“EL AMOR ES OTRA COSA”

martes, 3 de marzo de 2026

Publicado por prensalibrenagua.blogspot.com


“EL AMOR ES OTRA COSA”

(Poema escrito por Esteban Jáquez por motivo de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, este domingo 8 de marzo).

Por corredores de piedra fría, húmeda y oscura,
donde el aire lleva olor a soledad y a sal como un mar en cárcel;
donde las rejas suspiran suave con el viento del alba,
y los muros guardan secretos como ancianos sin voz, que el tiempo no puede callar.



El poeta anda buscando, entre sombras que se arrastran como serpientes lentas,
historias que el dolor encuentra en cada pared como letras de sangre;
mientras el sol se cuela por rendijas de metal como hilos de oro fino,
y el eco de pasos vacíos camina a su lado como un amigo fiel que nunca abandonará.

Allí, en un rincón donde la tristeza pesa más que montañas de hierro,
un hombre se alza fuerte, su voz desafiante rompe el aire como un rayo en la noche:
"¡Poeta! ¡Poeta, tú que pintas versos de amor como un pintor ciego sobre tela blanca,
yo sí sé de amor, qué conoces tú de este fuego que me quemó hasta los huesos?"

"Tú que solo escribes versos y cosas vacías que vuelan como hojas en el viento,
dime, ¿a quién tú has matado por amor? ¡Dímelo ahora mismo, si es que sabes hablar!
Yo sí sé de amor, la maté por amor, mi cariño era un león que no dejaba pasar a nadie
porque no pude soportar verla en los brazos de otro, sentir que me olvidó como si nunca hubiera sido mía..."

"No quería que su alma, que su cuerpo, que su ser
se fuera a vivir con él, lejos de mi querer como un barco que navega sin rumbo;
la vi cerrar los ojos, su aliento se fue al viento como humo de un fuego apagado,
la vi despedirse, con la piel fría como el hielo de los cielos más altos;
yo la llevé hasta la muerte, porque mi amor era tan grande que ocupaba todo el mundo y no cabía otro,
que no acepté compartirla, ni siquiera con el cielo que la llamaba con sus estrellas."

Mientras hablaban así, sus palabras cortaban el aire como cuchillos de acero,
los demás presos miraban desde sus celdas de afán como pájaros en jaulas de cristal; cada uno llevaba en el alma su propia herida,
abierta como una flor que jamás recoge sus pétalos.
y la historia que se contaba dolía en el corazón como sal en una llaga fresca.
Algunos bajaban la mirada, otros suspiraban callados,
porque en esa cárcel de piedra, todos conocían el dolor
que puede llevar el deseo cuando se confunde el amor como el mar con el cielo en el horizonte.

El poeta se detiene, su mirada es clara y calmada como un lago en la mañana,
y en su voz hay un eco de luz que no puede ocultar como el sol tras la tormenta:
"Eso no es amor, hermano, eso es sombra y desvarío que se come lo bueno del alma,
el amor es otra cosa, déjame explicarte así como quien abre una ventana a la luz..."

El amor es cuidar el paso de quien camina a tu lado como un jardinero cuida su más preciada flor,
es tender la mano cuando el camino se hace cuesta arriba como un puente sobre un río bravo;
es proteger su sueño como un guardián protege un tesoro sin precio,
es sentir su alegría como si fuera la propia, un eco que resuena en cada rincón del ser.

El amor es preocuparse por cada latido en su pecho como un piloto cuida su aeroplano en vuelo,
es desearle días llenos de sol y de calma como un agricultor desea lluvia para sus campos;
no busca el mal, no quiere verlo sufrir – su corazón es un refugio, no una trampa,
ni le quita la vida por celos o por pasión como nadie corta el tronco de un árbol que le da sombra.

El amor es sembrar flores en el jardín de su alma como un artista pinta colores en el vacío,
es regar con paciencia cuando el viento las hiera como un padre cuida a su hijo caído;
es construir un mundo donde ambos puedan vivir como arquitectos de sueños hechos realidad,
no destruir lo que fue hecho con tanto cariño y febril, porque el amor no es fuego que quema, sino luz que ilumina."

El hombre calla entonces, sus ojos llenos de sombras como un bosque sin luna,
y el poeta sigue su camino, con el verso en la mano como una antorcha en la oscuridad;
porque el amor no es prisión que encierre y que destruye como cadenas de hierro fundido,
sino libertad que acoge, y en la vida se sostiene como el aire que respiramos cada día.

 

Autor: Esteban Jáquez Hernández

Psicólogo clínico y Terapeuta familiar.


No hay comentarios: