Por: Ivanhoe Vladimir Balbuena Corporan
Cirugía estética o cirugía plástica hacen referencia, al nombre “del griego “plásticos” que simboliza modelar o dar forma, buscando restaurar o transformar la forma del cuerpo humano.
Cuando
hablamos del término cirugía plástica se abarca tanto la cirugía reconstructiva
como la cirugía estética. La cirugía reconstructiva se realiza sobre
estructuras anormales del cuerpo causadas por defectos congénitos, anomalías
del desarrollo, traumatismos, infecciones, tumores o enfermedades. La cirugía
estética se realiza para restaurar la forma o dar una nueva forma al cuerpo
para mejorar su aspecto.
Fue
reconocida completamente para el periodo 1917 con la Primera Guerra Mundial sin
embargo se ha demostrado que la práctica de la cirugía plástica tiene raíces
antiguas; Hoy los avances científicos en esta especialidad permiten a galenos
de esta área, conseguir mejorías en la forma y la función de los usuarios,
situaciones que parecían improbables hasta hace algunos años atrás.
Cada
procedimiento quirúrgico conlleva un riesgo, es por ello que las evaluaciones
pertinentes, no deben ser solo un requisito más. Estas deben ser una obligación
para el profesional, además de describir los posibles resultados que podrían
obtenerse apegados siempre a la ética.
Dada
la importancia que reviste una especialidad como esta que puede devolver la
funcionalidad a una estructura anatómica y además de lograr mejorar problemas
psicoafectivos de algunos, es necesario continuar buscando altos estándares en
los especialistas de la cirugía plástica. Dogmatizar una práctica médica
centrada en el bienestar de los pacientes, de la mejor calidad y alta ética.
Reconociendo que sólo así, es posible ser llegar a la excelencia profesional.
En épocas como las nuestras donde las
principales preocupaciones de las sociedades más que un bienestar, es un estilo
de vida. Para algunas personas esta preocupación se ha convertido en el médula
de su existir. La veneración al cuerpo perfecto, aunado a una generación de la
velocidad donde todo debe estar aquí y ahora nos han llevado de estilos de vida
saludables, dietas, ejercicio a las camillas de un quirófano, a los spa
proveedores de rellenos, entre muchas otras cosas. Esta obsesión por el cuerpo es tan intensa y
generalizada que se ha convertido en uno de los negocios más importantes para
la economía.
Los
estereotipos sociales nos establecen y nos asigna un canon ideal de belleza, basados
en mantenerse lozano, sin ninguna arruga, un peso que permita entallar en lo
más pequeño de la tienda, prometiendo ‘‘felicidad y éxito’’ esos anuncios de redes carentes de reflexión
y critica, facilitan al público al acceso de profesionales sin la capacitación
necesaria para hacerlo. Esta popularización de la cirugía estética, junto con
las falsas expectativas que se generan a los ciudadanos, pueden tener
consecuencias muy graves para la salud y la vida de la persona que quiere
mejorar su imagen física
Como
sociedad debemos apostar a educar nuestras generaciones teniendo en cuenta
todos los aspectos del ser humano y no solo uno, los individuos debemos tener
una mirada, más allá de lo externo y superficial. La cirugía estética es un
acto bueno así lo establece la ética, siempre que pueda lograr el propósito que
se pretende. Recordando que no solo es reemplazar un órgano enfermo, sino
mejorar la calidad de la vida del paciente.

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