Testigo del tiempo / J.C. Malone
Mientras la prensa está llena de escándalos de corrupción, el presidente dominicano, Luis Abinader, va a “dar clases de Moral, Cívica y Ética” en una escuela pública. También anunció que su esposa, la primera dama Raquel Arbaje, y su vicepresidenta Raquel Peña, irán a “dar clases” a las escuelas.
Para mi esta es la peor de todas las malas ideas
que se le han ocurrido en los últimos cinco años. Se me ocurre hacerle una nota muy personal al
president Abinader.
Señor presidente, Ud., y yo tenemos algo muy
importante en común, nosotros solo tenemos hijas, no tuvimos varones.
Nuestras hijas comparten una sólida educación,
aunque viven en ambientes distintos, y estoy seguro de que Ud., está tan
orgulloso de las suyas, como yo de las mías.
Nosotros, y nuestras hijas, recibimos formación
educativa sin politización. No es casualidad que ni en los Estados Unidos, ni
en la República Dominicana, todos los presidentes antes de Ud., siempre se
mantuvieron fuera de las aulas.
El presidente es la principal figura política de
la nación, todo lo que toca se politiza, es inevitable. Hay cosas sencillamente
inevitables, el rey Midas no pudo evitar convertir en oro todo lo que él
tocaba.
Por eso le pido que ,por favor, recapacite sobre
su idea de dar clases de “Moral, Cívica y Ética” en nuestras escuelas. Lo
acepto como una legítima preocupación suya; también es mía y de todos los
dominicanos, pero le ruego que la canalice con Ud. fuera de las aulas.
Ningún político, en ninguna nación, da clases de
“moral” en las escuelas por razones muy obvias: los políticos no son los
mejores referentes morales en ninguna sociedad. Los presidentes que han
respetado eso demuestran gran sabiduría, espero que Ud., como todos sus
antecesores, lo entienda.
Nuestro deficiente sistema educativo, que no le
cumple a los padres que tributan, ni a los estudiantes que reciben las clases,
debe mantenerse fuera de la política.
Los estudiantes dominicanos merecen una educación
de calidad, sin politización, como la que tuvimos nosotros, su vicepresidenta y
todas nuestras hijas e hijos.
Necesitamos profesores dedicados a enseñar
“Moral, Cívica y Ética” en nuestras escuelas, pero Ud. no es educador de
profesión.
Le ruego respetar la división social del trabajo,
a Ud., lo eligieron para gobernar, deje que los educadores eduquen, tan
sencillo como “zapatero a su zapato”.
Su familia, señor presidente, está muy ligada a
la educación. La vicepresidenta Raquel Peña tiene una extensa trayectoria
académica. Escojan su legado: mejorarán o politizarán la educación dominicana.
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