martes, 8 de abril de 2014

El “suicidio” de Abinader

Luís Abinader pudo haberse colocado en la equidistancia de la lucha fratricida del PRD. De haber marcado kilómetros de Hipólito y millas de Miguel, hoy fuera el líder del partido y seguro candidato presidencial en el dieciséis, Pero ya se le hizo tarde.
Peor error es continuar en la ruta al precipicio que le está marcando el PPH aventurándose en una nueva organización con similar futuro que su líder: el total fracaso con riesgo de hacer un ridículo electoral histórico, como sería pasar de un 47 por ciento a menos de un 5.
Vargas Vila lo dijo en 1907, hace más de un siglo, creo que en Prosas Laudes: “el suicidio es libre”. Para anotar más adelante que cuando la política (la vida) es un martirio, “el suicidio es un deber”.
El vacío de liderazgo que se produjo en el PRD a partir de las pasadas elecciones le abrió las puertas al relevo que pudo haber sido Luis Abinader. Pero es obvio que ni él ni quienes le asesoran se percataron de que la coyuntura demandaba actuar de inmediato, con inteligencia y sigilo, demarcándose del pasado insensato que significaba Hipólito y del futuro incierto de Miguel.

En cambio se echó en brazos del PPH en su peor momento, precisamente cuando se recomponían las fuerzas internas y sólo él despuntaba como el rostro fresco y promisorio de un partido que saltaba de una frustración en otra.
Pero le cogió la noche…
Para Abinader ya es muy tarde. De volver al PRD tendría que ponerse en la cola probablemente no ya detrás de Miguel sino después de Guido. Así de dinámica es la política cuando llegan las convulsiones internas exigiendo cambios en la estructura de los partidos.
Salga pato o gallareta, Miguel Vargas termina su ciclo partidario en el dieciséis. Si es candidato como todo parece indicar, puede colarse al poder. Si no, su relevo en el PRD es automático. Incluso, pudiera darse el caso de que Vargas tenga que negociar la presidencia partidaria antes de las elecciones.
Si fuera ese el caso, la lógica indica que la negociación sea con Hatuey de Camps que retornaría a la presidencia que le quitó a la mala Hipólito Mejía en su afán reeleccionista del 2004. La imagen unitaria que se daría y los apoyos colaterales al pacto de La Esperanza serían claves para Miguel.
Dentro de ese escenario Abinader no aparece en ningún sitio. Su alternativa estaría al lado de Hipólito Mejía y su importancia electoral se reduciría a cero se esfuma la eventualidad de un liderazgo que simplemente perdió su oportunidad. La historia está repleta de casos similares.
Neney, Orlando, Pacheco
El retorno de Neney Cabrera es inteligente y constituye un golpe de efecto que ayuda a Miguel. Tal vez en este momento Neney no tenga gran significado en el mercado electoral perredeísta, pero con él llega Eligio Jáquez, litigante de boca dura en la vieja guardia.
Ya antes habían llegado Orlando, Pacheco y Janet Camilo Ellos no han dicho que regresan con Miguel, pero no es necesario hacerlo. Volver a la institucionalidad partidaria es abandonar a Hipólito y a Abinader que se ven cada día más chiquitos y con menos posibilidad la aventura convergente.
Es probable que en los próximos días se produzcan retornos aún más dramáticos en el PRD que definirán con mayor claridad el futuro inmediato de ese partido.
Mientras tanto, Abinader hizo como Chacumbele: ¡Él mismito se mató!

Por Cesar Medina.

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