Por: Belarminio
Ramírez
El Estado Social de Derecho tiene un alto costo económico.
Para combatir los males derivados de la pobreza, se requiere de algo más que de
una visión, que de un deseo. Es el momento de que el liderazgo concerte una
reforma fiscal que le permita al Estado recibir los recursos necesarios para
reducir la deuda social acumulada.
Santo Domingo. El Estado Social de Derecho tiene un alto
costo económico. Para combatir con buenos resultados los males derivados de la
pobreza, reducir la marginalidad y la inequidad social, se requiere de algo más
que de una visión, que de un deseo.
En el proceso de tránsito del Estado de Derecho al Estado
Social y Democrático de Derecho, es vital que el Estado reciba los ingresos
económicos requeridos para hacer las inversiones e implementar los programas de
asistencia a los más necesitados.
Empero, para hacer que el Estado Social y Democrático de
Derecho consagrado en el artículo 7 de la Carta Magna, sea posible y
alcanzable, es necesario un rediseño del propio Estado, enfocado a que el
gobierno pueda recibir y disponer de los recursos económicos necesarios para
hacer de la democracia un sistema más justo y equitativo.
Ha llegado el momento de que el liderazgo político
dominicano, actuando sincronizado con la visión y el pensamiento social del
presidente Danilo Medina Sánchez, concerté una gran reforma y tome las medidas
de lugar, en procura de reducir la deuda social acumulada que tiene la
democracia.
Esa meta, ese propósito y esa gran causa, deben unir a
todo el liderazgo de la Nación, a todo el pueblo dominicano.
El abanico de los actores que intervienen en la vida
nacional -políticos, empresarios, religiosos, comunicadores, sindicalistas,
profesionales, en fin, todos los líderes de opinión y agentes de la Nación-
deben unificar criterios en torno a la conveniencia de que se lleve a cabo una
reforma fiscal que le permita al Estado recibir los ingresos que necesita para
reducir la pobreza, la marginalidad y la inequidad social.
La República Dominicana es uno de los países de América
Latina que ha alcanzado mayores progresos en el ciclo de la democracia. Concomitantemente
con crecimiento y desarrollo económico, en la República Dominicana se ha
fomentado una cultura de paz, de institucionalidad del Estado y de armonía
social.
Hoy, la República Dominicana es una Nación
institucionalizada, es un Estado de Derecho. Empero, la reforma constitucional
consensuada por el liderazgo de la Nación, el 26 de enero del 2010, define una
prioridad, describe una ruta de futuro, que es la consumación del Estado Social
de Derecho.
Con el mismo espíritu y con la misma voluntad de Nación,
con que el presidente de entonces, Leonel Fernández Reyna, movilizó a la
sociedad dominicana planteándole que era el momento de hacer una reforma
integral de la Carta Magna, que colocara a la República Dominicana
institucionalmente en el siglo XXI, ahora, el presidente Danilo Medina Sánchez,
debe concatenar el momento histórico presente con el 2010, y con la
credibilidad y la autoridad moral de que está revestido su liderazgo, debe
salir de inmediato al ruedo en procura de lograr el pacto político y social
requerido para hacer la reforma fiscal que garantice que el Estado Social de
Derecho no se quede como letra muerta en el texto de la Carta Magna.
En el post caudillismo ilustrado se han logrado mayores
avances en materia de desarrollo democrático y fortalecimiento institucional
del Estado, debido a que el país está siendo guiado por un liderazgo maduro y
comprometido con la democracia. Ese es uno de los grandes aportes que el
liderazgo de este ciclo histórico está legando a la Nación.
Las medidas de austeridad puestas en marcha por el
gobierno recién instalados, y el hecho mismo de que el Partido de la Liberación
Dominicana tenga una mayoría considerable en el Congreso Nacional, hacen que el
momento sea oportuno para consensuar una reforma fiscal con la sociedad.
En virtud de que el tema más desagradable para la
población es cuando se habla de crear nuevos impuestos, el gobierno debe saber
comunicar la intención: ¿Cuál es el uso que se le dará a los recursos
adquiridos frutos de las nuevas medidas impositivas?
La población está muy placentera con la afirmación hecha
por el presidente Danilo Medina de que cumplirá con el compromiso de invertir
el 4% del Producto Interno Bruto en la educación.
La población ha recibido muy bien la noticia de que el
Programa Solidaridad incluirá a 200 mil nuevas familias, y de que habrá un
relanzamiento de la acción social pública.
Todas las familias dominicanas que viven en la pobreza,
tienen la esperanza de que en este cuatrienio de gobierno que preside Danilo
Medina Sánchez, serán incluidos en la seguridad social.
Este pliego de expectativas y esperanzas posan en las
mentes y corazones de los sectores más necesitados que constituyen la inmensa
mayoría del pueblo dominicano. Hacer realidad esas demandas y esos deseos es el
principal compromiso y la principal responsabilidad que tiene el liderazgo
democrático de la Nación.
Manos a la obra…
Fuente: Editorial Taino Digital
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