Washington, 2 mar (EFE).- Con su metro y medio de estatura
y aspecto siempre frágil, el soldado Bradley Manning ha admitido que, con 22
años recién cumplidos comenzó la mayor filtración de secretos de Estados
Unidos, a sabiendas de que, además de hacer historia, se enfrentaba a una dura
condena.
En febrero de 2010, en medio de una de las tormentas de nieve más
duras que se recuerda en los últimos años en la costa este de Estados Unidos,
con el Gobierno federal cerrado, un desconocido Manning, se desplazó a la
librería Barnes&Noble en Rockville (Maryland) e inició unas filtraciones que
han sacudido al Pentágono y a la diplomacia estadounidense.
El jueves durante más de una hora, Manning se sinceró como
nunca antes frente al tribunal que le juzgará este verano y contó las razones
que le llevaron como analista de inteligencia a contactar con Wikileaks y
ponerles en bandeja miles de registros de las guerras de Irak y Afganistán y
cables diplomáticos que han obligado a repensar la relación de Washington con
socios o enemigos.
Durante un permiso militar antes de regresar a Irak, donde
estaba destinado desde octubre de 2009, Manning decidió filtrar los registros
de las bases de datos militares de las guerras de Irak y Afganistán.
Con unas notas excelentes, que le permitieron en 2007
elegir destino, un joven que se define como una persona "curiosa e
interesada en geopolítica" ejecutó su plan, meditado en casa de su tía
durante el temporal, con una mezcla de ingenuidad y método.
Antes de acudir a WikiLeaks, llamó al diario The
Washington Post, pero dijo que no le tomaron en serio; después al New York Times,
pero solo pudo hablar con un contestador.
Sus problemas de autoestima y adaptación le llevaron a
pasar largas horas en chats IRC con un representante anónimo de WikiLeaks, en
su opinión Julian Assange, y a transmitir sus deseos de dar a conocer el papel
de EEUU en el mundo para "abrir un debate público".
Tras darle vueltas a la idea, finalmente transfirió los
diarios de guerra de Irak y Afganistán desde la librería, aún existente, que
había almacenado en una memoria de su cámara de fotos para sacarlos de su base
en Bagdad.
Tomó la precaución de usar un servidor VPN para ocultar su
IP, la dirección electrónica.
Manning había abierto la caja de Pandora y continuó su
generosa aportación a WikiLeaks hasta poco antes de ser detenido en mayo de
2010, buscando una salida a su anodina vida en su base militar en Bagdad y
comprobando cómo su información se convertía en bombas mediáticas.
Desde Irak copiaba la información en un CD para pasar la
documentación clasificada de los equipos del Gobierno a su ordenador personal y
posteriormente a WikiLeaks, algo que hizo primero con un cable diplomático
sobre Islandia y amplió en abril de 2010 con la filtración de cientos de miles
de comunicaciones reservadas del Departamento de Estado.
A finales de febrero de 2010 puso a disposición de
WikiLeaks un vídeo conocido como "Collateral Damage", en el que se ve
cómo militares estadounidenses matan en un ataque aéreo a dos reporteros de
Reuters y a personas que acudían en su ayuda.
Ese vídeo le impactó profundamente por "el desprecio
a la vida humana" que, según él, mostraban los autores, incluso con los
niños víctimas de aquel ataque, que consideró "un pago" de los
militares por un ataque anterior no relacionado.
A partir de entonces entabló una relación cercana con
alguien importante dentro de WikiLeaks, en su opinión Julian Assange, que se
comunicaba con él bajo el pseudónimo de Nathaniel.
Manning narró que disfrutaba de sus largas conversaciones
con Nathaniel, gracias al anonimato del chat IRC y el servidor VPN, y que eran
"más reales que la vida real" en la base donde no tenía amigos, en
parte, por su orientación homosexual.
Pero después se dio cuenta de que "esta dinámica era
artificial y eran más valoradas por mí que por Nathaniel", que en una
ocasión no publicó uno de sus envíos, algo que le "decepcionó".
La narración de Manning descubre a un joven perdido entre
vídeos y archivos sobre una guerra que consideraba que se llevaba a cabo con
injusticia, mientras que el presidente Barack Obama hablaba de "la
autoridad moral" de EEUU y de la necesidad de borrar símbolos del pasado
como la prisión de Guantánamo.
Manning, ahora con 25 años, mantuvo contacto con Wikileaks
hasta poco antes de su detención y negó presión alguna para que filtrara
documentos, lo que quita cierto peso de encima a Assange, refugiado en la
embajada de Ecuador en Londres desde el pasado verano.
Han pasado ya más de 1.000 días desde que Manning fue
arrestado, de ellos dos meses y medio recluido en condiciones de estricta
vigilancia, considerada "injusta" por la jueza de su caso, la coronel
Denise Lind.
En su juicio, que comenzará previsiblemente en junio, se
enfrenta a la cadena perpetua, y tras esta confesión, en la que se inculpó de
10 de los 22 cargos de que se le acusa, acepta la posibilidad de pasar 20 años
en prisión y ser expulsado "sin honor" del Ejército.
Autor: Jairo Mejía

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