Desde el corazón de Nagua, provincia María Trinidad Sánchez, nació un talento que años más tarde revolucionaría la música popular dominicana: Blas Durán, quien vio la luz un 3 de febrero de 1941. Fue el único varón entre ocho hermanos. Desde muy joven emigró a Santo Domingo, cargado de sueños y la necesidad de sobrevivir. Pasó por varios oficios humildes, pero su destino estaba marcado por la música. Su primo, el legendario guitarrista Edilio Paredes, fue quien lo llevó a grabar por primera vez en estudios. Ahí empezó todo.
En los años
70, Blas comenzó a destacarse en la escena con temas de corte sentimental como
"Clavelito", pero fue en canciones con letras de despecho como
"Te equivocaste", "Equivocada" y "No te quiero",
donde su voz encontró verdadera fuerza. En ese tiempo, la bachata era música de
colmadón, de prostíbulo, de barrio, marginada por la clase alta y por los
medios de comunicación. Pero eso no lo detuvo. Mientras muchos se avergonzaban
de hacer bachata, Blas Durán la abrazó con orgullo.
También
incursionó en el merengue, formando parte de orquestas como Combo Candela y
compartiendo escenario con grandes como Johnny Ventura y El Cieguito de Nagua.
Canciones como "La chucuchá", "Los feos", "La leche de
la niña", entre otras, lo mantuvieron presente en el gusto popular. Pero
sería más adelante cuando Blas Durán haría historia.
A mediados de
los 80, Blas tomó una decisión que cambiaría la bachata para siempre: introdujo
la guitarra eléctrica, además del trombón, sintetizadores y maracas en lugar de
la clásica güira. Lo acompañaba su grupo “Los Peluches”, y con esta nueva
propuesta salió a la calle el tema "Consejo a las mujeres", conocido
por el pueblo como "Mujeres hembras". Era una bomba musical, una
mezcla pegajosa de merengue con bachata, nacía el “bacharengue”. Y a partir de
ahí, el país entero lo adoptó como ídolo.
Blas Durán se
convirtió en un fenómeno sin precedentes. Llegó a sonar en todas las clases
sociales, y con canciones como "Tiene mucho tó", "La
arepa", "El palito", "El conejo de la vecina",
"El gago", entre otras, llenaba fiestas patronales, programas de
televisión, y escenarios en todo el país y en el extranjero. Su estilo fue
atrevido, popular, lleno de doble sentido, pero sin perder la chispa de pueblo
que lo caracterizaba.
Mientras otros
buscaban suavizar la bachata para hacerla más “comercial”, Blas se mantuvo fiel
a su identidad. Gracias a él, bachateros como Luis Vargas, Anthony Santos,
Raulín Rodríguez y muchos más siguieron el camino con guitarras eléctricas y
letras provocadoras. Por eso es justo decir que Blas Durán fue el padre de la
bachata moderna, aunque no siempre se le dio el crédito merecido.
Ya en los años
90, su estilo fue quedando atrás frente a la bachata más romántica que ganaba
terreno. A pesar de seguir grabando, los medios empezaron a cerrarle espacios.
Aun así, su legado ya estaba escrito con tinta eterna. En 2015, su salud empezó
a deteriorarse. Fue diagnosticado con Parkinson, sufrió una trombosis y
problemas de circulación, lo que lo dejó en silla de ruedas. Su hija Ana fue su
principal soporte en esos años difíciles, mientras el país parecía haberlo
olvidado.
El 28 de marzo
de 2023, a los 82 años, Blas Durán falleció en Santo Domingo Este, dejando tras
de sí una historia de valentía musical, de lucha social y de talento sin igual.
Su voz y su guitarra eléctrica rompieron los límites de clase, llevaron la bachata
a nuevos horizontes. Si desea ver el video que hice visitando su tumba está en
el primer comentario [Elrealbelen]
Fuente: El Real
de Belen

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