Los organismos
perredeístas medios y de base han venido siendo inmovilizados desde antes que
Vargas asumiera la presidencia y las ambiciones personales han predominado
sobre los objetivos partidarios y ni hablar de los propósitos nacionales.
Juan Bolívar
Díaz/Acento.com.do
El Partido Revolucionario Dominicano (PRD) ha entrado en
un tercer año consecutivo de crisis institucional que prolonga una agonía que
lo incapacita para ejercer el papel de oposición y equilibrio político que
requiere el desarrollo democrático nacional, sin que se vislumbre una salida
que no sea una convención democrática.
Numerosos esfuerzos por alcanzar acuerdos para convocar
los organismos de dirección de ese partido han tropezado con la resistencia de
su presidente Miguel Vargas Maldonado, quien parece haber asumido la misión de
desguañangar una organización que en sus 74 años ha sobrevivido a múltiples
avatares.
Se profundiza la agonía
La pretendida expulsión del expresidente de la República
Hipólito Mejía y del presidente en funciones del PRD Andrés Bautista, así como
la suspensión por 2 años de su secretario general Orlando Jorge Mera y su secretaria
nacional de organización Geanilda Vásquez, profundiza la agonía del más antiguo
instrumento del sistema partidista dominicano, sin que se vislumbre posibilidad
de rectificación.
El 2012 terminó en la expectativa de que el presidente del
partido blanco, Miguel Vargas Maldonado respondiera una solicitud de más de un
centenar de dirigentes de que convocara la Comisión Política (CP) perredeísta
para abrir una vía institucional de entendimiento. Pero la respuesta al
comenzar el año ha sido la convocatoria a un juicio disciplinario que abona la
división.
Con la casa nacional del PRD encadenada y con impedimento
de entrada de sus dirigentes nacionales e históricos, Vargas Maldonado monta un
tribunal disciplinario sin la menor legitimidad estatutaria ni democrática, ya
que fue conformado por seguidores de su fracción, violentando el principio de
que no se puede ser juez y parte a la vez.
Resulta grotesco que tuvieran que apelar a oficiales de la
Policía para hacer prevalecer un listado de quienes podían o no ingresar al
local partidario. Hasta la “peligrosa profesora” doña Ivelisse Prats está
impedida de entrar a sus oficinas. El juez presidente sería Rafael Francisco Vázquez
(Fiquito), con un largo historial conflictivo desde que en 1985 armó un tiroteo
que anarquizó una convención que pretendía elegir candidato presidencial,
y quien en 1998 fue expulsado del partido junto a otros nueve diputados
por aliarse al gobierno de Leonel Fernández desafiando a su dirección.
Fiquito Vásquez fue designado presidente del tribunal el 1
de noviembre del 2012 en sustitución de José Luis Tavárez, quien había sido
electo apenas cuatro meses antes, el 29 de junio. Quien actuó de fiscal,
Geovanny Tejada, fue designado el 3 de junio pasado en sustitución de
Nelson Arroyo, antes que este terminara su período en el 2013. En una instancia
de impugnación elevada ante el Tribunal Superior Electoral y pendiente de
fallo, se documenta que esas designaciones no fueron ratificadas por la CP como
indica el artículo 206 de los estatutos partidarios ni acorde con el 31, 121 y
172.
Una división irrevocable
En El Tema de Hoy del 3 de junio del 2012 se planteaba que
“el PRD está fraccionado desde la convención que escogió candidato presidencial
hace 15 meses y si no pudo reunificarse aún cuando las encuestas lo proyectaban
ganador de las elecciones, parece casi imposible que lo logre tras la derrota”.
Numerosos esfuerzos realizados desde entonces han ratificado ese criterio.
A un año y diez meses de la convención del 6 de marzo del
2011 que escogió a Hipólito Mejía candidato presidencial, Vargas y parte de
quienes le siguieron todavía no aceptan que perdieron como lo entendió más de
un 90 por ciento de los perredeístas que se incorporaron a su campaña electoral
y la opinión pública que desde el principio legitimó la votación. El
resentimiento y odio parece haber guiado su accionar político, constituyéndose
en caballo de Troya durante la campaña y permitiendo que sus más cercanos hasta
hicieran proselitismo por la candidatura peledeísta. Decepcionó hasta su
propia familia que poco antes de la votación se empeñó en invitarlo a un
almuerzo de reconciliación al que asistió Mejía.
Reclamando una “presidencia institucional” que él mismo
había propuesto que correspondiera a quien fuera el candidato, Vargas aceptó
una mediación encabezada por el especialista en conflicto Nelson Espinal para
proclamar a Mejía candidato, pero resistió todos los intentos de reunirlos,
incluidos los que hicieron cercanos a él como Peggy Cabral viuda Peña Gómez, y
los reconocidos médicos José Joaquín Puello y César Mella. Hasta el
expresidente panameño Martín Torrijos fracasó como mediador.
Mientras casi todos los integrantes de su estado mayor en
la lucha por la candidatura se incorporaban a la campaña perredeísta,
incluyendo a tres de los cuatro que hizo sancionar esta semana (Bautista,
Orlando y Geanilda), y que le seguían en la jerarquía partidaria, Vargas se
mantuvo encerrado. También se le alejaron la presidenta de las mujeres Janet
Camilo y el presidente de la Juventud perredeísta, así como Alfredo Pacheco,
quien dirigiera su campaña interna, y otros relevantes como Neney Cabrera,
Eligio Jáquez, Jesús Vásquez, Roberto Fulcar, Andy Dauhajre y Peggy Cabral.
