domingo, 12 de abril de 2026

¿Sería Cuba la siguiente?


Por Hediberto Pichardo. MA

El Segundo mandato del presidente Donald Trump ha estado caracterizado por la puesta en ejecución de la doctrina Monroe (1823) y que reza América para los americanos. Algunos han preferido llamar a su doctrina Monroe 2.0.

En este corolario a la doctrina Monroe, Trump le ha impuesto su propio sello.

Hemos visto como la presidencia de Trump ha ejercido influencia en procesos electorales de varios países latinoamericanos.

En Bolivia, donde ha triunfado Rodrigo Paz Pereira, que ganó las elecciones de noviembre 2025 y que es del ala de derecha, aliada de los estados unidos y que está abiertamente en contra del ala izquierdista o de la llamada socialismo del siglo XXI, que fue promovido por el extinto presidente de Venezuela Hugo Rafael Chávez Frías.

 En ecuador triunfo el candidato Daniel Noboa Azin, también de la derecha y aliado del presidente Trump.

En la argentina, los seguidores de Javier Milei (muy amigo de Trump) lograron una importante victoria en las elecciones legislativa, precisamente contando con el aval del presidente Trump.

En honduras ganó el favorito del presidente Trump Nasry Asfura en enero de este 2026.

En Costa Rica las recientes elecciones fueron ganadas por Laura Fernández, del partido conservador, amiga del mandatario estadounidense.

En chile obtuvo la presidencia el ultraderechista José Antonio Kast es el presidente electo al lograr una amplia victoria sobre la comunista Jeannette Jara.

En Venezuela el presidente socialista Nicolás Maduro Moros que se convirtió en presidente tras la muerte de Hugo Chávez y se mantuvo en el poder a pesar de resultar electo en procesos electorales muy cuestionado, fue sacado abruptamente del poder el 3 de enero del 2026 por el gobierno de Estados Unidos. Allí se encuentra en condición de detenido junto a su esposa Cilia Flores.

Para muchos el siguiente país donde Trump trazaría lo que debe hacerse es Cuba.

Este país que se encuentra relativamente cerca de los Estados Unidos vio como el 1 de enero de 1959 entraba a La Habana (su capital) Fidel Alejandro Castro Ruz, poniéndole fin a la dictadura de Fulgencio Batista que gobernó con manos de hierro y el apoyo de la potencia del norte entre los años de 1952-1959.

Una vez en el poder Castro tuvo que enfrentar el intento de invasión de parte de sus enemigos que se habían marchado hacia Miami y desde allí contando con el apoyo del presidente de Estados Unidos en ese entonces, John F. Kennedy. Dicha invasión fue derrotada por el ejército de Castro.

Frente a esa situación Fidel Castro decidió pasarse al bando de los países comunistas dirigidos por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

Esa superpotencia decidió instalar una base de misiles apuntando hacia territorio estadounidense. Este plan fue descubierto en el 1962 por Estados Unidos, estando el mundo al borde de una conflagración entre los dos vencedores de la segunda guerra mundial.

La sangre no llego al río, como dicen, debido a las negociaciones entre Kennedy (EE. UU) y el primer ministro de la URSS (Nikita Jrushchov). En dicho acuerdo se acordó que la URSS retiraba sus misiles de Cuba, lo mismo haría Estados Unidos de Turquía y la superpotencia norteamericana se comprometía a no invadir a Cuba. De todos modos, Estados Unidos impuso un bloqueo comercial, que aún se mantiene sobre la isla.

Esta es la razón por la cual el gobierno de Castro y sus sucesores (Raúl y Díaz Canel) se han mantenido en el poder, a pesar del estado de miseria y crisis económica en que se encuentra la mayor de las Antillas.

Hay que esperar para ver si Trump está dispuesto a romper lo acordado entre Kennedy y Jruschov. Debemos recordar que, aunque la URSS desapareció, su legado y representación lo ejerce la actual Rusia.

Para todos aquellos, que a raíz de lo ocurrido en Venezuela e Irán sostienen que el siguiente es Cuba, les invitamos a tomar en cuenta todo lo escrito anteriormente.

 

 

 

 


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