Por Esteban Jáquez Hernández, M.A.
Psicólogo
clínico y de la salud – Terapeuta familiar.
No
es habitual iniciar un artículo con una frase; normalmente se reserva para el
cierre, como una reflexión final. Sin embargo, comienzo con esta idea porque
resume una convicción central que atraviesa todo este texto:
“El amor es como la menstruación: es un proceso natural
que no debería doler de forma constante; cuando el dolor aparece o se vuelve
intenso, suele ser una señal de que algo necesita atención.”
La comparación no pretende banalizar el amor, sino aclararlo. La menstruación es un proceso fisiológico normal que, en condiciones saludables, no debería generar dolor incapacitante. Cuando el dolor aparece de manera persistente, el cuerpo está comunicando que algo requiere revisión. Con el
amor ocurre algo similar: amar no implica ausencia total de conflicto, pero sí debería ofrecer una experiencia básica de seguridad, bienestar y cuidado mutuo. Cuando el sufrimiento se vuelve la norma, no estamos frente a una expresión madura del amor, sino ante una dinámica que merece ser cuestionada.Desde
mi fe personal, considero importante incluir una referencia bíblica al hablar
de este tema. En 1 Corintios 13:4 se afirma que “el amor es sufrido”. Este
versículo ha sido interpretado, en muchos contextos, como una invitación a
tolerar el dolor dentro de la relación. Sin embargo, un análisis más cuidadoso
revela que el texto se refiere a la paciencia, a la capacidad de sostener al
otro con respeto, templanza y compromiso, no a la aceptación pasiva del daño.
El amor, desde esta mirada, puede exigir esfuerzo, pero no está llamado a
convertirse en una experiencia de sufrimiento permanente.
Si
el amor sano no se define por el dolor constante, entonces surge una pregunta
fundamental: ¿cómo se manifiesta, en la
práctica cotidiana, un amor que cuida y regula emocionalmente a la pareja?
Una de las respuestas más claras y paradójicamente más subestimadas es el humor
compartido.
El humor como indicador de salud relacional
La
atracción física suele iniciar la relación, pero rara vez es suficiente para
sostenerla en el tiempo. El sentido del humor, en cambio, cumple una función
estructural en los vínculos duraderos. Reír juntos no es un simple pasatiempo:
es una señal de sintonía emocional. Cuando una pareja puede reír, demuestra que
existe confianza, flexibilidad y una lectura benévola del otro.
Víctor
Borge afirmaba que “la risa es la distancia más corta entre dos personas”, y
esta idea encuentra respaldo en la psicología contemporánea. La risa compartida
reduce la defensividad, facilita la conexión y permite que las diferencias se
tramiten sin convertirse inmediatamente en amenazas al vínculo.
La risa y el cerebro: una alianza química
Desde
la neuropsicología, el humor tiene efectos directos sobre el sistema nervioso.
La risa activa circuitos de recompensa asociados a la dopamina y a las
endorfinas, sustancias que fortalecen la sensación de bienestar y cercanía. Al
mismo tiempo, reduce los niveles de cortisol, la hormona del estrés.
Esto
explica por qué las parejas que ríen juntas suelen manejar mejor los
conflictos: su sistema nervioso no percibe al otro como un peligro, sino como
una fuente de regulación emocional. Una relación sin humor, por el contrario,
mantiene al organismo en un estado de alerta constante, favoreciendo la
irritabilidad, la distancia emocional y el desgaste progresivo.
Cuando el humor se pierde
Desde
el psicoanálisis, Sigmund Freud describió el humor como uno de los mecanismos
de defensa más elevados del ser humano, ya que permite transformar la tensión
en alivio sin dañar al otro. Cuando el humor desaparece, suele ser reemplazado
por el sarcasmo, que no une, sino que hiere. El sarcasmo es agresividad
encubierta; la risa genuina, en cambio, es una invitación al encuentro.
Las
relaciones dominadas por la rigidez, el mal humor crónico o la seriedad
excesiva se vuelven emocionalmente pesadas. Estar con alguien permanentemente
malhumorado no solo desgasta la convivencia, sino que erosiona el deseo, que
necesita ligereza y juego para sostenerse.
La complicidad que predice la duración
Las
investigaciones de John Gottman han demostrado que la capacidad de introducir
humor incluso en medio del conflicto es uno de los mejores predictores de
estabilidad conyugal. No se trata de evitar los problemas, sino de la forma en
que se enfrentan. El humor compartido actúa como un recordatorio silencioso de
que, aun en la diferencia, existe un “nosotros” que vale la pena cuidar.
Las
parejas que perduran suelen desarrollar un lenguaje propio: chistes internos,
gestos compartidos, códigos que refuerzan la identidad común y funcionan como
un refugio frente a las tensiones externas.
Recomendaciones
Desde
la experiencia clínica, algunas orientaciones fundamentales son:
No
normalizar el dolor constante dentro de la relación.
Diferenciar
claramente paciencia de aguante.
Cuidar
activamente los espacios de humor como una forma de salud emocional.
Revisar
creencias culturales o religiosas que asocian amar con sufrir.
Buscar
acompañamiento profesional cuando la relación deja de ser un espacio seguro.
Así
como el dolor persistente en el cuerpo merece atención, el dolor persistente en
una relación también la merece.
El amor se construye, pero también se disfruta
El
amor es una experiencia profunda y seria, pero no está destinada a vivirse
desde la pesadez. Elegir a alguien con quien se puede reír incluso en medio de
la dificultad es una expresión de madurez emocional. Reír juntos es una forma
silenciosa de decir: te veo, te acepto y sigo eligiéndote.
Como
escribió Friedrich Nietzsche:
“El
hombre sufre tan terriblemente en el mundo que se ha visto obligado a inventar
la risa.”
Tal
vez, en la vida en pareja, la risa no sea una evasión, sino una de las
expresiones más sanas del amor.
Nota del autor:
Esteban
Jáquez Hernández, M.A. es psicólogo clínico y de la salud, terapeuta familiar y
director de la Escuela de Ciencias de la Salud y Psicología de la UAPA (Recinto
Cibao Oriental, Nagua). Ofrece servicios psicológicos en el Centro de
Psicología Integral Jáquez.
Citas:
809-359-3928.

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