Por Dr. Marcos Zabala.
En los dos últimos procesos electorales celebrados en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), los diversos candidatos que se presentaron en la campaña para puestos electivos asumieron el discurso de la transparencia, la eficientización de los procesos en las distintas dependencias que conforman nuestra institución, la actualización de los
programas docentes en las distintas escuelas y sobre todo al manejo transparente de los recursos económicos asignados en el presupuesto nacional por medio de una auditoria que nunca se ha hecho pública ante la asamblea que forma parte de la toma de decisiones en las instancia del gobierno universitario.Desde el “Transformar para
avanzar”, slogan que sirvió de punta de lanza al fenecido rector Mateo Aquino
Febrillet, pasando por el “Para relanzar
la UASD” de Iván Grullón y llegando a “La UASD que soñamos” de la
actual rectora Emma Polanco Melo, las ejecutorias de la rectoría han estado
marcadas por críticas de los diversos sectores a la políticas implementadas por
estas gestiones, debido a la falta de trasparencia, denuncias de corrupción en
compras de mobiliarios, incumplimiento de las promesas electorales,
clientelismo e incumplimiento de acuerdos firmados con los gremios, tanto de
ASODEMU como de FAPROUASD.
Partiendo de esta realidad
es muy necesaria una reflexión en torno a la UASD y su proceso eleccionario
pautado para el próximo año y la calidad de los diversos candidatos que se
ofertan para ocupar las posiciones de rector, vicerrectores, decanos,
directores de escuelas y coordinadores de cátedras; porque la UASD no puede,
mejor dicho no debe, seguir el mismo derrotero de desacierto en cuanto a la
elección de un cuerpo directivo que realmente cumpla con las responsabilidades
consignadas en el estatuto orgánico y los reglamentos de gestión universitaria.
La UASD no requiere de
promesas imposibles, ni de planteo de megaproyectos, porque la UASD es en sí
misma la materialización del mejor proyecto de nación que tienen los
dominicanos, la UASD requiere de acciones posibles a corto y mediano plazo que
le den sentido a su misión, visión y valores, que es formar de la manera más
holística posible los recursos humanos, profesionales, técnicos y científicos e
investigadores que demanda el país para su desarrollo, somos una universidad no
una organización o partido político.
Por ello, hago desde mi
humilde punto de vista un llamado a retomar lo que ha sido nuestra universidad
por tradición, el baluarte de los valores de la ciencia, la cultura y las artes
del pueblo dominicano y para ello; iniciemos reconociendo que necesitamos del
concurso de sus mejores hombres y mujeres, personas sensatas y prudentes con
experiencia en los asuntos universitarios, conocedores de los estatutos y
reglamentos que regulan el accionar de nuestra universidad y que tienen genuina
preocupación por la situación que afecta el buen desenvolvimiento de la
institución.
Nuestros objetivos deben ser
lograr una convergencia de los mejores intereses en favor de la UASD para
colocarla en un sitial preferencial en el estudiantado y el pueblo dominicano.
Para las próximas elecciones
debemos escoger, pues, entre aquellos candidatos que han pasado sus vidas
preocupados por los asuntos de la universidad en sentido general y que han
estado aportando a las soluciones concretas a los problemas cotidianos que
afectan el desenvolvimiento de las facultades, y a las escuelas en sentido
general. Debemos evitar por todos los medios posibles a aquellos que por su
acción u omisión, que por ambiciones personales han incurrido en conductas o acciones que afectan la imagen pública de
la UASD.
Debemos ser vigilantes en
todo momento para comprobar siempre las aptitudes de aquellos, que ayer, siendo candidatos a posiciones electivas
enarbolaron un discurso progresista sobre la institución, y que al asumir sus
posiciones luego, renegaron de sus planteamientos y sus acciones fueron
contrarias en muchos casos al estatuto orgánico, a la ética y la moral.
Que nuestro elegir sea
fundamentado en aquellas personas con solvencia ética y moral, apegado a un
discurso sólido, no a los cantos de sirenas y discursos carentes de
sentido. Escuchemos aquellas propuestas
encaminadas a solucionar los problemas de la universidad y que por extensión,
den una compresión clara de la buena gestión universitaria a nivel nacional.
Que no se nos engañe con
respecto a la verdad de la situación que atraviesa nuestra universidad y a la
dimensión de las diversas crisis que nos afectan, no dejemos el espacios a
sectores que solo buscan seguir drenando los valiosos recursos humanos,
docentes, científicos, investigadores, éticos y morales de nuestra Alma Mater.
Evitemos a quienes niegan la
tradición de lucha y sacrifico que ha llenado de gloria a nuestra universidad
en todos los procesos históricos de los que han tomado participación activa
nuestros docentes, empleados y el movimiento estudiantil. Que nuestra elección
recaiga entonces, en quienes tienen memoria histórica porque estos serán
siempre los más trabajadores y los más
dedicados a las nobles causas que sustentan a la UASD, los demás deben ser
rechazados.
Apoyemos a aquellos hombres
y mujeres con historial, probado mediante el trabajo honesto, el sacrificio y
el dolor, aquél que lucha, que mediante el combate ha estado dispuesto a dar lo
mejor de sí, por una universidad fuerte, transparente, abierta y solidaria; por
la UASD y por el país.
Dr. Marcos Zabala Sánchez
Profesor Adscrito Escuela de
Comunicación y Escuela de Filosofía de la UASD.

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