En Barcelona, en medio de entrevistas y cámaras, una mujer me hizo una pregunta directa, sin rodeos

domingo, 22 de febrero de 2026

Publicado por prensalibrenagua.blogspot.com


“¿Le serías infiel a tu esposa?”

Yo sonreí, negué con la cabeza y respondí con firmeza:

“No, no, no… yo soy un hombre amante de mi esposa.”

Tenemos cinco años juntos, pero lo nuestro no es un matrimonio cualquiera… lo nuestro es un proceso.

Un proceso que solo el amor verdadero puede aguantar.

Mi esposa caminó conmigo cuando no había nada. Cuando lo único que teníamos era fe. Cuando

la precariedad y la miseria eran parte de nuestro día a día. Yo nunca pude decirle: “toma para el salón” o “cómprate algo para ti”… y aun así ella nunca me falló.

Hubo un tiempo en que yo no tenía ni para comprar ropa… ni para lo más básico. Recuerdo que andaba con unos calizos sostenidos con un pincho; esos eran todos los calzados que tenía, porque ni para eso alcanzaba. Había tiempos en que para yo salir usaba los calzados de ella, y ella se quedaba descalza con una sonrisa.

Fue una etapa muy dura. Ninguna empresa me daba trabajo porque me veían chiquito, flaquito y descuidado… y en medio de todo eso, ella era mi única motivación.

Ella tenía la esperanza que a veces ni yo mismo tenía… siempre creyó que un día todo iba a mejorar para nosotros. Me veía de rodillas hablándole a Papá Dios, y luego me veía salir a la calle a buscar cualquier forma de ganar algo de dinero.

Por eso hoy lo digo con firmeza: por una aventura yo no voy a poner en riesgo una relación que nació del dolor, de la lucha y de la fe.

Porque lo nuestro no lo construyó la comodidad… lo construyó el amor cuando no había nada.

Y eso… solo Dios sabe lo que vale.

Tomado de: Aquí lo ve todo


No hay comentarios: