Testigo del tiempo / J.C. Malone
Una breve
revisión de los grandes acontecimientos históricos demuestra que el gobierno
siempre miente, que nada de lo que ha dicho tiene relación alguna con la
verdad.
Aunque todos creyeron que España atacó el destructor USS Maine, anclado en el puerto de La Habana, lo que inició la guerra hispano-americana de 1898, fue falso.
Aunque todos
creyeron en 1964 que Vietnam del Norte atacó un buque estadounidense en el
golfo de Tonkín, por eso iniciaron la guerra de Vietnam, fue falso.
Aunque todos
creíamos, en 2001, que Osama Bin Laden dirigió los ataques contra Nueva York y
Washington del 11 de septiembre, hoy muchos cuestionan esa versión.
Tomando en
cuenta estos antecedentes, debemos cuestionar la versión oficial que justifica
o explica la guerra que Israel y los Estados Unidos declararon contra Irán.
¿Será cierto
que el presidente Donald Trump, al atacar a Irán, es víctima de inexperiencia
política y de los “malos consejos” del primer ministro israelí, Benjamín
Netanyahu?
Esta versión
es tan común hoy como lo fueron ayer aquellas sobre el Maine, en La Habana; el
Golfo de Tonkín, en Vietnam; y los ataques del 11/9.
Hoy, la “mala
influencia” de Netanyahu sobre Trump es como la saliva, todos la tenemos en la
boca, aunque nadie sabe de dónde viene, la estamos repitiendo.
Descendientes
de los inocentes que creyeron en el ataque al Maine, creyeron en los ataques de
Vietnam y el 11/9; hoy ellos creen que Trump es “instrumento” de Netanyahu.
Las mentiras
de ayer se desvanecieron solas. No hace falta cuestionar las versiones
oficiales, basta con observar, porque siempre se repiten los mismos patrones.
Nos atacaron en La Habana, en Vietnam y el 11/9.
El orden de
los factores no altera el producto. Hoy nosotros atacamos, por eso debemos
esperar un contraataque.
Ese será el
verdadero inicio.
Lo que buscaba
el Foro Económico Mundial (FEM), el control mediático, el cambio energético y
mucho más, lo lograrán con Irán.
“Por nuestra
seguridad”, nos arrancarán las migajas de libertad que nos quedan, como
siempre, engañándonos con puras mentiras.
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