De los dirigentes perredeístas nacionales reconocidos sólo
siguen respaldando a Vargas: Fiquito Vásquez, Julio Maríñez, Aníbal García,
Ruddy González, César Díaz Filpo, Alejandro Abréu, Wilfredo Alemany y Nelson
Marte, varios de ellos funcionarios pagados del partido, cuyo presupuesto
maneja solito el presidente.
Responsabilidad compartida
Es obvio que la responsabilidad de la crisis rebasa el
resentimiento de Vargas Maldonado y se extiende al primitivismo político con
que a menudo actúa Hipólito Mejía, y a todo su alto liderazgo que se acostumbró a los
acuerdos de aposento, al margen de los organismos, lo que degradó la democracia
interna. Aunque Vargas lo extremó cuando invirtió una altísima suma de dinero
para comprar voluntades y actuó como quien adquiere una nueva empresa, sin
capacidad para gerenciar las diversidades y disensiones.
Los organismos perredeístas medios y de base han venido
siendo inmovilizados desde antes que Vargas asumiera la presidencia y las
ambiciones personales han predominado sobre los objetivos partidarios y ni
hablar de los propósitos nacionales. La mayoría de sus dirigentes lucen
desmovilizados, dejando todo el espacio a los más ambiciosos y ha permitido que
la crisis se vea como un simple enfrentamiento entre Vargas y Mejía.
La crisis del PRD no deja de ser una expresión de la
crisis de la institucionalidad democrática nacional, donde el estrado de
derecho y la legitimidad son carcomidas por la corrupción y la imposición para
mantener privilegios cada vez desproporcionados. Es obvio que la confrontación
perredeísta ha sido estimulada y financiada con los recursos del Estado y
abonada por los repartos originados en el pacto del 2009 del presidente Leonel
Fernández con Vargas Maldonado, quien a título de excandidato comprometió al
PRD pasando por encima a todos sus dirigentes y organismos. Por eso Fernández
le dio una cuota en la Suprema Corte, el Tribunal Constitucional y el Tribunal
Superior Electoral, lo que se pregona como una de sus “fortalezas”.
La voluntad democrática
A pesar de que el precario equilibrio de la democracia
dominicana requiere un partido de oposición, cada vez más hay quienes quitan
relevancia al PRD y hasta se plantea que lo más conveniente podría ser que
acabaran de desguañangarlo, para ver si surge una mejor alternativa partidista,
lo que no parece a la vista, dado el conservadurismo y la desmovilización
predominantes.
En los cenáculos políticos se advierte que la división del
PRD es irremisible por los intereses que la alientan, entre ellos porque parece
la mejor garantía para que Leonel Fernández vuelva al poder en el 2016, reeditando
el continuismo de Santana, Báez, Lilís, Horacio, Trujillo y Balaguer, hilo
conductor de la historia política nacional.
Lo que se puede discutir es si la división se producirá
civilizadamente o por actos de violencia e imposición. Si la mayoría de sus
dirigentes, más allá de las voluntades de Vargas y Mejía, se lo propusieran tal
vez podrían lograr algún arbitraje y una observación externa capaz de
incentivar la realización de una convención democrática, donde quede
certificada la voluntad de las mayorías de los perredeístas.
Es lo que han propuesto y pactado varias comisiones, la
última en Septiembre pasado integrada por Peggy Cabral, Neney Cabrera, Nelson
Espinal, Siquió NG de la Rosa, Eligio Jáquez, William Jana y Angel de la Cruz.
Obtuvo apoyo de los cuatro recién sancionados, pero Vargas no respondió. Como
tampoco respondió la solicitud del centenar de dirigentes, por iniciativa de
una “tercera fuerza”, que en noviembre pidió reunir la Comisión Política para
iniciar el proceso de elección de nuevos dirigentes.
Vargas Maldonado aduce que su mandato de 4 años termina en
el 2014, porque según él comenzó en el 2010. Los periódicos y documentos permiten establecer
que fue propuesto a “unanimidad” por una reunión de la Comisión Política el 7
de junio del 2009. La segunda resolución de la XXVII Convención Nacional
Ordinaria del 19 de julio del mismo año indica: “Se aprueba la elección del
compañero Ing. Miguel Vargas Maldonado y en consecuencia se proclama como
presidente del Partido Revolucionario Dominicano para el período 2009-2013”. Dos días antes, el 17, la entonces Cámara
Contenciosa de la JCE, mediante su Resolución 049-2009 estableció “como al
efecto declara, en cuanto al fondo, buena y válida la convocatoria única y
exclusivamente para la proclamación y juramentación del Ing. Miguel Vargas
Maldonado como presidente del Partido Revolucionario Dominicano a celebrarse el
domingo 19 de julio del 2009, dentro de las actividades de la XXVII Convención
Nacional Ordinaria, por haber sido realizada por los organismos competentes, de
conformidad con los Estatutos del PRD y el Reglamento de la indicada
convención”.-
(*) Escrito para el diario Hoy. Se publica en Acento con
autorización del autor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario