ENTIENDEN QUE LA FISCAL ALBA NÚÑEZ
PICHARDO NO ESTÁ SIENDO JUSTA Y ESTÁ ERRANDO CON SU PRONUNCIAMIENTO DE QUE
ELLOS ACTUARON CON IRRESPONSABILIDAD
Ramón Cruz Benzán
Santo Domingo Los dos fiscales adjuntos
que participaron en el allanamiento realizado en el residencial La Mulata III,
de Sosúa, Puerto Plata, en el que murió un alemán y alegadamente se sustrajeran
dos cajas fuertes con más de 60 millones de pesos, defendieron su actuación y
negaron que actuaran con irresponsabilidad como alegara la fiscal titular de
esa jurisdicción.
José Martínez Montás y Juan Carlos
Hernández Castro, entienden que la
fiscal Alba Núñez Pichardo, no está siendo justa y está errando con su
pronunciamiento de que ellos actuaron con irresponsabilidad, porque se le fue
de las manos la actuación en dicho allanamiento.
“Entendemos que nosotros la única
participación que sostuvimos era de
acudir a un llamado jerárquico de una labor que no se nos había encomendado con
anterioridad, que nunca supimos de dicha investigación que para nosotros fue
una sorpresa encontrarnos con dicha situación”, aducen los fiscales adjuntos en
un documento enviado al departamento de inspectoría general del ministerio
público.
Sostienen que con todas las precariedades
su labor fue encomiable, ajustada y apegada
a la ley porque gracias a Dios no entraron a la vivienda donde entraron
los policías sin orden de allanamiento y le dieron un tiro a un haitiano,
maltrataron un nacional alemán y le quitaron la vida a una persona de
nacionalidad alemana.
Recordaron que cuando llegaron al lugar
de los hechos ya la escena estaba totalmente arrabalizada y contaminada por un
sin números de agentes del orden y personal de la prensa y que ahí penetró todo
el que le dio la gana y a si pescar en río revuelto. “Ahora se quiere buscar un
culpable por que la situación han a ellos se le fue de la manos e injustamente
quieren que nosotros paguemos los plato rotos que otros rotos con todas las
vajillas”.
Los fiscales adjuntos sostienen que las
actuaciones de las investigaciones en torno al referido caso la hizo la fiscal
sola con los policías de investigaciones de Sosúa, especialmente con el capitán
Gerson Acosta.
Pusieron como ejemplo que La fiscal
se reunió en los 15 días anterior al
allanamiento en varias ocasiones a puerta cerrada con el capitán Gerson y con varios alemanes
residente de La Mulata III, que fueron quienes supuestamente le dieron la
información a la Fiscalía y que ellos no participaron, pero que mucho menos se
le informo nada.
Destacaron que el día del allanamiento
recibieron una llamada por separado por
parte de la fiscal Núñez Pichardo pidiéndole que fueran a Sosúa a ayudar a los
policías en unos allanamientos, pero que ellos no sabían a donde iban, tras
reiterar que las órdenes de allanamiento la tenía en su poder el capitán
Gerson.
Se quejaron de que los policías a
sabiendas de que sabían dónde iban, no le proveyeron de chalecos
antibalas, aún conociéndose la magnitud
de la operación a realizar, por lo que su integridad estuvo en peligro, ya que
nunca tuvieron la dirección funcional de la investigación, sino que fue puesta
en manos de la Policía.
Señalaron que el acceso al residencial
estaba muy controlado, y que no saben donde el capitán Gerson tenía un beeper
que habría todas las puertas “este instrumento no los teníamos nosotros y nos
imaginamos de que la magistrada lo sabía”.
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