Salió a dominar el silencio.
Se
plantó en medio del estadio.
quieto.
Sin
cantar.
Sin
bailar.
Casi dos minutos reales mirando al público, mientras millones no podían apartar la vista de la pantalla. La gente empezó a gritar, a perder la cabeza, a entender que estaba presenciando algo distinto.
Entonces
soltó “Jam”.
Ese
momento cambió la historia para siempre:
Fue
el primer medio tiempo del Super Bowl que subió la audiencia en lugar de
perderla.
Nació
el Halftime Show moderno.
Demostró
que el verdadero poder no siempre hace ruido… a veces se impone en silencio.
Desde
ese día, todos los artistas que han pisado ese escenario de Beyoncé a Prince,
de Rihanna a The Weeknd, han intentado alcanzar lo mismo.
Pero
la vara quedó altísima.
Porque
antes de la música, antes del baile, antes del espectáculo…
Michael
Jackson enseñó que el dominio absoluto empieza cuando no necesitas hacer nada
para que todos te miren.

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