Por Hediberto Pichardo. MA
El Segundo
mandato del presidente Donald Trump ha estado caracterizado por la puesta en
ejecución de la doctrina Monroe (1823) y que reza América para los americanos.
Algunos han preferido llamar a su doctrina Monroe 2.0.
En este corolario a la doctrina Monroe, Trump le ha impuesto su propio sello.
Hemos visto
como la presidencia de Trump ha ejercido influencia en procesos electorales de
varios países latinoamericanos.
En Bolivia,
donde ha triunfado Rodrigo Paz Pereira, que ganó las elecciones de noviembre
2025 y que es del ala de derecha, aliada de los estados unidos y que está
abiertamente en contra del ala izquierdista o de la llamada socialismo del
siglo XXI, que fue promovido por el extinto presidente de Venezuela Hugo Rafael
Chávez Frías.
En ecuador triunfo el candidato Daniel Noboa
Azin, también de la derecha y aliado del presidente Trump.
En la
argentina, los seguidores de Javier Milei (muy amigo de Trump) lograron una
importante victoria en las elecciones legislativa, precisamente contando con el
aval del presidente Trump.
En honduras
ganó el favorito del presidente Trump Nasry Asfura en enero de este 2026.
En Costa Rica
las recientes elecciones fueron ganadas por Laura Fernández, del partido
conservador, amiga del mandatario estadounidense.
En chile
obtuvo la presidencia el ultraderechista José Antonio Kast es el presidente
electo al lograr una amplia victoria sobre la comunista Jeannette Jara.
En Venezuela
el presidente socialista Nicolás Maduro Moros que se convirtió en presidente
tras la muerte de Hugo Chávez y se mantuvo en el poder a pesar de resultar
electo en procesos electorales muy cuestionado, fue sacado abruptamente del
poder el 3 de enero del 2026 por el gobierno de Estados Unidos. Allí se
encuentra en condición de detenido junto a su esposa Cilia Flores.
Para muchos el
siguiente país donde Trump trazaría lo que debe hacerse es Cuba.
Este país que
se encuentra relativamente cerca de los Estados Unidos vio como el 1 de enero
de 1959 entraba a La Habana (su capital) Fidel Alejandro Castro Ruz, poniéndole
fin a la dictadura de Fulgencio Batista que gobernó con manos de hierro y el
apoyo de la potencia del norte entre los años de 1952-1959.
Una vez en el
poder Castro tuvo que enfrentar el intento de invasión de parte de sus enemigos
que se habían marchado hacia Miami y desde allí contando con el apoyo del
presidente de Estados Unidos en ese entonces, John F. Kennedy. Dicha invasión
fue derrotada por el ejército de Castro.
Frente a esa
situación Fidel Castro decidió pasarse al bando de los países comunistas
dirigidos por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).
Esa
superpotencia decidió instalar una base de misiles apuntando hacia territorio
estadounidense. Este plan fue descubierto en el 1962 por Estados Unidos,
estando el mundo al borde de una conflagración entre los dos vencedores de la
segunda guerra mundial.
La sangre no
llego al río, como dicen, debido a las negociaciones entre Kennedy (EE. UU) y
el primer ministro de la URSS (Nikita Jrushchov). En dicho acuerdo se acordó
que la URSS retiraba sus misiles de Cuba, lo mismo haría Estados Unidos de
Turquía y la superpotencia norteamericana se comprometía a no invadir a Cuba.
De todos modos, Estados Unidos impuso un bloqueo comercial, que aún se mantiene
sobre la isla.
Esta es la
razón por la cual el gobierno de Castro y sus sucesores (Raúl y Díaz Canel) se
han mantenido en el poder, a pesar del estado de miseria y crisis económica en
que se encuentra la mayor de las Antillas.
Hay que
esperar para ver si Trump está dispuesto a romper lo acordado entre Kennedy y
Jruschov. Debemos recordar que, aunque la URSS desapareció, su legado y
representación lo ejerce la actual Rusia.
Para todos
aquellos, que a raíz de lo ocurrido en Venezuela e Irán sostienen que el
siguiente es Cuba, les invitamos a tomar en cuenta todo lo escrito
anteriormente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
PrensaLibreNagua se reserva el derecho de no publicar comentarios de contenido ofensivo.