Santo Domingo. Hasta hace poco tiempo las partidas
presupuestarias destinadas por los gobiernos a las políticas de impacto social
eran tipificadas como un gasto, sin embargo, con la llegada del Estado Social,
ese paradigma ha cambiado, y se le está percibiendo como una inversión que bien
focalizada impacta de manera positiva en el crecimiento y desarrollo económico
de los pueblos.
La vicepresidenta de la República, doctora Margarita
Cedeño de Fernández, se inscribe dentro de la moderna corriente de pensadores
que califican la inversión social como un catálogo de políticas que bien
focalizadas dinamizan la economía y contribuyen al desarrollo integral de los
pueblos.
En el artículo publicado en su columna de los martes del
periódico Listín Diario, titulado: “El impacto económico de la inversión
social”, la Vicemandataria aduce que en
los países como la República Dominicana, poco aún se ha hablado del impacto de
la política social en la economía.
¿De qué manera motoriza la política social las economías
de los sectores vulnerables del país? ¿Cómo aporta la política social al
crecimiento económico de un país? reflexiona la Vicepresidenta de la República,
que además coordina el Gabinete de Políticas Sociales del gobierno que preside
Danilo Medina Sánchez.
La doctora Cedeño de Fernández aduce que la política
social, dependiendo de su extensión y de las características que tenga, impacta
positivamente en la demanda de bienes y servicios y, por tanto, en los distintos
agentes involucrados en dichos procesos productivos.
El debate sobre este tema se torna interesante para la
República Dominicana que en la reforma constitucional del 2010 recibió el
nombre de Estado Social y Democrático de Derecho, pero sin embargo, todavía un
porcentaje importante de los actores sociales, políticos y académicos, perciben
los Programas Sociales implementados por el Gobierno, en procura de reducir la
pobreza, la exclusión y la marginalidad social, como desembolsos sin retornos.
“Se ha considerado siempre a la política social como un
gasto en que incurre el Estado, es decir, que pende como una espada de Damocles
sobre los limitados ingresos, y por ende sobre la inversión y la producción
nacional. Nada más alejado de la realidad. Esta es una percepción que tenemos
que destronar”, reflexiona la doctora Cedeño de Fernández.
Cita que en la realidad,
lo que el Estado dedica a la implementación y ejecución de las políticas
sociales, se trata de una inversión social en las personas, en los ciudadanos,
con un retorno tanto social como económico, que incrementa la productividad,
reduce las desigualdades, combate la pobreza y genera paz y justicia social.
Es objetivo el juicio de la Vicepresidenta, cuando subraya
que la política social aporta a un desarrollo sustentable, con un enfoque
humanístico del crecimiento económico, el cual, a través de iniciativas
articuladas, innovadoras y sostenibles, priorice el bienestar de la población,
promueva empleos productivos, incremente la productividad, fomente el
emprendimiento, sobre la base de la equidad, la solidaridad y la justicia
social.
Enfatiza que el gasto social debe ser entendido como una
verdadera inversión con retorno. Invertir en los más vulnerables es sin duda
invertir en nuevas oportunidades de desarrollo y generación de riqueza y capital humano, en definitiva,
invertir en nuestro futuro como nación.
El gran desafío de la democracia hoy es reducir la deuda
social acumulada fruto de un crecimiento económico que no incluyó mejoría de
vida en los más pobres. Por tanto, como plantea la Vicepresidenta, “el concepto
mismo de inversión social considera que los programas sociales producen
resultados positivos hacia la economía y generan compensaciones a los más
vulnerables, ante los efectos negativos que surgen de una economía de mercado”.
En la sociedad de la información y del conocimiento en que
vivimos, es importante como plantea la doctora Cedeño de Fernández, concienciar
a los líderes de opinión, al liderazgo y la población, en su conjunto, en el
sentido de que la política social es determinante para el buen desempeño
económico del país, es la herramienta idónea para la redistribución de los
ingresos con equidad, para la formación de ciudadanía y para el funcionamiento
y realización del Estado Social y Democrático de Derecho.
Haciendo alusión al impacto que produce en la economía el
programa Progresando con Solidaridad, la Vicemandataria afirma que esa política
social está estrechamente vinculada a la productividad, lo cual se refleja en
la sostenibilidad de la demanda en comercios locales, generando liquidez en el
tiempo, lo que les permite la planificación del crecimiento a futuro de su
negocio y el acceso a mercados crediticios formales e informales.
Cedeño de Fernández dice que además se ha comprobado que
estos programas también incrementan el consumo de alimentos en los hogares que
no cumplen los criterios de elegibilidad de los programas, y que por ende, no
reciben la transferencia monetaria, creando un efecto dominó positivo para la
economía.
En la medida en que entendamos y concibamos que la
inversión social impacta positivamente en el desarrollo económico, entonces el
Estado Social y Democrático de Derecho tomará fuerza, ya que la población y el
liderazgo adquirirán conciencia plena del principio de no retroactividad de los
derechos sociales.

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