Hediberto Pichardo. MA
El estudio de la educación dominicana inició con el surgimiento de la república, hecho este que ocurrió con la proclamación de la independencia el 27 de febrero de 1844.
Durante toda la 1era república 1844-1861 la educación tuvo
pocos avances, pues no se contaba con recursos para impulsar dicha actividad.
Los pocos fondos que podía obtener el Estado dominicano eran destinados para
sufragar los gastos de las guerras libradas contra los haitianos, quienes
atacaron el país durante los años de 1844, 1845,1849 y 1855.
En el periodo correspondiente a la 2da república 1865-1916
debido a las contantes luchas civiles, golpes de Estado que se sucedían
frecuentemente no se pudieron realizar planes tendentes a mejorar la situación
de la educacion. No obstante, se destacaron figuras como Eugenio María de
Hostos, Salomé Ureña, Ercilia Pepín, Félix Evaristo Mejía, Manuel de Jesús Peña
y Reinoso, entre otros.
En el tiempo comprendido entre 1916-1924 cuando se produjo
la 1era ocupación militar estadounidense, los invasores procuraron impulsar
ciertas reformas en la educación, pues aspiraban a formar un individuo que
pudiera insertarse en las fábricas que ellos habían creados en el país, es
decir, un ser humano que sirviera a los fines del desarrollo capitalista que
ellos impulsaban.
Durante la larga dictadura trujillista se creó la ley
orgánica de educación 2909 de 1951 que estuvo en vigencia hasta 1997, cuando se
promulgó la ley general de educación 66-97, aún vigente en la actualidad,
aunque con ciertas modificaciones.
En esa larga dictadura, la educación fue utilizada para
los fines del dictador, ciertamente se diseñaron planes para reducir el
analfabetismo, pero se aspiraba a formar un sujeto sumiso, amante de los
valores cristiano, del panamericanismo y de la tradición hispánica. En la
práctica con que una persona aprendiera a escribir su nombre era más que
suficiente.
El déspota, mal llamado benefactor de la patria y padre de
la patria nueva, fue asesinado el 30 de mayo de 1961 cuando viajaba rumbo a San
Cristóbal, por un grupo de individuos que buscaban venganza de tipo personal y
no pensando el librar al país de ese régimen que tenía sometido al país desde
1930, como han dicho desconocedores de la historia tantas veces.
Tras el ajusticiamiento de Trujillo el país vivió un
periodo de inestabilidad política y de mucha tensión, pues, por un lado, su
familia quería seguir en el poder y por el otro habían sectores que propugnaban
por la expulsión del país de estos.
El 20 de diciembre de 1962 se celebraron las primeras elecciones
libres tras la desaparición física de Trujillo. Las mismas fueron ganadas por
el PRD y su candidato el profesor Juan Emilio Bosch y Gaviño.
Su gobierno, aunque de corta duración, pues solo duró 7
meses en el poder, pues fue derrocado por los sectores conservadores: iglesia
católica, empresarios, militares, con el apoyo de los Estados Unidos, promulgó
la constitución de 1963, considerada la más democrática que ha tenido el país.
Dicha constitución establecía entra otras cosas: la
prohibición del latifundio, igualdad para hijos legítimos y naturales,
prohibición de la propiedad de tierras para los extranjeros, libertad de
cultos, entre otros importantes derechos y avances.
En materia educativa en el gobierno de Bosch se estableció
la educación laica, siguiendo el modelo impulsado en el país por Eugenio María
de Hostos, que aspiraba por sacar la religión, en este caso la católica, de la
educación.
La constitución de 1963 se refería a la educación y varios
artículos de ella hacían mención especial de la misma.
El artículo 35 de dicha constitución establece: Se
reconoce el derecho de todos los dominicanos a la educación y se establece la
obligación del Estado de tomar las medidas necesarias para garantizar su cabal.
En el artículo 37 de dicha constitución garantizaba la
libertad de enseñanza y proclamaba la ciencia como fundamento básico de la
educación.
El artículo 38 establecía el magisterio como función
pública.
El artículo 39 señala que El Estado es el responsable de
proporcionar de manera gratuita la enseñanza primaria y secundaria.
En conclusión, en la carta magna de 1963 se establecieron
derechos para la educación que en aquellos tiempos eran muy avanzados y que
sectores opositores y conservadores no estuvieron de acuerdo. Con el pasar del
tiempo y con el afianzamiento de la democracia como sistema político, sobre
todo a partir de los años 80, dichos derechos fueron reconocidos y en la
actualidad aun permanecen vigente. El no reconocimiento de estos hoy día
provocaría desórdenes e inestabilidad política inimaginables.

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