El conflicto de los medios de comunicación privados y el gobierno de Hugo Chávez se agudizó, según algunos analistas, a raíz del golpe de Estado de 2002 y del paro general de 2002-2003.
En ambos episodios, las principales organizaciones mediáticas asumieron una clara posición contra Chávez. A partir de ese momento, ambos bandos se atrincheraron y convirtieron la información en un arma política.
“En Venezuela, se superponen los intereses comunicacionales con los intereses económicos y políticos. En esa superposición queda maltratada la responsabilidad periodística o la ética comunicacional”, le dijo a BBC Mundo, Maryclen Stelling, coordinadora general del Observatorio de Medios de Venezuela.
Por otra parte, el cierre, en 2007, del canal privado Radio Caracas Televisión y de la clausura, en 2009, de 34 radios –críticas con el gobierno– por irregularidades administrativas desató la alarma por la situación de la libertad de prensa.
De hecho, el gobierno venezolano llegó incluso a proponer un proyecto de ley sobre delitos mediáticos que imponía fuertes penas a los dueños de medios, directores, periodistas o artistas que infrinjan la norma. La propuesta generó fuerte polémica y alarma incluso a nivel internacional.
Dueños de medios, oposición y varias organizaciones no gubernamentales afirmaron que las medidas que proponía el gobierno eran un intento de acallar las críticas y controlar la prensa.
El proyecto finalmente, fue desestimado por la Asamblea Nacional Venezolana, pero la discusión reflejó una vez más la fuerte tensión que existe entre el gobierno y los medios privados venezolanos.

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