Mientras la vida se ha transformado en Peravia, por el incremento de las actividades del crimen organizado y la mayor presencia de agentes de
BANÍ, República Dominicana.- Ya la atención absoluta de los medios de comunicación no descansa sobre el minúsculo poblado. Tras el almuerzo, los niños salieron a jugar a la calle y un grupo de cinco mujeres, todas de la misma familia, se sienta bajo la sombra de un árbol. Se alcanza a escuchar que una pequeña se resiste a peinar a su madre y que, pese a la presencia de extraños en el vecindario, un niño se niega a ponerse los pantalones. Las mujeres son amables. Hablarían de otras cosas, pero expresan que la matanza, específicamente, no es tema del que tienen algo que decir.
Viven en el distrito municipal de Paya, Baní, en la provincia Peravia. Durante la madrugada del pasado 4 de agosto un cañaveral de esta localidad se convirtió en escenario de una de las masacres más grandes que se hayan conocido públicamente por operaciones del narcotráfico en República Dominicana y en la que resultaron asesinados 7 colombianos.
El hecho tuvo como antecedente los asesinatos de 7 dominicanos vinculados al narcotráfico, ocurridos en una vivienda en construcción de Navarrete, la noche del 6 de septiembre de 2004.
Contrario a lo que muchos podrían suponer, los habitantes de esta comunidad dicen no sentir miedo o inseguridad tras la noche en que ocurrieron los violentos acontecimientos
“No tengo nada que decir. Me siento segura. Y los primeros días me sentía igual, segura. Tengo 25 años viviendo en Paya y no conocía a esa gente (los siete hombres muertos)...”, comenta Margarita Suárez, de 39 años.
Lejos de esto, manifiesta pesar al sentirse afectada por el estigma que los violentos hechos pudieron generar contra la localidad y toda la provincia Peravia. “Lo malo es que ahora la gente piensa que este pueblo es de las drogas”.
Esta preocupación es compartida por Robert Lugo Betancourt, procurador fiscal de Peravia. “Sí, ha recibido un duro golpe (Baní) a nivel nacional e internacional, porque la gente cree que aquí la droga se encuentra en la calle”, expresa. “La situación que se dio aquí es la que se puede dar en cualquier parte del país”.
El procurador indica que desde que empezaron a hacerse públicas las denuncias del controversial representante de esa provincia ante el Senado por el oficialista Partido de
Y es que el caso Paya desencadenó una serie de denuncias por parte de Guerrero Dumé que dejaron al desnudo las deficiencias de las autoridades policiales, judiciales y del organismo antinarcóticos en esta provincia.
Las disposiciones a que se refiere Lugo Betancourt implicaron el reemplazo del liderazgo de las tres estructuras principales de que dispone el país para combatir el narcotráfico. Dos días después de la masacre
De: Lery Piña/Clave Digital
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