Testigo del tiempo / J.C. Malone
Cuando Donald Trump y Elon Musk se “pelearon”, él le gritó al presidente: “estás en los papeles de Epstein”, los demócratas presionaron para que publicaran esos documentos.
“Negándose”,
Trump los manipuló, lo presionaron, “se negó otra vez”, al final, “cedió”,
hasta ahora, esto ocurre: Los Clinton serán interrogados en el Congreso, el
gobierno inglés, los banqueros de Londres y Suiza, las noblezas europeas y el
Foro Económico Mundial se tambalean.
Hasta la madre
de Zohran Mamdani, el socialista alcalde neoyorquino, estrella ascendente entre
los demócratas, como lo fue Barack Obama, está en los fétidos archivos de
Jeffrey Epstein.
“Obligaron al
pobre Trump” a revelar cosas feas sobre sus enemigos. Si tocan los crímenes
financieros, en Occidente no quedará piedra sobre piedra.
Para asegurar
derrotas, solo debemos subestimar al contrario; subestimar a Trump lo vuelve
invencible.
Los documentos
de Epstein desatan un tsunami político y empresarial planetario; ya amenazan la
gobernabilidad británica y francesa.
Todo esto ha
sido peor que bombas atómicas dirigidas exclusivamente contra Europa y los
Estados Unidos.
Como “bateador
designado”, la élite resucitó a Christopher Steele, el exagente de la
inteligencia inglesa MI6, quien armó el expediente de que Rusia controlaba a
Trump. Ahora él dice que Epstein era un agente de Rusia y que todo esto es
parte de un plan chino-ruso para destruir a Occidente.
Hasta ahora,
el gran logro de publicar esos documentos ha sido alimentar el morbo,
multiplicar el odio y la división en la sociedad estadounidense; la gente se
concentra en el aspecto sexual, ignorando lo fundamental.
Epstein era un
triple agente de inteligencia de Israel, Inglaterra y Estados Unidos, cómplice
de la élite mundial en crímenes sexuales, financieros, políticos y cultos
satánicos.
Trump sufre
menos que sus enemigos con estos escandalosos documentos, queda algo
escalofriante por esclarecer, Epstein, como todo el mundo, tenía un “jefe”,
quien estará “entrevistando” candidatos para cubrir esa vacante.
Quienes
"financiaron" nuestras vidas, controlando los gobiernos, siguen
activos. Los delitos financieros, sexuales, políticos, cultos satánicos y otras
depravaciones humanas no se detienen, siguen ocurriendo ahora mismo.
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