El uso de las tecnologías digitales entre ellas mensajería, juegos en línea y teléfonos móviles aumentan el acoso.
Por Tomás
Vidal Rodríguez
En los países de América Latina y el Caribe uno de cada cuatro adolescentes de 13 a 17 años dice haber sufrido acoso escolar en el último mes que puede ser físico, sexual y social según estudio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Mientras en Centroamérica, alrededor del 23 % de los
estudiantes señalan haber sufrido acoso y
en América del Sur alcanza el 30 %.
El estudio
señala que el acoso puede adoptar distintas formas que con frecuencia se
presentan de manera simultánea, entre ellas el acoso físico, verbal, sexual y
social. Las formas de violencia pueden diferir según el sexo: el acoso físico
tiene mayor prevalencia entre los niños, mientras que el acoso social y sexual
afecta en mayor medida a las niñas, con distintos impactos y patrones de
búsqueda de ayuda.
En los últimos
años el crecimiento del uso de tecnologías digitales ha transformado la forma
en que se manifiesta la violencia entre pares. El ciberacoso ocurre cuando una
persona es acosada, amenazada o humillada a través de medios digitales como
redes sociales, mensajería instantánea, videojuegos en línea, foros o
plataformas digitales.
En algunos
países de la región, entre aproximadamente el 7
y el 27 % de niños, niñas y adolescentes afirma haber experimentado
ciberacoso en los últimos 12 meses, con prevalencias más altas en las niñas.
A diferencia
del acoso presencial, el ciberacoso puede ocurrir en cualquier momento,
difundirse rápidamente y llegar a grandes audiencias.
Para enfrentar
el problema
La OPS
presentó el kit que funciona para prevenir el acoso y el ciberacoso de niños,
niñas y adolescentes en las Américas, un recurso que reúne evidencia,
recomendaciones y herramientas prácticas para prevenir y responder a estas
formas de violencia que afectan a millones de niños, niñas y adolescentes en la
región.
El kit analiza
la magnitud del acoso escolar y del ciberacoso, sus consecuencias para la salud
y el bienestar, y las intervenciones que han demostrado ser eficaces para
prevenirlos y abordarlos desde los sectores de salud, educación, protección
social y otros ámbitos. También destaca el papel del sector de la salud en la
detección temprana, la atención integral y el acompañamiento de niños, niñas y
adolescentes afectados.
“El acoso
durante la infancia y adolescencia es una forma de violencia entre pares que
puede tener consecuencias importantes para la salud física, sexual, mental y
emocional”, señaló Britta Baer, asesora regional en prevención de la violencia
y lesiones de la OPS y coautora de la guía. "La buena noticia es que
pueden prevenirse. Contamos con evidencia sobre qué funciona y este kit busca
acercarla a quienes toman decisiones, trabajan con adolescentes o acompañan su
desarrollo", sostiene la OPS.
Fuente: El
Nacional

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