Por: Dr. Vasthi
A menudo yo les digo a los maestros y el personal de mi
escuela que tenemos que valorar la confianza que los padres tienen en nosotros
cuando deciden enviar a sus hijos a nuestra escuela cada día. Por lo tanto, es
una confianza sagrada.
Yo nunca tuve esa confianza en ninguna escuela cuando mis
hijos eran niños y por eso yo los eduque en casa por siete años. Ellos
asistieron a la escuela finalmente cuando eran lo suficientemente maduros para
manejar cualquier cosa.
Si usted está considerando cambiar a su hijo de la escuela
que asiste, la pregunta que usted debe preguntarse es, ¿he perdido confianza en
esta escuela para educar y cuidar a mi hijo? Si la respuesta es sí, debe
cambiar de escuelas. No hay más tortura para una madre que dejar a su niño cada
día en un sitio en cual no tiene confianza. Nunca tendrá tranquilidad.
Sin embargo, hay otras razones para que padres consideren
cambiar de escuelas. El padre puede que esté enojado con la administración. Tal
vez la administración no respondió a una llamada telefónica de forma rápida,
tal vez no pasaron a su hijo al próximo grado o tal vez su hijo no pudo ir a un
paseo. Ninguna de estas razones es suficientemente valedera para interrumpir la
vida escolar de su hijo.
Un cambio como este satisface sólo la ira del padre, pero
no considera el bienestar del niño.
Recientemente, una madre estaba enojada con el conductor
del autobús. Ella tenía toda la razón en estar molesta. Pero esta madre sacó su
hijo de la escuela, todo porque estaba enojada con alguien que ni trabajaba en
la escuela.
Este muchacho había estado en mi escuela por cinco años.
Era la única escuela que conocía. Todos sus amigos estaban allí. Y sólo
quedaban dos meses del año escolar. ¿Qué logra con sacarlo de la escuela en
este momento? Tal vez satisface la indignación de la madre, pero sacrifica el
bienestar del hijo. Pude convencer la madre que no era una buena idea y le
ayudé a ver otras maneras como podía mostrar su indignación hacia la empresa de
autobuses.
Cambiar un estudiante de una escuela es un acontecimiento
traumático en la vida de un niño. No es tan simple como cambiarse de ropa. La
escuela es donde su hijo ha creado amistades, ha aprendido, ha crecido en
madurez, y ha pasado muchas horas de su vida con adultos importantes en su
vida. Cuando usted decide cambiar su escuela, asegúrese que es por una razón
justificada. No se olvide preguntarse ¿confío en esta escuela? La respuesta le
indicara lo qué tiene que hacer.

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