jueves, 7 de mayo de 2026

El Miedo a Hablar: La Otra Cara del Abuso Infantil


Por Amerling Libanesa Pérez Martínez/Psicóloga Educativa 

La desconfianza en la confidencialidad que silencia las denuncias y pone en riesgo a quienes se atreven a hablar

Abril, mes dedicado a la prevención del abuso infantil, en este marco se hace imprescindible reflexionar sobre una realidad que muchas veces pasa desapercibida: la desconfianza de la sociedad al momento de denunciar. Aunque este mes nos invita a promover

la protección de la niñez, también nos confronta con los desafíos que aún persisten para garantizar entornos seguros, incluso dentro de los propios sistemas de denuncia.

La desconfianza ante la denuncia de abuso infantil es una problemática preocupante que, en muchos casos, se convierte en un obstáculo silencioso para la protección de niños, niñas y adolescentes. Aunque existen mecanismos formales para denunciar, el temor a que la confidencialidad no sea respetada sigue siendo una de las principales razones por las que muchas personas deciden callar.

Denunciar un caso de abuso infantil no es un acto sencillo. Implica valentía, responsabilidad y, muchas veces, un profundo conflicto emocional. Sin embargo, cuando quienes se atreven a dar ese paso perciben que su identidad puede ser expuesta o que la información que brindan puede llegar a manos de los involucrados, el miedo supera al sentido de justicia. Esta desconfianza no solo afecta al denunciante, sino que también deja en una situación de mayor vulnerabilidad a la víctima.

La confidencialidad y el anonimato no son un favor que ofrecen las autoridades; son un derecho fundamental que debe ser garantizado con rigor. La filtración de información, los comentarios imprudentes o la falta de protocolos claros pueden poner en riesgo la integridad física y emocional de quien denuncia. Además, estas fallas institucionales envían un mensaje negativo a la sociedad: que denunciar no es seguro.

Cuando las autoridades no protegen adecuadamente la identidad del denunciante, se debilita la confianza en el sistema y se perpetúa el silencio. Esto crea un círculo peligroso donde los casos de abuso continúan ocultos, los agresores permanecen impunes y las víctimas no reciben la ayuda que necesitan.

Abril no solo debe ser un mes de sensibilización, sino también de compromiso. Es urgente fortalecer los protocolos de confidencialidad, capacitar al personal encargado de recibir denuncias y establecer sanciones claras ante cualquier violación de la privacidad. Asimismo, se debe promover una cultura institucional basada en la ética, el respeto y la protección integral de todos los involucrados.

Recuperar la confianza de la sociedad implica demostrar, con hechos, que denunciar es seguro. Que quienes alzan la voz serán protegidos, no expuestos. Solo así lograremos romper el silencio y avanzar hacia una sociedad que verdaderamente protege a su niñez.

Reflexión en el marco de la prevención y protección de la niñez.

Abril: Fue el mes de la Prevención del Abuso Infantil


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