Autor: Wilfredo Álvarez Mejía
El autor es Licenciado en derecho, ciencias sociales, maestría en antropología social y cultural & otra maestría en administración pública.
Mella, nacido el 25 de febrero de 1816 en Santo Domingo, era hijo de Antonio Mella Álvarez y Francisca Javier Castillo Álvarez, ambos de origen español. Desde joven se integró a la sociedad secreta La Trinitaria, fundada por Juan Pablo Duarte, y destacó por su valentía, disciplina y habilidad estratégica. Su decisión
aquella noche no fue un acto impulsivo, sino el resultado de una trayectoria de compromiso con la causa independentista.Desde joven
mostró signos de liderazgo, disciplina y un carácter fuerte que lo llevaron a
involucrarse tempranamente en asuntos sociales y políticos. Su formación,
aunque no universitaria, se caracterizó por ser autodidacta: estudió temas
militares, historia, filosofía política y pensamiento liberal, lo cual moldeó
su visión patriótica.
En 1838 ingresó
a La Trinitaria, sociedad fundada por Juan Pablo Duarte, donde se convirtió en
uno de los más fieles colaboradores del proyecto separatista. Allí destacó por
su valentía, compromiso y lealtad hacia la causa independentista.
Previo a la
proclamación de la independencia, Mella participó en misiones secretas en Haití
para establecer acuerdos con reformistas haitianos y así debilitar el gobierno
de Jean-Pierre Boyer, una estrategia clave para preparar el terreno político de
la separación.
Su capacidad
organizativa y su habilidad estratégica lo convirtieron en una pieza clave para
asegurar la cooperación entre distintos sectores descontentos tanto del lado
haitiano como dominicano.
El 27 de febrero
de 1844, en la Puerta de la Misericordia, un estruendo rompió el silencio de la
noche y encendió para siempre la llama de la libertad dominicana. Aquel disparo
—conocido como el Trabucazo de Mella— marcó el punto de no retorno en la lucha
independentista. Su autor, Ramón Matías Mella, fue uno de los más firmes
patriotas del movimiento revolucionario y una figura clave en la proclamación
de la República Dominicana.
Gracias a este
gesto, Francisco del Rosario Sánchez proclamó la independencia en la Puerta del
Conde pocas horas después. El trabucazo es considerado por la historiografía
como el acto que rompió definitivamente con el dominio haitiano y dio inicio a
la República Dominicana.
Su papel no fue
solo simbólico. Según los registros históricos, Mella disparó su trabuco para
evitar la indecisión entre los trinitarios y motivarlos a iniciar la acción
definitiva, dando paso a la declaración de independencia que esa misma noche
proclamó Francisco del Rosario Sánchez en la Puerta del Conde.
El trabucazo no
solo impulsó la acción militar del momento, sino que quedó grabado en la
memoria nacional como el gesto que dio el primer paso hacia la soberanía. La
República Dominicana reconoce hoy a Ramón Matías Mella como uno de sus Padres
de la Patria, junto a Duarte y Sánchez, por su determinación, sacrificio y
liderazgo en tiempos decisivos.
Su legado es un
recordatorio de que, a veces, un solo acto de valentía puede cambiar el rumbo
de la historia.
Rol militar y
político durante la Primera República
Tras la
independencia, Mella continuó luchando en defensa del territorio dominicano.
Participó en las campañas militares contra las invasiones haitianas y colaboró
activamente con los líderes independentistas de la época.
Su experiencia y
talento militar lo llevaron a ocupar posiciones estratégicas, incluyendo roles
de mando en el Cibao y en el sur del país.
Su compromiso
con la libertad lo llevó posteriormente a unirse al movimiento restaurador
contra la anexión a España en 1861, reafirmando así su convicción firme de que
la soberanía dominicana era innegociable.
Exilio, Retorno
y Últimos Años
En los años
posteriores a la independencia, Mella sufrió persecuciones políticas. Durante
la presidencia de Pedro Santana, fue deportado a Irlanda, desde donde continuó
apoyando la causa dominicana. Más tarde se trasladó a Puerto Rico,
permaneciendo cerca de su patria hasta que pudo regresar en 1848 tras una
amnistía.
A su regreso,
retomó su actividad política y militar, alineándose temporalmente con las
facciones conservadoras, aunque siempre mantuvo su defensa del nacionalismo
dominicano. Durante la Guerra de la Restauración, volvió a tomar las armas para
oponerse al dominio español y defender la soberanía del país, en una muestra
más de su compromiso inquebrantable.
Muerte de Ramón
Matías Mella
Ramón Matías
Mella falleció el 4 de junio de 1864 en Santiago de los Caballeros a los 48
años de edad. Sus últimos años estuvieron marcados por complicaciones de salud,
agravadas por las duras condiciones en las que desarrolló su labor militar y
política.
Su cuerpo
descansa en el Altar de la Patria, junto a los otros dos Padres de la Patria:
Duarte y Sánchez, simbolizando así su rol fundamental en el nacimiento de la
República Dominicana.
El contexto
político-militar en el momento de su muerte
Cuando Mella
murió en 1864, la Guerra de la Restauración se encontraba en uno de sus
momentos más decisivos. La lucha por expulsar a las tropas españolas ya se
había consolidado en buena parte del territorio, y las fuerzas restauradoras
avanzaban con fuerza. Sin embargo, la guerra continuaba siendo una amenaza
constante para la vida de la población y los líderes patrióticos.
Mella como
estratega restaurador
Aunque su salud
estaba debilitada, Mella participó activamente en la planificación militar y el
fortalecimiento del movimiento restaurador. Su experiencia de 1844 lo convertía
en un referente estratégico.
Fallece mientras
la guerra aún estaba en curso
Esto hace que su
muerte tenga un tono particularmente trágico:
Mella murió sin
ver culminada la Restauración, que terminaría exitosamente un año después, en
1865.

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