Fue hallado esta mañana cerca de las 9:00
Jorge Báez fue a buscarlo porque no salió a comprar el
café
RAMÓN RODRÍGUEZ)
SANTO
DOMINGO.- El médico legista que examinó el cuerpo del compositor y arreglista
Víctor Waill, de 67 años informó que todos los indicios que presenta el cadáver
corresponden a una muerte natural. Al terminar el levantamiento, pasadas las
1:00 de la tarde, el doctor Fidencio Pérez Ogando, dijo que los restos serían
traslados al Instituto Nacional de Ciencias Forenses para establecer la causa
precisa del deceso.
Víctor
Waill fue hallado muerto alrededor de las 9:00 a.m de este lunes en su
residencia ubicada en la calle José Dolores Cerón número uno, en el ensanche
Luperón por su amigo, Jorge Luis Báez.
Jorge
Báez, quien halló el cuerpo dijo que notó la ausencia del artista alrededor de
las 9:00 la mañana de hoy al notar que no había salido a comprar café a un
vendedor cercano como lo hacía todas las mañanas.
Waill
fue hallado acostado sobre una cama, con pantalones cortos y sin camisa, con su
mano izquierda sobre el pecho y con varios controles remotos a su lado.
Una
unidad del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) se encuentra en el
lugar, mientras se determina si será trasladado al centro para fines de
investigación.
En
el lugar se han concentrado decenas de curiosos recabando información del
hecho. La residencia se encuentra custodiada por agentes policiales. Todos los
vecinos dicen conocerlo y lamentan su partida, estiman que tenía 40 años
residiendo en ese ensanche.
Tras
sus inicios en el arte como merenguero, Waill desarrolló su carrera en el
género salsa como intérprete y productor, por lo que se alzó con la gloria de
ser precursor del llamado “Movimiento de la salsa dominicana”. Además, fue
pionero de la variante del merengue denominado Merenhouse.
Waill
produjo para la mayoría de los salseros criollos dentro de los que se destacan
Alex Matos, con temas tema como “Como lo hizo” y “Que se vayan al diablo.
También trabajó con él Revolución Salsera.
A
Félix Manuel le hizo títulos como “Los hombres no deben llorar” y al novel
salsero Deivi Jiménez “Mi manera de amar” así como a otros artistas en ciernes.
El
músico, quien además dirigió espectáculos de la envergadura como “Fernando
Villalona sinfónico, una marca nacional” y “Homenaje a Johnny Pacheco”, se
aprestaba a realizar una extensa gira musical que tocaría escenarios de Europa,
Estados Unidos y la isla de Curazao.

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