Sin
un cambio sustancial de las políticas, el número de personas que dependen de
combustibles sólidos se mantendrá prácticamente sin cambios hasta 2030 (Banco
Mundial, 2010). Por otra parte, el uso de combustibles contaminantes supone una
pesada carga para el desarrollo sostenible.
La
recolección del combustible consume una parte considerable del tiempo de las
mujeres y los niños, lo que limita la realización de otras actividades
productivas y aleja a los niños de la escuela. En entornos poco seguros, las
mujeres y los niños se exponen a sufrir traumatismos y violencia mientras
recogen combustible.
El
hollín (partículas de hollín) y el metano emitidos por la combustión en cocinas
ineficientes son contaminantes que contribuyen considerablemente al cambio
climático.
El
hecho de que al menos 1200 millones de personas no tengan acceso a la
electricidad y de que muchas de ellas utilicen lámparas de queroseno para
alumbrarse expone a los hogares a niveles muy altos de partículas finas y crea
otros riesgos para la salud, tales como quemaduras y otras lesiones e intoxicaciones
por ingesta de combustible, además de poner trabas a otras oportunidades de
salud y desarrollo que requieren una buena iluminación, como los estudios o las
actividades artesanales y comerciales a pequeña escala.
Respuesta de la OMS
La
OMS presta asistencia técnica a los países para que realicen sus propias
evaluaciones y fomenten tecnologías y combustibles domésticos que preserven la
salud. La OMS está fortaleciendo la capacidad nacional y regional para hacer
frente al problema de la contaminación del aire de interiores mediante la
organización de talleres y promoviendo la elaboración de herramientas que
ayuden a diseñar y aplicar políticas relativas al consumo de energía en el
hogar y a hacer un seguimiento de las mismas.
Nuevas directrices
sobre calidad del aire y uso de combustibles en los hogares
Para
asegurar que el aire de la vivienda y de su entorno sea saludable, las nuevas
directrices de la OMS sobre calidad del aire y uso de combustibles en los
hogares contienen recomendaciones relativas a los tipos de combustibles y
tecnologías para proteger la salud, así como estrategias para la difusión
eficaz de esas tecnologías energéticas domésticas. Esas recomendaciones se
basan en las directrices sobre calidad del aire exterior de la OMS y las
orientaciones de la OMS sobre los niveles de contaminantes específicos en
interiores.
Base de datos sobre
energía en los hogares
La
base de datos de la OMS sobre energía en los hogares se utiliza para realizar
el seguimiento de los progresos mundiales en la transición hacia combustibles y
cocinas mejoradas, y facilitar la evaluación de la carga de morbilidad
relacionada con la energía doméstica y la situación del acceso a la energía en
los países de ingresos bajos y medianos. Recientemente esta base de datos se ha
ampliado para incluir en ella, además de datos detallados sobre los métodos de
cocción, información sobre las tecnologías y los combustibles domésticos
utilizados para calentar e iluminar y sobre otros aspectos como el tiempo invertido
en recoger combustible.
Investigación y
evaluación de programas
La
OMS colabora con países, investigadores y otros asociados con el objeto de
armonizar métodos de evaluación en diferentes entornos, de modo que se puedan
evaluar con coherencia y rigor las consecuencias sanitarias, e incorporar
también la evaluación económica de las prestaciones de salud.
Liderazgo
y actividades de promoción en los sectores de la salud, la energía y el clima
Sector sanitario
En
mayo de 2015, la Asamblea Mundial de la Salud adoptó por unanimidad una
resolución sobre la contaminación del aire y la salud, en la que se pedía la
integración de los problemas de salud en las políticas nacionales, regionales y
locales relacionadas con la contaminación del aire. El año siguiente, la
Asamblea Mundial de la Salud adoptó una "Hoja de ruta para una acción
mejorada" y pidió una mayor cooperación intersectorial para abordar los
riesgos para la salud de la contaminación del aire.
La
OMS trabaja para integrar la orientación y los recursos de apoyo a la energía
doméstica limpia, en los instrumentos mundiales de las iniciativas de salud y
de apoyo para la toma de decisiones, entre ellos el Plan de acción mundial
sobre neumonía y diarrea o la Estrategia Mundial de Salud de las Mujeres, los
Niños y los Adolescentes, así como en otros aspectos de la propia orientación
normativa de la OMS. En diversos foros globales sobre cuestiones de salud
maternoinfantil relacionadas con la neumonía, así como en foros sobre
enfermedades no transmisibles en adultos, la Organización sostiene los
convincentes argumentos sanitarios en favor de una energía doméstica más
limpia. Esto puede acrecentar la sensibilización acerca de la importancia de
ampliar el suministro de energía doméstica más limpia, como una medida esencial
de prevención en el ámbito de la salud pública.
Salud y cambio
climático
La
OMS es uno de los asociados de la Coalición Clima y Aire Limpio para Reducir
los Contaminantes de Corta Vida. Como miembro del grupo especial sobre salud de
esa Coalición, la OMS presta asistencia técnica para aprovechar los beneficios
sanitarios de las medidas orientadas a reducir los contaminantes de corta vida,
y trabaja con el fin de mejorar la calidad del aire y afianzar el compromiso
del sector sanitario para hacer frente al problema que plantean esos
contaminantes.
Salud, energía y
desarrollo sostenible
Las
reducciones de la carga de morbilidad por enfermedades relacionadas con la
contaminación del aire (interior y exterior) se utilizarán para hacer un
seguimiento de los progresos realizados hacia el logro del Objetivo de
Desarrollo Sostenible relativo a la salud (ODS 3).
Garantizar
el acceso universal a tecnologías y combustibles limpios es una meta del
Objetivo de Desarrollo Sostenible relativo a la energía (ODS 7). El
cumplimiento de esta meta evitaría millones de muertes y mejoraría la salud y
el bienestar de miles de millones de personas que dependen de tecnologías y
combustibles contaminantes para cocinar, calentarse y alumbrarse.
Para
evaluar mejor los riesgos sanitarios y las repercusiones diferenciadas por
género de la energía doméstica, la OMS está liderando una iniciativa junto con
los países y los organismos encuestadores (por ejemplo, la Encuesta sobre
Demografía y Salud [DHS] de la USAID, las encuestas de indicadores múltiples
por conglomerados [MICS] del UNICEF y el estudio de medición de los niveles de
vida [LSMS] del Banco Mundial) para mejorar, armonizar y poner a prueba nuevas
preguntas para los censos nacionales. En el marco de esta iniciativa también se
realizará un estudio para recopilar información más completa sobre todas las
tecnologías y combustibles utilizados en los hogares para cocinar, calentar y
alumbrar, así como sobre otros aspectos como el tiempo invertido en recoger
combustible.
La
OMS también contribuye al desarrollo y actualización del marco de seguimiento
mundial utilizado para evaluar los progresos realizados hacia el logro, para
2030, del objetivo de acceso universal a la energía limpia incluido en la
Iniciativa de Energía Sostenible para Todos establecida por el Secretario
General de las Naciones Unidas.
La
OMS también apoya las iniciativas internacionales destinadas a reducir la
contaminación del aire y las repercusiones sanitarias conexas, como la Alianza
Mundial para Estufas Limpias y la Coalición Clima y Aire Limpio.
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