Por
Edwin Guzmán García
El susto de esta madrugada en Nagua, con
dos sismos con apenas 24 segundos de diferencias entre uno de 4.1 y otro de
4.8, en tierra. Nos hizo recordar la necesidad de educación sísmica, medidas de
comunicación oportuna y planes de evacuaciones. El detector de temblor cuesta
alrededor de 2,000 pesos, tal vez no será posible para cada hogar, pero al
menos por sector o barrios. Hay que trabajar este tema. Nosotros ya sufrimos un
tsunami en 1946, tras un sismo 8.1 en la fosa de Milwakee, al norte de Puerto
Rico.

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