Orlando Gil/Listin Diario
LAS PALABRAS.- Hipólito Mejía dijo “con toda claridad y firmeza
que los resultados ofrecidos al país por la Junta Central Electoral son el
producto de la manipulación y el abuso de poder y no la expresión de la
voluntad libérrima del pueblo, lo que es inaceptable para un demócrata como
yo”.
Bien, muy bien. Aunque había advertido que no le harían coca, sus propias
palabras son un claro mentís. Solo que a renglón seguido se hace el loco y
deriva ventaja de una situación que denuncia impúdica: “A la luz de lo dicho y
ante la realidad de que más de dos millones de dominicanas y dominicanos
desafiaron el poder absoluto y depositaron su voto a favor de nuestra
candidatura, asumo mi rol de líder de la oposición...”. La decisión parece
lógica, y fácil, pero la verdad que no.
Por ejemplo, Mejía debe explicar cómo puede ser oposición de un gobierno que es
“el producto de la manipulación y el abuso de poder”, si en la misma pieza
afirma que ese hecho es “inaceptable para un demócrata” como él. Puede jugarse
con los conceptos, pero nunca con un
poder delegado...
LA REALIDAD.- Hipólito
Mejía usa el mismo parámetro que denuncia del gobierno, en cuanto a la
manipulación y abuso de poder, cuando se declara “líder de la oposición”. De entrada hay que aclarar que ese término no existe en una democracia
presidencialista como la dominicana, sino que es uno de los tantos lujos de la
democracia parlamentaria propia de naciones institucionalmente más
desarrolladas. ¿Cómo puede ser líder de la oposición si sus fuerzas en la única
cámara en que su partido tiene representación es menor que las de su nemesis?
La semana pasada hubo una reunión entre el ex candidato y diputados del PRD,
sin que fuera precisa la cantidad. En todo caso, hubo compañeros que fueron a
oír para que no les contaran, o a vivir la experiencia y tener su propia
historia, o a simplemente comprobar si
la actitud era de hostilidad, ya que algunos de los presentes fueron acusados ñ en los momentos cruciales de la
campaña ñ de haber tomado dinero del gobierno. Esto es, de haberse vendido por
un plato de lentejas o por treinta monedas como Judas...
EL ROL.- La lógica
de Hipólito Mejía lleva a consideraciones que podrían calificarse de perversas
pero que están implícitas en su discurso. Los dos millones de dominicanos que
desafiaron lo que llama poder absoluto y
votaron a favor de su
candidatura, fue apostando a que sería presidente de la República y no líder de
una oposición que entonces como ahora no está definida. Además, si él lo cree
así ¿a qué tanto pataleos y mezquindades si nadie hasta ahora niega que
alcanzara esa cantidad de sufragios, y a
Danilo Medina no le interesa constituirse en su propia oposición? De
haber dicho desde un principio que le interesaba ser líder de oposición, “la
manipulación y abusos de poder” no se hubieran producido, y la campaña
electoral se hubiera desenvuelto en el mayor de los sosiegos y evitado las
tantas crispaciones que se originaban en las advertencias, amenazas, denuncias
y acusaciones del principal partido de oposición. De quienes debe cuidarse es
de figuras del mismo PRD, que quieran competir en ese campo, o de los medios de
prensa, que puedan regatearle esa condición...
QUIEN.- Decía que lo de líder de oposición es uno de los lujos de naciones institucionalmente más
desarrolladas, que ese papel forma parte del sistema. No lo asume el dirigente
político que haya fracasado en unas elecciones, ni quien ataque más la
administración, ni tenga coyunturalmente las mayores simpatías en un partido.
Se trata de otro gobierno, que se califica “de la sombra” y se le considera alternativa o futura sucesión. De ahí que sea
importante la opinión del mandatario, primer ministro, en las democracias
parlamentarias, o presidente, en las presidencialistas. Danilo Medina deberá en
su momento dejar claro a quién prefiere. Mejía lució lanzado, desesperado por
ocupar ese espacio, como si se fuera a ir en la primera guagua. Incluso puede
hablarse de una posible equivocación. Medina habló de restablecer sus
relaciones personales con la familia Mejía, y cuando se refirió al nuevo
régimen, hizo su llamado al PRD, el cual
tiene un presidente que no es el ex candidato. De manera que eso de
asumir no puede darse por descontado. Se necesita algo más que voluntad, aun y a
pesar de los dos millones de votos...

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