Por Pablo Vicente
La reciente formalización de la candidatura del maestro Jorge Asjana David a la rectoría de la Universidad Autónoma de Santo Domingo marca un momento decisivo para el presente y el futuro de nuestra Primada de América. No se trata únicamente del cumplimiento de un trámite ante la Comisión Electoral; estamos ante la apertura de
una etapa que exige visión, carácter y compromiso real con la transformación institucional.La UASD no es
una universidad cualquiera. Es símbolo de pensamiento crítico, de movilidad
social y de lucha democrática en la República Dominicana. Su historia está
profundamente ligada a los grandes procesos políticos y sociales del país. Por
eso, cada elección de rector representa mucho más que un cambio administrativo:
es una definición de rumbo.
En el acto
celebrado en el Aula Magna, Jorge Asjana presentó una propuesta estructurada y
coherente, sustentada en cuatro compromisos esenciales: dignificar a la familia
universitaria, armonizar la filosofía institucional con la modernización,
impulsar una administración técnica y transparente, y cerrar la brecha
tecnológica e infraestructural.
Dignificar a
la familia universitaria significa colocar en el centro a profesores,
estudiantes y personal administrativo. No puede hablarse de excelencia
académica sin condiciones laborales justas, sin reconocimiento al mérito y sin
políticas claras de bienestar estudiantil.
La universidad
debe ser ejemplo de justicia interna si aspira a formar ciudadanos
comprometidos con la justicia social.
Modernizar sin
renunciar a la identidad histórica es otro de los grandes desafíos. La UASD
debe preservar su tradición democrática y su compromiso con los sectores más
vulnerables, pero al mismo tiempo necesita actualizar sus métodos de enseñanza,
fortalecer la virtualidad, incorporar nuevas tecnologías y adaptarse a los
estándares internacionales de calidad.
Modernizar no
es traicionar la historia; es honrarla con responsabilidad.
Asimismo, una
administración técnica y transparente es una exigencia impostergable. La
gestión universitaria requiere planificación estratégica, eficiencia en el uso
de los recursos, rendición de cuentas y decisiones sustentadas en criterios
técnicos.
La
transparencia fortalece la confianza interna y proyecta credibilidad ante el
Estado y la sociedad.
Cerrar la
brecha tecnológica e infraestructural es, además, una condición indispensable
para garantizar igualdad de oportunidades en todos los recintos y centros
regionales. No puede haber descentralización real si persisten desigualdades en
equipamiento, conectividad y espacios físicos adecuados para la docencia y la
investigación.
La propuesta
se articula en siete ejes estratégicos: calidad docente, bienestar
universitario, fortalecimiento institucional, relación UASD-Estado-Sociedad,
descentralización, investigación e innovación, e internacionalización. No son
consignas; son líneas de acción que apuntan a una universidad más competitiva,
más eficiente y más humana.
Como
universitario comprometido con el desarrollo institucional, expreso con
claridad mi deseo de que Jorge Asjana se convierta en el próximo rector de la
UASD. Lo hago convencido de que su propuesta responde al momento histórico que
vive nuestra academia y de que su liderazgo puede conducir una transformación
responsable, planificada y participativa.
La UASD
necesita firmeza, pero también sensibilidad; necesita modernización, pero sin
perder su esencia; necesita gestión eficiente, pero con rostro humano. Creo que
ha llegado la hora de asumir ese desafío con determinación.
Transformar la
Primada no es una opción retórica, es una necesidad histórica. Y hoy, más que
nunca, la universidad demanda un liderazgo capaz de convertir esa necesidad en
realidad.

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