El País
Empeñado en convertirse en una leyenda, Usain Bolt,
jamaicano de 25 años, ganó en Londres la carrera de 100 metros con una
autoridad insultante por delante de su compatriota Yohan Blake (9,75s), de 23,
y del estadounidense Justin Gatlin (9,79s), de 30. Bolt marcó el segundo mejor
registro de todos los tiempos (9,63s), a tan solo cinco centésimas de su propio
récord del mundo (9,58s) del Mundial de Berlín 2009.
"Vine a defender mi título y eso es lo que he
hecho", aseguró el atleta al final de la carrera.
"¿Deberían llamarle leyenda?", le preguntaron.
"No, con relámpago Bolt es suficiente". Un
relámpago que fue suficiente para el oro, en una carrera en la que todos los
atletas rebajaron los 10s, menos Asafa Powell, que se lesionó durante la misma.
Se quedó atrás. Demasiado atrás para su majestad.
Fiel a su estilo, Bolt tardó en ponerse en acción, pero
después fue el cohete acostumbrado, adelantando a todos sus rivales hasta la
meta
Fiel a su estilo, Bolt tardó en ponerse en acción, pero
después fue el cohete acostumbrado, adelantando a todos sus rivales, aunque
esta vez sin dejarse llevar como hizo en Pekín 2008, donde marcó 9,69s. Iguala
a Carl Lewis, oro en esa distancia en Los Ángeles 84 y en Seúl 88. Y su nombre
ya resuena en el panteón de las grandes figuras del deporte junto a Jesse
Owens, Muhammad Ali, Pelé y Michael Phelps. A la espera de competir ahora en la
prueba de 200 metros,
en la que también posee el récord del mundo (19,19s), a partir del jueves día
9; y en los relevos 4x100 metros, el viernes día 10. Ningún hombre ha repetido
oro olímpico en los 100 y en los 200 metros en unos segundos Juegos.
Bolt lo celebró a lo grande. Se había preparado
concienzudamente para este momento. Imitó los gestos de un arquero. Antes de la
carrera, volvió a santiguarse después de explotar su vena exhibicionista a lo
Muhammad Ali, combatiendo la tensión al dibujar garabatos con los dedos,
guiñando el ojo izquierdo, asomando una sonrisa forzada. Estuvo a la altura de
la adoración que recibía del estadio olímpico de Londres.
"¿Deberían llamarle leyenda?", le preguntaron.
"No, con relámpago Bolt es suficiente".
Ha nacido una preciosa rivalidad con su amigo y compañero
Blake, con quien competirá también en los 200 metros y a quien el
propio Bolt apodó La
Bestia. Aunque comparten entrenador, en el Racers Club de
Kingston, se preparan por separado, tal es el grado de la competencia entre
ellos. “Yohan va a ser un gran atleta. Ya ha mostrado su potencial, pero en
Londres veremos lo bueno que es”. Es la tercera participación olímpica de Bolt
frente a la primera de Blake. En el Mundial del año pasado compartieron
apartamento junto a Asafa Powell, lesionado en la final de Londres. “Siempre
seremos amigos y compañeros”. Sobre Gatlin, Bolt advirtió: “Es un atleta de la
vieja escuela, cuando todo se basaba en la intimidación. Creo que él lo utiliza
contra otros atletas, pero no le sirve conmigo”.
Y eso que Bolt había llegado con muchas reservas a la
prueba del hectómetro. “Confío en que pase algo especial en los 200 metros. Es una prueba
más natural para mí. Los 100 son más técnicos”.

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