Escándalo sexual sacude la Iglesia Católica en Puerto Rico. Mujer denuncia que no han tomado acción contra seminarista que intentó violarla

martes, 19 de julio de 2011

Publicado por prensalibrenagua.blogspot.com

Por Frances Rosario /elnuevodia.com
La secretaria y sacristana de la iglesia Santa Ana del Viejo San Juan denunció públicamente ayer que un seminarista haitiano intentó violarla en la cocina de la sacristía de la iglesia y que las autoridades religiosas no han tomado acción en su contra.

Las denuncias las hizo en una entrevista con un noticiario de televisión (Wapa TV) en la que relató los hechos registrados “en mis horas de trabajo y en la Casa del Señor, en la Casa de Dios”, sostuvo la mujer, identificada como Luvic Arbola Hernández.
El Nuevo Día contactó al portavoz del Arzobispado en la Isla, Samuel Soto Alonso, pero este no contestó de inmediato los mensajes dejados en su buzón de voz del celular para una reacción.
Trascendió que hoy será la vista preliminar contra el seminarista en la sala 605 del Tribunal de Primera Instancia de Hato Rey.
Según denunció la mujer, el seminarista Leonardo Prophil presuntamente intentó cometer actos lascivos en su contra en dos ocasiones en el mes de julio de 2010.
Uno de los hechos que relató ocurrió en un apartamento de la Iglesia Católica en el que este pernoctaba.
“Va subiendo hasta el descanso de las escaleras. Ahí yo había subido un escalón, cuando él se medio vira, o sea que no se vira completamente, y veo que sigue con el gesto en el área, como tratándose de sacar la camisa, entonces yo bajo el escalón. Él me dice vengo ahora que voy a prender la luz, cuando él se vira completamente tenía el miembro por fuera”, sostuvo la mujer, quien dijo que pudo escapar de la situación.
El segundo incidente, entretanto, ocurrió en la cocina de la sacristía. 
“Me dice: ‘lo que tengo que decirte es que tu estas bien buena y tú me gusta’. Yo sigo mirando alrededor a ver con qué me puedo defender, si hay un palo o cualquier cosa. La expresión de él era desencajada. Cuando me viro a coger el celular, que fue lo que vi, ahí él se me abalanza por detrás, o sea, como el abrazo del oso, y empiezo a forcejear con él, a gritarle que me suelte. A gritarle, a gritarle y a forcejear como más pude. Él empieza a rozar su miembro por mis nalgas y yo sentí que el miembro de él estaba erecto. Cuando él me vira para el frente, empieza a rozar su miembro por el frente. Él me dice tu vas a ser mía, me grita que yo voy a hacer de él. Pues, más me asusté todavía. Dije, ‘aquí me fastidie’. Él intenta sacarme el traje y como no puede, entonces metes las manos e intenten buscar el panti. Sigue buscando hasta que metes los dedos”, relató Arbola Hernández.
La mujer dice que pudo escapar de las manos del seminarista, luego de marcar en su celular por asistencia policiaca.
Asimismo, la sacristana señaló que denunció los hechos al rector de la Catedral de San Juan, el monseñor José Emilio Cummings, y que este tomó su denuncia en tono de burla.
“Su expresión, cuando conté todo, fue como de burla. ‘Por lo menos ya sabemos que no es pato, que no es gay, de tanto gay que hay en la Iglesia Católica y aquí en Catedral’. Yo me quedé en una pieza y le dije si esa es su actitud, entonces voy a hacer una querella”.
Ante la denuncia, el activista de derechos humanos, Pedro Julio Serrano, repudió el “silencio cómplice y bochornoso” y la inacción ante la querella de la sacristana.
Repudió, además, “la doble vara de la moral que tiene el liderato de la Iglesia Católica en Puerto Rico, que ataca el amor consentido entre parejas del mismo sexo, pero no condenan el acto inmoral y criminal que es un ataque sexual contra una mujer en el seno de su propia iglesia”.
“El cardenal Aponte Martínez no ha escatimado en criticar a un ser humano que le ha dado gloria a nuestro País, como lo es Ricky Martin. Tampoco ha escatimado en atacar el amor consentido entre parejas del mismo sexo, siendo el amor uno de los actos más nobles y morales que existen. Sin embargo, ahora hay inacción y un silencio cómplice y bochornoso ante esta denuncia de un ataque sexual, inmoral y criminal en contra de una mujer que trabaja en una iglesia Católica.
Esto, sin lugar a dudas, es el colmo de la hipocresía. Permítame recordarle cardenal Aponte Martínez que el pecado no es la homosexualidad, el pecado es la homofobia, el discrimen, la violencia de género, el ser cómplices con su inacción y amapuchar casos de ataques sexuales dentro de su propia iglesia. Es más, no tan sólo es pecado, sino que es criminal”, sentenció Serrano en declaraciones escritas.

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