólver (uno que usaba Guzmán); Ramón le dijo quedó en el carro presidencial al lado de su asiento. “Puedo bajar a buscárselo”; “no te preocupes, ordenaré que me lo suban”.

Allí ya estaba el coronel Braulio. Ellos conversaron en privado; y, el Presidente sale de su Despacho a despedir al coronel; dice los presentes que entrará al baño que está en el salón de barbería; allí dura minutos eternos; en eso llama doña Renee para preguntar porqué se demoran tanto que los estaban esperando para cenar; le contestan que ya José María Hernández, Secretario Administrativo de la Presidencia y Yerno del Presidente, había llegado y se integró. Esto porque también él salió para indagar por qué el Presidente estaba en el Palacio a esas horas de un sábado por la noche porque eso era muy inusual en él.

El Yerno le toca la puerta y le preguntó: “Don Antonio, necesita ayuda?”, “Ya voy” contestó…el yerno ordena que se toque timbre de salida y va él mismo a ocupar su vehículo junto a Ramón Oscar; y ahí…Sonó un Disparo que rompió con el silencio sepulcral de ese lugar en esa noche. Uno solo…

Todos corren hacia el salón de la barbería pero se encuentran con la puerta cerrada por dentro; un teniente  rompe de un culatazo un cristal en el centro de la puerta; mete su mano y manipula el seguro que permite abrir la puerta; la escena es dantesca: el Presidente está tirado en el asiento de barbero bañado en un charco de sangre, envuelto en convulsiones; el revólver está en el piso. Los militares se lo echan al hombro y lo bajan hasta la limosina que ya estaba encendida a la puerta para salida que ya se había ordenado minutos antes del tiro. Nada de ambulancia: allí mismo lo subieron en el vehículo presidencial; le acompañaron varios militares, entre ellos el teniente que había roto el cristal. Este testificó luego que de camino al Hospital Militar Dr. Enrique Ligout Ceara (antiguo Marión), el Presidente titiritaba (temblaba) en las convulsiones y se escuchaba un sonido chocante, aterrador y descubrieron que eran las prótesis dentales que usaba; se las sacaron y desapareció ese terrorífico sonido. En 12 minutos llegaron al referido Hospital en donde ya estaba montado el más grande operativo de recepción de emergencias médicas que se haya conocido en este País después de la muerte de Trujillo.

Llegó vivo y de inmediato lo llevaron al quirófano para justamente a las 12:30 de la madrugada emitir el parte médico del Fallecimiento del Presidente.

Los civiles como José María y Ramón Oscar se habían ido desde Palacio hacia Juan Dolio a dar la mala noticia del disparo y para traer a La Capital (al Hospital) al resto de la Familia Presidencial.

Anunciada Oficialmente la Muerte del Presidente.  A la 1:30 de la madrugada llegaba al  Palacio Nacional el Vicepresidente de la República, Licdo. Jacobo Majluta para ser juramentado por el Presidente de la Suprema Corte de Justicia, Licdo. Néstor Contin Aybar, como nuevo Presidente de la República Dominicana por el resto del periodo que le restaba a Guzmán (43 días); el rostro compungido de Majluta nos dice que la solemnidad del momento también conllevaba tristeza y duelo.

Recordar que ese fue el año electoral en donde  en mayo 16 ya había ganado la Presidencia el Dr. Salvador Jorge Blanco y se estaba en el periodo de transición hacia su juramentación el 16 de agosto.

Me corresponde dar testimonios de que la mayor parte de estas informaciones fueron tomadas del libro “Los Que Mataron a Antonio Guzmán” del periodista Carlos Cepeda. Edición año 1989. Este escritor era amigo de la Familia Guzmán. Creyó al igual que ellos en la teoría del SUICIDIO por el supuesto acoso de los que junto a Jorge Blanco asumirían el Poder…SIN EMBARGO…

Mi Teoría es que FUE UN IMPRUDENTE E IRRESPONSABLE ACCIDENTE. Veámos mis argumentos:

1. El Presidente estuvo ambivalente desde el viernes 2 porque le había dicho al Encargado de la Finca que el sábado 3 se pasarían el día en Bobita y que preparara un sancocho, que llegaría en helicóptero;

2. El sábado 3, bien temprano llama y le ordena al Encargado de la Finca que tumbe el sancocho y arranque pa Juan Dolio sin decirle para qué;

3. El Encargado le dice que recuerde que es los lunes que ellos se reúnen; y que como cada sábado tenía que ir a Bobita a pagarle a los trabajadores, como siempre lo había ordenado el patrón;

4. El Presidente le dice que vaya y haga el pago, pero que lo espera en Juan Dolio;

5. El fiel Colaborador cumplió, nunca le dijo nada en mas de 5 horas juntos, que no fuera entregarle la pistola que ya se describió más arriba;

6. El Presidente tenía el brazo derecho roto y enyesado, producto de una caída navegando en la Fragata Mella;

7. Fuentes confiables aseguran que el Presidente era asiduo bebedor de un ron criollo; y que generalmente lo hacía en Juan Dolio para montar a caballos (una de sus pasiones) en la arena de la playa privada y vigilada;

8. O sea, se cree que había tomado mucho alcohol ese sábado; a tal grado que hasta su seguridad y escoltas estaban dislocados, sólo obedeciendo las órdenes de su Presidente que, aunque evidentemente descabelladas, había que cumplirlas sin objeciones;

9. Después de un día tomando, un señor de 71 años, a las 10 de la noche lo que quiere es su cama;

10. Por lo inmediatamente anterior, al entrar al salón de barbería del Palacio, vio el sillón; se acomodó y se durmió:

11. Al tocarle la puerta se sorprendió, despertó exaltado y se le cayó el bendito revólver; el Diablo hizo que ese tiro pegara en la sien derecha, aún teniendo el brazo derecho lesionado;

12. Lo viví, fue un acontecimiento fatídico; fue mi primer voto; en Fantino la PN le prohibió presentarse en el Cine-Teatro KIOMY; era la campaña electoral de 1974, donde él era el candidato presidencial del Acuerdo de Santiago; no se pudo en el 74, pero en el 1978 arrasó y entre Miguel Lorenzo y Juan Saldaña Polo hicieron que yo aceptara un nombramiento en el Juzgado de Paz de Fantino en noviembre de 1978, con un salario recién aumentado a RD$100.00 mensuales; y,

13. Así que espero que me entiendan y puedan comprender que el Presidente don Antonio Guzmán no tenía razones para cometer suicidio: eso fue UN ACCIDENTE!!


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