Por Luís Manuel
Castillo/Merengala
Retrotrayéndonos a los años de mayor esplendor del
merengue y haciendo un análisis de los elementos que combinados lograron la
brillantes alcanzada por este ritmo, nos encontramos con ciertos detalles que
comparándolos con los años de sombra que son los actuales, han dado como
resultado una música casi en extinción.
La cantidad de orquestas existentes 28 años atrás cuando
la demografía nacional era un 40% menos que la actual, es decir 6 millones de
habitantes, unos 4 millones menos que en los tiempos actuales, dan a entender
que lo que se hacia musicalmente en ese tiempo era bien asimilado por la gente.
Mas de 40 orquestas lideradas por personas consagradas a nuestra música
despertaban el interés de los que no solo buscaban la cadencia armónica del
merengue sino que también buscan letras que iban mas allá de lo jocoso y
popularachero.
La incorporación de letras bonitas aunque estas hubiera
que tomarlas y adaptarlas a nuestro ritmo procedentes de baladas, boleros,
cumbias, vallenatos y demás, no hay dudas que estos elementos dieron como
desenlace algo que aparentemente no ha sido superado por lo que se hace hoy día
y en opinión personal creo que el repunte que ha tenido la salsa ha sido
precisamente la necesidad de la gente por escuchar letras bonitas aunque sean
adaptaciones y fusilamientos como también se le conoce.
El concepto de grupo fue la prolijidad que dio oportunidad
a muchos talentos que soñaban con un día dar a conocer sus cualidades, porque
muchas veces en una orquesta el frente estaba compuesto por hasta 5 integrantes
y a todos se le daba pertinencia para que se proyectaran dentro de esa orquesta
y a la vez se proyectaran para su futuro propio.
Hubo orquestas que fueron verdaderos liceos por los que
pasaron innumerables cantantes y todos en su momento aportaron a la agrupación
y al ritmo y cuando uno de ellos tomaba la decision de formar tienda aparte no
resultaba tan catastrófico para la agrupación ya precisamente por el hecho de que habían otros que también
tenían temas grabados. Su ausencia era notoria pero no necesariamente
imprescindible. Orquestas como la de Wilfrido Vargas, Dionis Fernandes, Los
Hijos Del Rey, Luis Ovalles, Anibal Bravo, Félix Del Rosario, Cuco Valoy y
muchas que aunque sus lideres eran cantantes como es el caso de Johny Ventura y
hasta Fernando Villalona salió todo lo bueno que la gente disfrutó en los años
gloriosos e inolvidables del merengue.
Hoy se esta haciendo todo lo contrario a lo que dio buenos
resultados. Ya no hay concepto de grupo, a tal grado que hasta los frentes de
las orquestas se le ha prohibido hacer esas coreografías que la gente tanto
disfrutaba y que creaba una especie de debate en torno a qué agrupacion bailaba
mejor. Hoy día los frentes de orquestas han sufrido una especie de marginación
ya que en los programas de televisión los ubican en un extremo del escenario,
solo aguardando la oportunidad para hacer los coros y muchas veces parados o
limitados a desapercibidos movimientos.
A mediado de los 90'tas fue la época mas letal para
nuestra música, pues las orquestas que durante 10 o 12 años le dieron
permanencia al merengue sufrieron una especie de merma y llegó un estilo de
merengue newyorkino acelerado y sin la lírica que llenaba las espectativas de
los que gustaban escuchar un merengue que se disfrutaba aunque no se estuviera
bailando.
Orquestas como Ricky Castro, Banda X, Banda Soberbia entre
otras dieron al merengue la estocada de la cual nuestra música no ha logrado
cicatrizar.
Luego llegaron Mala Fe y Tulile a principio del milenio
para seguir aniquilando nuestra identidad musical. Lo de Omega, El Sujeto y Tito
Swing esta de más mencionarlos pues todos sabemos su historia y su
desaparición. En conclusión ha quedado demostrado que la manera de hacer
merengue de 25 a
30 años atrás ha sido la más consumida por las pasadas y presentes
generaciones.
Hay que volver hacer merengue romántico con arreglos
musicales agradables al oído y también los medios de difusión como la radio y
la television deben jugar un papel que más que comercial debe ser patriótico.
También deben surgir nuevas caras porque talento hay demás para que el merengue
vuelva a ser nuestro orgullo.


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