República Dominicana: El Grito de una Sociedad Ante el Crimen y la Impunidad

lunes, 5 de enero de 2026

Publicado por prensalibrenagua.blogspot.com


PRENSA LIBRE NAGUA

La República Dominicana, conocida internacionalmente por sus costas paradisíacas y su calidez cultural, enfrenta hoy una realidad interna mucho más sombría. Debajo de la superficie turística, late una crisis de seguridad ciudadana que se manifiesta en desapariciones

misteriosas, una ola de feminicidios y una alarmante vulnerabilidad de la niñez, todo bajo el manto de una autoridad que parece haber perdido el control de las calles.

La Epidemia de las Ausencias: Desaparecidos y Niños Perdidos

El fenómeno de las desapariciones ha pasado de ser un evento fortuito a una tragedia cotidiana. Familias dominicanas viven en un vilo constante, recorriendo destacamentos y hospitales con fotografías en mano, ante la mirada, a veces indiferente, de las instituciones.

El drama infantil

El extravío de menores de edad es quizás la faceta más dolorosa. La falta de una respuesta tecnológica inmediata, como sistemas de geolocalización vinculados a cámaras de vigilancia, permite que el rastro de un niño se pierda en cuestión de minutos, alimentando el temor a redes de trata o explotación.

Protocolos obsoletos

Tenemos unos protocolos muy obsoletos, la creencia popular de que hay que esperar 24 o 48 horas para denunciar una desaparición sigue costando vidas, y la ausencia de una unidad élite dedicada exclusivamente al rastreo de personas deja a los civiles la labor de investigación.

Feminicidios y cuando el Hogar es el Escenario del Crimen

La violencia de género en el país no es un problema de pasión, sino de poder y falta de protección. A pesar de las leyes existentes, el conteo de mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas no se detiene.

"El sistema falla cada vez que una mujer con una orden de alejamiento termina en la morgue." Esta frase resume la frustración de una sociedad donde las medidas cautelares son, a menudo, simples papeles que no detienen las balas ni los cuchillos.

El Crimen Organizado y la Delincuencia Común

El aumento de los crímenes violentos, asaltos a plena luz del día y ejecuciones vinculadas al sicariato han alterado el estilo de vida del dominicano. La percepción de inseguridad ha llevado al "auto-toque de queda", donde los ciudadanos evitan ciertos sectores o horarios por temor a convertirse en una estadística más de la criminalidad desenfrenada.

La Crisis de Autoridad está entre la ineficiencia y la desconfianza

El problema de fondo en la República Dominicana no es solo el crimen, sino la erosión de la autoridad. La percepción pública sobre la Policía Nacional y el Ministerio Público oscila entre la ineficacia y la sospecha de complicidad.

Y para nadie es un secreto que la institución del orden esta falta de equipamiento, porque es común ver patrullas sin combustible, destacamentos en condiciones deplorables y una carencia de herramientas forenses avanzadas que permitan resolver crímenes complejos.

Además, tenemos una Justicia Retrasada, con un sistema judicial lento y burocrático esto fomenta la impunidad, entonces cuando los criminales son arrestados y liberados en poco tiempo, el mensaje enviado a la sociedad es que el delito "paga".

Saber a la vez que tenemos ausencia de Prevención, la autoridad se ha vuelto reactiva. Se patrulla después del crimen, pero no se trabaja en la raíz social que genera la delincuencia.

Un Llamado a la Acción Institucional

Para que el país no se deslice hacia un estado de caos irreversible, es imperativo que la reforma policial deje de ser un discurso político y se convierta en una realidad operativa.

Se necesita tecnificación, implementación de bases de datos de ADN y reconocimiento facial. Mas protección para la Mujer, refugios seguros y monitoreo electrónico real para los agresores.

Necesitamos una unidad de búsqueda más eficiente, más equipada y con más personal, y así Crear una fuerza de respuesta rápida para desapariciones, con enfoque especial en menores.

La seguridad no es un lujo, es un derecho fundamental. República Dominicana no puede permitirse seguir perdiendo a sus hijos e hijas ante la mirada ausente de quienes juraron protegerlos.


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